Por la alianza obrero-campesina-estudiantil: Proyecto de programa del Consejo Nacional de Huelga

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Reproducimos este documento histórico del movimiento de 1968. El encargado de escribirlo y llevarlo a la sesión del CNH fue detenido durante la ocupación de Ciudad Universitaria, y el texto fue publicado recién en 1972 en la revista Siempre!. Aunque quisieron cortar la llama que encendió el país en el 68, aquí evocamos las palabras de una generación que nos dejó lecciones y aliento para continuar luchando.

Nuestra lucha ha venido a poner al desnudo no sólo el carácter represivo del gobierno, sino también la estructura de injusticia y explotación sobre la cual descansa.

El apoyo que los sectores populares nos han prestado nos obliga a poner en discusión dicha estructura y a plantear a las masas populares nuestros puntos de vista, acerca de cómo transformarla y de la línea de acción que conjuntamente estudiantes, obreros, campesinos, empleados, en una palabra el pueblo en su conjunto, debemos poner en acción para desterrar de nuestro país, de una vez por todas, la explotación, la miseria, el abuso y la represión.

Mucho se ha hablado acerca de la prosperidad que experimenta actualmente el país. Sin embargo, se ha señalado que dicha prosperidad es la prosperidad de una minoría privilegiada que multiplica sus riquezas a costa del pueblo trabajador. El obrero, el campesino, el trabajador en general, ven con sorpresa como se encarece el costo de la vida, mientras sus salarios o ingresos permanecen fijos o crecen a una velocidad menor que el alza de los precios. Asimismo, conforme pasa el tiempo un número creciente de trabajadores se ve privado aun de la oportunidad de trabajar, porque las innovaciones en la industria, en la maquinaria agrícola, etc., sólo benefician a los patrones. A través de la represión generalizada, el gobierno convierte a las organizaciones de defensa de las masas en nuevos medios de sujeción y explotación. Los sindicatos independientes han desaparecido prácticamente, las organizaciones campesinas no son medios de defensa de los intereses de los trabajadores de la tierra, sino instrumentos de control político en manos de los corruptos dirigentes del partido oficial. Finalmente, una masa cada vez mayor de trabajadores se ve obligada a trabajar en actividades improductivas y mal remuneradas como único recurso para obtener algunos ingresos que le permitan sobrevivir.

El gobierno no es el gobierno de todos los mexicanos, sus recursos están dedicados, casi en su totalidad, a asegurarse e incrementar los privilegios de la gran burguesía formada por los grandes industriales, los grandes comerciantes, los grandes terratenientes, los banqueros y los corruptos políticos de la “familia revolucionaria”.

El PRI es el organismo de control político que obliga a las masas a moverse y a votar por sus candidatos mediante el engaño, las amenazas y el chantaje. Desde hace mucho tiempo ha dejado de representar a cualquiera de los sectores populares que obliga a mantenerse en su seno, para servir directamente a la gran burguesía.

Algunos sindicatos que antes estaban controlados por líderes representativos de los trabajadores, dejaron, a partirde las represiones de 1959, de tener representación alguna para convertirse en camarillas gansteriles al servicio de los patrones y su gobierno.

Conforme pasa el tiempo el número de mexicanos que carecen de educación, de vivienda, de oportunidades de trabajo, etcétera, va en aumento, al tiempo que parte de los recursos nacionales son entregados a los intereses extranjeros, en especial a los intereses estadounidenses.

Los campesinos se ven sujetos cada día en mayor medida a todas las arbitrariedades imaginables. El campesino no sólo es explotado por el terrateniente, el prestamista, los bancos oficiales y privados, sino también por el Comisariado Ejidal, los síndicos y transportistas, el intermediario y toda la gama de coyotaje.

Estas condiciones y otras muchas que sería muy largo enumerar nos han llevado a la conclusión de que es inaplazable iniciar una lucha general junto a todos los trabajadores, que plantee reivindicaciones mínimas que nos coloquen en la ruta de la liberación final del pueblo trabajador de México, único que puede verdaderamente ostentarse como la Patria en contraposición a los políticos profesionales, cuya única liga con la Patria es la de la explotación, la traición y el crimen.

I. Defensa y mejoramiento de los niveles de vida mediante aumentos de salarios inmediatos y aumentos sucesivos conforme aumentan los precios

Las masas trabajadoras que con su trabajo transforman la materia y hacen mover las máquinas para crear todas las riquezas, no pueden permitir seguir viviendo sin participar de dicha riqueza. Por eso nuestra primera consigna es AUMENTO DE SALARIOS hasta el nivel que permita a todo trabajador sostenerse dignamente él y toda su familia.

