Para las autoridades de la UNT “no hay señales de ajuste” en el presupuesto 2019

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A pesar de que se destinarían $1100 millones menos de lo solicitado, y sin tener en cuenta el proceso inflacionario, desde el Rectorado defendieron el presupuesto con “déficit cero” ordenado por el FMI.

En medio del debate en el Congreso por el presupuesto 2019, presentado por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, las autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) tomaron una postura. En declaraciones a La Gaceta, la secretaria Económica Administrativa de la UNT, Lidia Ascárate, aseguró que el proyecto de presupuesto presentado “no tiene señales de ajuste”. El juicio refleja la visión positiva que sostiene el equipo económico del rector José García. Para el rector aunque “hay que pelear” fondos para obras “no nos ajustaron quitándonos (fondos que ya teníamos)”.

De acuerdo al proyecto presentado por el gobierno nacional, para 2019 se prevé para las 57 universidades nacionales un total de $123.507 millones, correspondiendo para la UNT $5.684 millones. Desde el gobierno, y ahora también desde el Rectorado, se hace hincapié en el aumento nominal, por lo que se habla de un aumento presupuestario de más del 29% (para 2018 se asignaron $4.405 millones para la UNT).

Señal de ajuste

La evaluación positiva por parte del Rectorado de la UNT sobre el presupuesto, que reproduce lo planteado por el gobierno, choca con la realidad cuando se contrastan algunos números.

Hablar de un aumento interanual del 29%, tomando solo el aspecto nominal, pierde consistencia cuando se compara con la inflación de entre 42% y 45% prevista, se trate de consultoras privadas o del propio gobierno. Por lo tanto, de sostenerse esta proyección, estamos hablando en realidad de una reducción presupuestaria de entre 13% y 16%.

Pero el proceso inflacionario también se desarrolla en 2018, entonces el presupuesto actual de la UNT ($4.405 millones, de los cuales se ha ejecutado más de la mitad) queda devaluadísimo. Con las estimaciones mencionadas, de conjunto las universidades nacionales terminarán el 2018 con un recorte del 20% de sus fondos.

Volviendo al presupuesto de 2019, cabe agregar que este es 16% menor del solicitado por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Para la UNT equivalen a $1.100 millones menos, algo que era contemplado por el Consejo Superior. Con aplomo, García dice que entonces no habrá fondos para construir dos comedores universitarios ni para continuar el edificio de la Facultad de Bioquímica, actualmente abandonado en la ex Quinta Agronómica. Claras señales de ajuste que en el Rectorado no quieren ver.

¿Quién decide? Plata para educación, no para la deuda

Cambiemos se encuentra en una negociación a cielo abierto con los gobernadores y el peronismo para poder aprobar sin mucha demora un presupuesto a medida del FMI. Tras el “déficit cero” exigido por Christine Lagarde se encuentra un fuerte ajuste en salud, educación y la obra pública.

En las universidades, desde el (no) inicio del segundo cuatrimestre hubo una importante huelga docente y una irrupción del movimiento estudiantil a lo largo y ancho del país. La huelga fue traicionada por la Conadu kirchnerista y otros gremios conducidos por el peronismo, quienes aceptaron una paritaria miserable que en los hechos fue aceptar una pérdida salarial del 20%. Así, cuando días antes se habían movilizado medio millón de personas, le dieron un respiro al gobierno para que avance en cerrar el presupuesto de ajuste. Como contra parte, el presupuesto de ajuste también se asienta en los golpeados salarios docentes.

Pero en los procesos de organización estudiantil cobró mucha fuerza la idea de cuestionar quién decide, si lo hará una casta de políticos y rectores con sueldos millonarios o si decidirán el casi medio millón de estudiantes y los miles de docentes que sostienen la universidad pública. La discusión por el presupuesto reactualiza esta conclusión por lo que es fundamental retomar las instancias de organización desde las asambleas (con exigencias a los centros de estudiantes y la FUT) y confluyendo en la movilización. Esta organización entre los estudiantes y docentes tiene que tomar como fuerza una consigna que ya miles hicieron propia: “plata para educación, no para la deuda”.



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