Padre Dardi: el cura cómplice de la dictadura que bautizaba niños apropiados

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La denuncia se conoció cuando ex alumnos alertaron sobre la estrecha relación del padre con genocidas. Colegios de City Bell se reunirán el próximo 7 de Marzo.

Hace no muchos días nos enterábamos que, en el colegio católico Esquiu de City Bell no se les permitía a los estudiantes marchar como centro de estudiantes, en fechas históricas como lo son el 24 de marzo o el 16 de septiembre (conocida como la noche de los lápices).

Hoy nos enteramos que el padre Jose Dardi, fundador de la Escuela y la parroquia Sagrado Corazón de Jesús comúnmente conocida como “la iglesia del padre Dardi”, no solo llevó adelante el bautismo de un bebe secuestrado durante la última dictadura militar, sino que nombró como su padrino a Guillermo Antonio Minicucci, torturador que tiene a su cargo más de 100 causas por crímenes de lesa humanidad, ocupando altos puestos de poder en distintos centros clandestinos de tortura como fueron la ESMA y El Olimpo.

Las pibas y pibes de la escuela Padre José Dardi de City Bell alzaron la voz a unos pocos días del 24 de marzo, fecha en donde todos los organismos de derechos humanos y organizaciones políticas salieron a la calle para exigir memoria, verdad y justicia a 43 años del golpe genocida que dejó en Argentina 30.000 personas desaparecidas, entre ellas, bebes nacidos en cautiverio y entregados a familias que eran cercanas o pertenecían a los responsables del golpe.

Este hombre que fue hasta su muerte cura y referente la institución y de City Bell, hoy es recordado por ser quien representa las ideas y espiritu de la Iglesia católica, como un ejemplo de trabajo, humildad y solidaridad. Esa misma Iglesia que no permite hablar en los colegios sobre derechos humanos, la que se opuso el año pasado a la legalización del aborto seguro y gratuito, y que se opuso históricamente a leyes como el sufragio universal y hasta a la abolición de la esclavitud. La institución que orquestó, junto con los grandes empresarios y la casta política, el golpe genocida de 1976.

Ex estudiantes, estudiantes, padres y miembros de la comunidad educativa exigieron actividades que inciten a la reflexión dentro de cada una de las aulas de la escuela para discutir sobre las instituciones y las personas responsables del genocidio ejecutado entre 1976 y 1983, problematizando el carácter clerical del mismo. Remarcando también que cualquier silencio es cómplice y que tanto los directivos como la parroquia de la institución tienen que tomar como primordial la necesidad de hablar sobre el caso que incluye al Padre José Dardi y el compromiso para con la memoria, la verdad y la justicia por nuestro pasado reciente.

“Nuestras intenciones son claras: este suceso no puede mantenerse ajeno a la comunidad educativa de la institución ni a lxs vecinxs de City Bell. Hace solo algunos días se cumplieron 43 años del comienzo de la última dictadura cívico-eclesiástica-militar, responsable de la desaparición de 30.400 personas y de miles de crímenes de lesa humanidad. Considerando esto por un lado y, por el otro, nuestra fundada convicción de que las instituciones educativas se (re) construyen entre todxs sus participantes”, manifiestan en un comunicado pidiendo firmas al conjunto de la comunidad.

Este tipo de hechos dejan a las claras la necesidad de exigir la separación de la Iglesia y el Estado y redoblar la apuesta para que los curas que hoy siguen impunes y que fueron protegidos por todos los gobiernos post-dictatoriales sean enjuiciados y castigados con la condena que se merecen. Mientras las instituciones católicas reciben millones subsidiadas por el Estado, las escuelas publicas se caen a pedazos.

Los colegios de City Bell se reunirán el próximo 7 de abril en asamblea como primer instancia de organización para terminar con la impunidad de ayer y de hoy, por los 30.000 detenidos desaparecidos.



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