II. Detener la desocupación reduciendo la jornada de trabajo

Es mediante la explotación de los trabajadores que los patrones se han enriquecido y que pueden renovar sus equipos antiguos por maquinaria que hace aumentar la productividad del trabajo. Por tanto, los trabajadores no pueden permitir que una vez que han sido exprimidos se les tire al basurero de la desocupación. Para evitar esto, los trabajadores deben de luchar porque cada renovación tecnológica se traduzca en una REDUCCIÓN DE LA JORNADA DE TRABAJO SIN QUE POR ELLO BAJEN LOS SALARIOS.

III. Control obrero como medio de asegurar un reparto justo de las utilidades

Los trabajadores tienen derecho, por ley, a participar de las utilidades que las empresas reportan a sus dueños. Sin embargo, los patrones eluden esta responsabilidad mediante registros fraudulentos en la contabilidad. La única forma de evitar esto es mediante el CONTROL OBRERO DE LA PRODUCCIÓN Y LA CONTABILIDAD.

IV. Conquista de las libertades políticas para los trabajadores exigiendo la libertad de los presos políticos y el respeto a las garantías individuales, por parte del gobierno

En este momento de represión por el que atraviesa la sociedad y ante la carencia de libertad de reunión, asociación, manifestación, prensa, etcétera, es necesario que todos los trabajadores unidos presentemos un frente común por la defensa de las libertades democráticas que han sido pisoteadas por el gobierno de la clase dominante. Debemos comprender que la lucha por libertades democráticas significa crear un frente con todos los sectores democráticos del país y evitar el encarcelamiento de todo aquel que ejerza sus Garantías Individuales y el encarcelamiento de los presos políticos. Nuestra acción en este sentido significa denunciar la represión del gobierno y movilizar a la clase trabajadora para arrebatar a la clase en el poder las libertades políticas que necesitamos. Entre una de las más importantes se encuentra la INDEPENDENCIA Y DEMOCRACIA SINDICALES QUE COMPETE DIRECTAMENTE a toda la clase trabajadora.

V. Ganar la independencia y la democracia sindicales formando comités de lucha elegidos directamente por los trabajadores

Los patrones y el gobierno se valen de las planillas gansteriles apoderadas de los Sindicatos para controlar a los trabajadores políticamente y para evitar que luchen por mejores condiciones de vida y de trabajo. Por eso proponemos a los trabajadores que luchen por la INDEPENDENCIA Y DEMOCRACIA SINDICALES A PARTIR DE COMITÉS DE LUCHA. Esta lucha debe realizarse al margen de las luchas legales que obligan a que todas las organizaciones de los trabajadores sean reconocidas por el gobierno. El Comité de Lucha debe ser el representante real de los trabajadores y el medio por el cual se decidan las huelgas, los paros y demás acciones encaminadas a defender los derechos de los trabajadores. Es natural que los primeros pasos en este sentido tendrán que hacerse cuidándose de que no se enteren los patrones, el gobierno y sus orejas y que sólo saldrán a la luz cuando sean fuertes y puedan librar una batalla decisiva en contra de sus enemigos.

VI. Por una central de trabajadores sobre la base de los Comités de Lucha

Si las camarillas gansteriles pueden maniobrar tan fácilmente; esto es debido a que, además de contar con el apoyo de los patrones y del gobierno, están perfectamente organizados. Los trabajadores deben de oponer a esta organización una organización revolucionaria basada en los Comités de Lucha. El objetivo estratégico en este sentido es la formación de una CENTRAL REVOLUCIONARIA DE TRABAJADORES, es decir, una organización que sea a los trabajadores lo que el Consejo Nacional de Huelga es a los estudiantes.

Ya hemos señalado que la formación de Comités de Lucha de trabajadores no pueden ser abiertas desde su nacimiento como nuestros Comités de Lucha. Sin embargo, sus objetivos serán los mismos, a saber: UNIR Y ORGANIZAR A LOS TRABAJADORES AL MARGEN DE LAS ORGANIZACIONES CHARRAS Y COMO MEDIO PARA LA DEFENSA DE SUS INTERESES.

La forma en que sus Comités de Lucha deben actuar durante el periodo en que no pueden aparecer abiertamente es planteando las consignas generales expresadas en este programa y todas aquellas que favorezcan a todos los integrantes de la fábrica, rama industrial, etc., donde se actúa. A tal efecto, la publicación de hojas y periódicos que lleguen a todos los trabajadores es de primordial importancia.

