#ParoNacional: la disputa por las "pérdidas" y el reconocimiento de quiénes producen la riqueza

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El paro nacional mostró que sin la fuerza diaria de los trabajadores no hay generación de valor ni ganancias para los empresarios. Mientras Dujovne acusa a los obreros, se pierden diariamente al menos U$S 250 millones por deuda pública y la timba financiera.

Algunas escenas del día de hoy estuvieron cruzadas por un nuevo signo. Además de las calles desiertas por el contundente paro nacional y las acciones del sindicalismo combativo en los principales accesos a los grandes centros urbanos en todo el país, el día se nutrió de expresiones de impotencia del gobierno nacional: un twitt del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, denunciando el “costo” del paro “para todos los argentinos”. Un video del propio presidente Macri en la Casa Rosada afirmando, a la una del mediodía, que “acá sí se trabaja”.

Las redes sociales estallaron frente a semejante provocación. Pero un hecho es incuestionable: el paro nacional mostró, una vez más, que sin la fuerza diaria de los trabajadores no hay actividad económica, no hay producción, no hay servicios, no hay generación de valor. Y si esto no ocurre, no hay tampoco ganancias para los empresarios.

La CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa) estimó por su parte que las pérdidas en la facturación del sector comercial por el paro de la CGT fueron de $ 9.745 millones. La entidad agregó en un comunicado que “la pérdida es muy fuerte dada la situación delicada del comercio Pyme”.

Las “pérdidas” que contabiliza el gobierno y las entidades representativas de los empresarios no son en realidad tal cosa. No hay una pérdida en aquello que nunca existió. Se trata de un eufemismo para hablar de ganancias no generadas, porque precisamente ese día los trabajadores deciden no regalarles la mayor parte de su trabajo a los patrones.

Se trata, en definitiva, de un reconocimiento explícito de quiénes producen el valor y la riqueza del país, los trabajadores.

Mejor no hablar de ciertas cosas…

Si de pérdidas se trata, bien se pueden contabilizar los verdaderos flagelos para el país y, especialmente, para los trabajadores. Mientras el superministro Dujovne responsabiliza a estos últimos por hacer un paro en rechazo al plan de ajuste, el propio gobierno regala a los acreedores y especuladores con la deuda pública unos U$S 200 millones diarios, o $ 5.536 millones, entre el pago de capital e intereses, todos los días.

Si a este monto de verdaderas “pérdidas” (por no decir sangrías que paga diariamente el pueblo trabajador) se agrega el costo de haber sostenido un esquema de timba financiera con las Lebacs, deben computarse otros U$S 50 millones diarios sólo en 2017.

Se trata de una aproximación del costo que tuvo la politica monetaria en términos de déficit “cuasi fiscal”, que se computa hoy como una deuda del Banco Central. Pero esto no es todo, dicha deuda pasará a transformarse directamente en deuda pública (del Tesoro Nacional) mediante el rescate a los especuladores que puso en marcha el gobierno con la emisión de Letras del Tesoro en dólares (Letes) para reemplazar a las Lebac.

Es decir, que en suma, la deuda le “cuesta” hoy a los trabajadores unos U$S 250 millones todos los días (incluyendo domingos y feriados). ¿Nada de esto pondrá en un twitt el señor ministro Dujovne?

No será, entre otros aspectos, un motivo de “pérdida” que contabilice el gobierno los U$S 15.000 millones que el Banco Central regaló a los especuladores y fugadores durante las corridas cambiarias iniciadas en abril pasado, que tuvieron como protagonistas a importantes capitales financieros como Black Rock o la banca J.P. Morgan.

Tampoco será motivo de expresión oficial en las redes el cómputo de lo que diariamente se llevan los fugadores de capital, es decir, los grandes fondos de inversión, los bancos internacionales, grupos económicos y hasta gran parte de la “burguesía nacional”, incluidos los funcionarios en el poder que mantienen sus millones en el exterior.

Sólo en el mes de mayo la fuga de capitales bruta alcanzó U$S 6.213 millones, es decir, U$S 207 millones diarios, y en términos de pesos, unos $ 5.736 millones.

En total, la fuga de capitales acumulada en 2018 (enero – mayo) en forma neta entre las salidas y las entradas alcanza a U$S 13.601 millones, según el Banco Central de la República Argentina (a la que denominan “formación de activos externos del sector privado no financiero”).

Se calcula que los activos de argentinos en el extranjero ascienden a más de U$S 400 mil millones (en forma legal e ilegal), de los cuales U$S 120.000 millones salieron a luz gracias a la amnistía dada por el gobierno de Macri y el Congreso a los evasores mediante el “blanqueo” de capitales, que incluía exenciones de multas y reducciones impositivas.

Tampoco, cuando se habla de pérdidas, se nombraron los millones de toneladas de alimentos que las patronales agrarias derrocharon a un costado de las rutas o directamente sin cosechar, durante el lock out agrario del año 2008.

Por ello, y sin entrar en los “detalles” de los millones que los propios funcionarios PRO hacen pasar a cuenta del Estado en concepto de cenas lujosas o tabletas de chocoarroz, evasiones como las del “baldío” de la casa de Dujovne o las cuentas offshore (en paraísos fiscales) del ex ministro de Finanzas -flamante presidente del Banco Central Luis Caputo-, hacer de las “pérdidas” una responsabilidad de los trabajadores no es más que otra muestra de cinismo e impotencia del gobierno de los CEO.



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