Por el aborto legal, las mujeres se le plantaron a la CGT

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Desde que comenzó el debate en el Congreso, la Campaña Nacional por el derecho al aborto y las organizaciones que la acompañan desarrollan una intensa actividad. Este martes, comenzaron temprano, nada menos que en la Confederación General del Trabajo (CGT), ubicada en Azopardo al 800. Hasta allí fueron las mujeres a pedir explicaciones, después que trascendiera la oposición de su conducción para garantizar el acceso al aborto en las obras sociales, que se administran con los fondos que aportan mensualmente las trabajadoras y trabajadores de todo el país.

Para la amplia mayoría de las presentes esa fue la primera vez que ingresaron al edificio. Desde la Campaña nacional por el derecho al aborto insistieron en los motivos por los que se promueve la legalización de la práctica y la cobertura gratuita en el sistema de salud.

Las referentes del sindicalismo opositor, por su parte, destacaron la realidad que atraviesa sus vidas y las de sus compañeras y compañeros. Los planes del FMI, el ajuste, el techo que se garantiza desde las Centrales a las paritarias, la precarización del empleo, fueron algunos de los temas que pusieron sobre la mesa. “A nosotras, además, esto no golpea doblemente, como mujeres y como obreras”, afirmaron. “El 25 de junio, contra esa política de ajuste, fuimos al paro activo y exigimos un plan de lucha”, agregó Lorena Itabel, del Ministerio de Economía. “Cortamos el Puente Pueyrredón junto a nuestros compañeros y lo pintamos de verde, porque ese también es un derecho que reclamamos. Lo que necesitamos hacia el 8 de agosto es un paro nacional, para que podamos ser millones, porque esa es la única forma de conquistar nuestro derecho”, afirmó.

El encuentro duró más de una hora. Luego de una extensa alocución, Noé Ruiz sostuvo que las obras sociales sindicales no pondrán en riesgo el acceso al derecho, se comprometió a buscar un pronunciamiento de la Confederación a favor del aborto y dijo que trabajaría para que ésta se llame al paro. Sus palabras, sin embargo, no convencieron a todas, y fue la diputada del FIT Nathalia González Seligra, integrante junto a Romina Del Pla de la Comisión Directiva del Suteba La Matanza, la que pidió por ello que esa reunión culmine con un pronunciamiento público.

Muchas de las allí presentes saben que en boca de la CGT, del compromiso a los hechos, pueden “pasar cosas”. Tomaron nota, además, de las ausencias: allí no estuvieron las referentes del resto de las Centrales, como la CTA de los Trabajadores, la CTA Autónoma, la Corriente Federal, la CTEP, que tampoco se pronunciaron sobre las manifestaciones de la Confederación, aunque muchas de sus integrantes son parte de la Campaña.

Que la Iglesia no se meta

Poco después que culminara el pañuelazo en la sede de la CGT, replicado en diversas provincias, comenzaba en el Senado la primera jornada de audiencias informativas, con expositores invitados. En un lujoso salón de la Cámara alta, volvieron a escucharse las voces a favor y en contra de la legalización del aborto. Una maniobra que Gabriela Michetti, Federico Pinedo y Esteban Bullrich lograron hacer pasar, tensionados en dilatar el debate, imponer cambios al proyecto y, si pudieran, hasta trabarlo para que no prospere.

Así volvieron a manifestarlo en estos días varios funcionarios de Cambiemos, que se mostraron como activos militantes, junto a la jerarquía de la Iglesia. Así, para profundizar la presión sobre los gobernadores y el Senado, la gobernadora María Eugenia Vidal acompañó el Tedeum en La Plata, el jefe de gobierno porteño Rodríguez Larreta estuvo en la Catedral porteña y la vicepresidenta Michetti encabezó junto al gobernador tucumano Juan Manzur el Tedeum de la provincia. Junto a grupos fundamentalistas, los funcionarios de Cambiemos y el PJ se fotografiaron con pañuelos celestes, vírgenes y carteles que promueven la prohibición del aborto. Todo un mensaje transversal, que da cuenta de los poderes y las alianzas a las que se enfrenta la legalización del aborto.

La arremetida de altos mandos provinciales de la Iglesia sobre las instituciones educativas es otra muestra, y el caso de Santiago del Estero, donde el estudiantado de un colegio religioso fue obligado a marchar con pañuelos celestes, con los que se intenta identificar a quienes se oponen a la práctica segura, es sólo un ejemplo entre los más recientes, pero hay otros.

La injerencia de la jerarquía de la Iglesia en el posicionamiento de las centrales sindicales, así como del parlamento, tiene una explicación. Con leyes que provienen de la dictadura, y que ningún gobierno constitucional quiso derogar, esta institución no sólo obtiene un financiamiento millonario por parte del Estado, sino también un poder de veto sobre derechos elementales, como los que establecen las leyes de educación sexual integral, de salud sexual y procreación responsable, o de adhesión a los protocolos de abortos no punibles. Ni hablar de las instituciones de salud en las provincias.

Construir un gran paro nacional el 8 de agosto

El camino hacia la legalización y despenalización del aborto está lleno de maniobras. Para impedir que sigan muriendo mujeres por la clandestinidad y para avanzar en la lucha por la inmediata separación de la Iglesia del Estado, la respuesta hay que darla con la movilización de millones en las calles, el único lenguaje que entiende el Congreso Nacional y los gobiernos de turno.

La preparación de esa jornada, por eso, no puede quedar en manos de las burocracias sindicales. Para que el próximo 8 de agosto haya un gran paro nacional será fundamental la organización desde abajo, con asambleas y comisiones de mujeres, con pronunciamientos de las centrales y sindicatos y medidas que garanticen que ese paro sea efectivo, para que todos los trabajadores y trabajadoras puedan manifestarse, para que la tierra tiemble. Sin dudas, si la marea verde se fortalece, su potencialidad no tendrá techo, no sólo para arrancar el aborto legal, sino también para enfrentar el ajuste que quieren imponer Macri, los gobernadores, los empresarios y el FMI sobre las familias trabajadoras. A esa fuerza poderosa es a la que temen.



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