VII. Organizar comités de lucha campesina

En el campo también es necesario organizar los Comités de Lucha con elementos básicos de dirección, sin embargo, es necesario distinguir entre los trabajadores que están sujetos a un salario y aquéllos que son propietarios de un pedazo de tierra o son ejidatarios, arrendatarios, etc. Para los primeros las consignas anotadas para los trabajadores urbanos son válidas con ligeras modificaciones y ampliaciones, por ejemplo, la introducción del Seguro Social a todos los trabajadores, etc.

VIII. Por crédito oportuno y barato

La política económica del gobierno en relación con el campo tiene dos defectos fundamentales: por una parte, son muy escasos los recursos que se dedican para dar un crédito a los campesinos; por otra parte, estos recursos están mal administrados: la corrupción, las mordidas, las influencias y las chicanas son los canales por los que se va la mayor parte de estos recursos. Los pequeños propietarios, los ejidatarios, etc, deben declarar una guerra a muerte a estos males. La primera consigna que a este respecto se debe plantear, es la administración de los bancos oficiales de crédito agrícola y ejidal, por los propios campesinos o sus representantes sujetos a remoción cuando sea necesario.

IX. Mayores recursos para el campo

Por otra parte los campesinos deben exigir que el Estado dedique mayores recursos para créditos. De los 62 mil millones de pesos con que cuenta el gobierno de presupuesto, la mayor parte la dedica a crear las condiciones favorables para que las utilidades de los patrones se multipliquen. Los campesinos deben oponerse a esa política y exigir que por lo menos se dedique a estimular el desarrollo agrícola una porción igual a la que aporta en Producto Nacional Bruto, es decir, una cifra mínima de 10 mil millones de pesos.

X. Eliminar los intermediarios, haciendo Comités de Lucha de campesinos y de trabajadores a su servicio.

Una de las formas de explotación más socorrida en el campo es la que realizan los intermediarios comprando productos por debajo de los precios de garantía del mercado. Esto se realiza muchas veces porque los intermediarios son los únicos capaces de transportar los productos a los centros comerciales ya que son los propietarios de los transportes. Los campesinos deben de organizar Comités de Lucha en compañía de los trabajadores que están al servicio de los intermediarios mediante la expropiación de los medios de que se valen para explotar a los campesinos y poner dichos medios en beneficio de los mismos trabajadores y campesinos.

XI. Luchar por reconquistar las tierras que han sido arrebatadas a los campesinos cuando se han realizado obras hidráulicas y demás mejoras por parte del gobierno

Sabido es que muchos políticos y capitalistas enterados de los programas de construcción de presas, etcétera, se han enriquecido comprando tierras fraudulentamente, por medio de amenazas, engaños, etc. Estas tierras deben de ser rescatadas en beneficio de los campesinos defraudados y de los trabajadores en general. Por eso proponemos que se levante la consigna de EXPROPIACIÓN DE TODAS LAS TIERRAS MALHABIDAS CON TODAS SUS INSTALACIONES y ponerlas en beneficio de campesinos y trabajadores.

Este es el Proyecto de Programa que proponemos a obreros, campesinos y trabajadores en general como punto de partida para una lucha conjunta de alcances nacionales a largo plazo. Es obvio que no es la última palabra y que indudablemente deberá sufrir modificaciones que lo enriquezcan con la participación de los trabajadores, sin embargo, puede mostrar que nuestros intereses se han ampliado en esta lucha por el contacto que hemos tenido con las masas del pueblo y que estamos dispuestos a luchar por cumplir los compromisos que con él hemos contraído.

Sabemos que las clases dominantes pondrán el grito en el cielo y que nos harán todo tipo de acusación. No nos importa eso; si el gobierno, si los patrones, si los que se auto-califican de patriotas y buenos cristianos, verdaderamente quieren servir a la Patria, es decir, a la inmensa mayoría del pueblo mexicano, que haga suyo este Programa en el terreno de las realidades, no en los discursos.

Por nuestra parte, esta es la respuesta que damos tanto a las coléricas amenazas del gobierno, como al apoyo que el pueblo nos ha brindado, no sólo en este movimiento, sino también dándonos la oportunidad de estudiar.

Si mañana nuestros centros de estudio se ven ocupados por la bota militar, nosotros partiremos al campo de la batalla nacional con este Programa en la mano y no nos detendremos ante ninguna circunstancia caiga quien cayera y hágase lo que se hiciera.

Ciudad Universitaria, 14 de septiembre de 1968

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