Otro mal chiste para los jubilados: tendrán un retroactivo de $ 54 en octubre

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El retroactivo alcanzará a 1,1 millones de beneficiarios que cobran la mínima, pero no a quienes perciben jubilaciones por moratoria. Una herencia de la reforma previsional que sólo busca diferenciar derechos.

A partir del primer de octubre, cerca de 1,1 millón de titulares de jubilaciones y pensiones recibirán un retroactivo de $ 54 junto con su haber. El complemento será cobrado sólo por quienes se jubilaron con 30 años de aportes del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) y perciben menos de $ 11.528,50, que es equivalente al 82 % del Salario Mínimo, Vital y Móvil del mes de agosto (de $ 14.125), el piso fijado como haber mínimo garantizado para ese grupo de beneficiarios.

Sin embargo, para los 2,5 millones que perciben jubilaciones o pensiones por moratoria y están en la mínima, no rige este retroactivo. Ellas y ellos cobraron en agosto el haber mínimo de $ 11.528 (que subió en septiembre a $ 12.937), y no tienen derecho al piso del 82 % del salario mínimo. La mayoría de las titulares por moratoria, son mujeres.

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Si bien en agosto el complemento a recibir por el primer grupo “privilegiado” es de $ 54 (a cobrar en forma retroactiva en octubre), ya en octubre la diferencia entre el haber mínimo para quienes tienen moratoria y el haber mínimo para quienes se jubilaron con 30 años de aportes efectivos se agranda a $ 900. Lo mismo sucederá en noviembre.

¿Por qué hay derechos diferenciados? Porque así se estableció a partir de la Reforma Previsional de diciembre de 2017 (sólo posible de ser aprobada con votos del peronismo en ambas cámaras del Congreso), que no sólo modificó la movilidad de las prestaciones (jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares, entre otras), sino que también incorporó una división entre jubilados. Así, “premia” a quienes lograron aportar 30 años al sistema, y “castiga” a quienes ya fueron castigados durante su vida laboral por la informalidad laboral, el trabajo doméstico no reconocido o la desocupación, motivos por los cuales no lograron jubilarse de manera ordinaria y acudieron a la compra de aportes con la moratoria.

Con la devaluación y el ajuste del FMI, en 2019 los jubilados habrán perdido cerca de 2 % de poder adquisitivo. El aumento del haber en diciembre será de 51 % anual, mientras que la inflación superará el 55 %.

Lo que fijó la Reforma Previsional es un piso del 82% sobre el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) para quienes se jubilaron con los años completos de aportes sin haber ingresado a moratorias. Como recientemente se acordó un aumento en cuotas del salario mínimo del 35 % (inferior a la inflación), que pasó a $ 14.125 en agosto y llegará a $ 16.875, eso impactará en un leve incremento del piso de haberes para 1,1 millón de beneficiarios.

Pero este 82 % del salario mínimo es un verdadero engaño. Apoyándose en el reclamo histórico de las jubiladas y jubilados por el 82 % móvil del salario en actividad, el único objetivo a la vista es degradar derechos para millones de beneficiarios y separar entre “jubilados de primera” y “jubilados de segunda”, aún cuando todos reciban haberes de miseria.

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Es un paso más en el camino de la reforma jubilatoria que exigen el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los organismos internacionales, de aumentar la edad de jubilación y acortar los haberes.

Estos chistes de mal gusto son inaceptables. De lo que se trata es de pelear por salarios y jubilaciones que permitan costear los bienes y servicios necesarios para vivir dignamente, (hoy valorizados mediante distintos índices o canastas familiares o para jubilados), y conquistar el 82 % móvil del salario en actividad, así como de rechazar todo intento de reforma previsional regresiva que venga de la mano del régimen del FMI y de cualquier renegociación de deuda.

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Foto I La Voz, archivo.



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