Pañuelazo en Pilar ante una nueva muerte por aborto clandestino

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A días de que los senadores rechazaran el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, muere en Pilar, una joven derquina como consecuencia de las complicaciones por un aborto clandestino. Las comunidad pilarense expresa su repudio realizando un pañuelazo.

El día lunes una joven falleció en el Hospital Juan C. Sanguinetti de Pilar como consecuencia de las complicaciones provocadas por un aborto mal hecho, realizado en la clandestinidad. La noticia recorría las calles del distrito a modo de rumor, pero ayer en el medio de comunicación local Pilar a Diario fue confirmada por las autoridades del hospital.

Como respuesta a este hecho, la asamblea de mujeres de pilar, de la que la agrupación Pan y Rosas es parte, convoco a un pañuelazo frente a la municipalidad.

A las 17:00 hs la calle Rivadavia estaba copada con más de 100 personas expresando nuestro repudio y visibilizando la falta de salud sexual y reproductiva que produce muertes evitables por abortos clandestinos.

La masa de mujeres y jóvenes se movilizo dando una vuelta a la plaza 12 de octubre y realizando un pañuelazo frente al municipio y otro frente a la iglesia Nuestra Señora de Pilar. Los pañuelazos fueron en estos puntos para denunciar la complicidad del estado y de la iglesia en las muertes evitables por abortos clandestinos, ya que sabemos que en el estado y las instituciones de salud pilarenses tiene mucho peso la institución católica, obscurantista y medieval: Opus Dei.

La agrupación Pan y Rosas viene denunciando la intromisión de la Iglesia en el contexto del debate que se dio en el Congreso y en el Senado en torno a la campaña por el derecho al aborto y la desaprobación del proyecto de ley mediante fundamentos basados en creencias religiosas y morales sobre una cuestión que compete a la salud pública, cuyas consecuencias por la práctica de abortos clandestinos en condiciones precarias y paupérrimas se cobra la vida de miles de mujeres pobres en el país.

Nosotras nos enojamos con la Iglesia católica quien fue cómplice principal del genocidio de Estado en el ’76, como también del secuestro y expropiación de bebés nacidos en cautiverio, entregándolos en manos de los propios represores, ahora dice estar a favor de la vida. La misma Iglesia de cuyos curas se conocen cientos de casos de abuso sexual a niños y niñas menores y adolescentes, pretende imponer hoy su discurso de doble moral en detrimento de la vida de las mujeres de la clase trabajadora. Por todo eso, es más que necesario la urgente separación de la Iglesia del Estado.

La muerte de Soledad representa otro caso de femicidio en pilar, pero esta vez en manos del estado, como sucedió con Liz hace unos días en Pacheco, o con Liliana Herrera en Santiago del Estero. Cabe remarcar que el municipio estadísticamente se encuentra dentro de los 10 con más femicidios de la provincia de Buenos Aires

Esta muerte se da a días de que 40 senadores nacionales decidieran condenar con argumentos paupérrimos a miles de mujeres a practicarse abortos clandestinos, temiendo por sus vidas al momento de decidir, y en el peor de los casos condenándolas a morir en la clandestinidad. Soledad muere a días de que la gobernadora María Eugenia Vidal afirme que se siente aliviada de que no se haya aprobado la ley de interrupción voluntaria de embarazo. Soledad murió por ser pobre, por ser joven, y por no querer ser madre, murió dentro de una institución estatal que debía garantizar su salud.

Nos parece importante remarcar que esta muerte se da en un marco de ajuste a la salud y a la educación, cuando en el municipio hay 38 escuelas cerradas por problemas edilicios y ayer, cuando se realizo el pañuelazo, el hospital donde Soledad murió, la guardia fue suspendida por falta de médicos.

Por todo esto, quienes nos reivindicamos feministas socialistas, consideramos que la pelea por los derechos democráticos de las mujeres trabajadoras va de la mano por la lucha para enfrentar el ajuste y el saqueo que de conjunto está sufriendo la clase trabajadora. Hoy más que nunca, es necesario coordinar nuestras fuerzas junto a los sectores que están en lucha y, convocamos para ello, a las mujeres de nuestra clase a organizarnos, no solo para conseguir os derechos que se nos son negados, sino también en contra del ajuste de Macri y los Gobernadores peronistas, y del pacto con el FMI.

Hoy más que nunca, por Soledad, por Liz, por Liliana Herrera, por Ana María Acevedo, por Belén, y por todas las muertas y presas por abortos clandestinos, exigimos, la inmediata separación de la iglesia y del estado, educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal seguro y gratuito para no morir.



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