¿Por qué Costa Rica y Chile fueron reivindicados en la Cumbre de Acción Climática?

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Las emisiones en América Latina son pocas, pero significativas en cuanto a deforestación, agromodelo y extractivismo. Reforestación y descarbonización fueron los parámetros con los que evaluaron a los dos países.

A las 10.00 comenzó la Cumbre de Acción Climática en la 74° Asamblea de las Naciones Unidas. Según el Acuerdo de París, firmado en 2016, los países deben reducir sus emisiones de efecto invernadero (GEI) para que la temperatura del planeta no supere los 1.5 °C respecto a los niveles preindustriales. Para conseguir esto se crearon las NDC (o Nationally Determined Contribution), es decir, las medidas que debe tomar cada país para contribuir al cuidado de la Tierra. Los dos países felicitados por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fueron Costa Rica y Chile.

Costa Rica, la elegida de Guterres

El país mejor encaminado en la región es Costa Rica (a nivel mundial también están incluidos Nueva Zelanda, Dinamarca y Holanda). El país centroamericano fue el primero en publicar un plan de descarbonización para 2050. Actualmente el 52 % de su superficie es forestal y el presidente, Carlos Alvarado, se comprometió ayer extender esta cifra al 60 %.

Además, anunció una coalición mundial para proteger el 30 % del planeta en 2030. Antes de la Cumbre, el presidente de este país sostuvo que había que proteger el ambiente. “Le daríamos de comer a nuestros pueblos y construiríamos economías boyantes”.

Algunos de sus logros son la generación de energía eléctrica limpia y renovable, y haber revertido la deforestación pasando de un 20 a un 52 %. Además, desde el gobierno aseguran que esto les ayudó para el “turismo, inversiones y bienestar”.

Durante la Asamblea, Alvarado afirmó: “Somos el país que pasó de ser el más deforestado del mundo a en 20 años revertir la situación. No hay excusa para que los demás no hagan lo mismo”. Además, defendió su modelo y dijo que los combustibles fósiles deben quedarse en el suelo, donde pertenecen.

También, se auto alabó sobre sus inversiones en energía eólica. “Si la casa está en llamas, el miedo no debe paralizarnos, sino ser el motor. Buena vida”, fue su despedida.

“Costa Rica siempre se caracterizó por ser un país bastante consciente del tema ambiental. Por eso, siempre ha tenido mucho trabajó de conservación y de ecoturismo. Tiene historia. No sorprende que esté a la cabeza”, señaló Enrique Maurtua Kostantinidis, asesor Senior de Política Climática de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Argentina.

Sin embargo, no todo es color de rosas. “Hace muchos años dijo que tendría carbón neutral en 2021, pero en ese entonces no tenía tanta fuerza técnica”, explicó Maurtia y agregó que su mayor desafío es el tema del transporte. Además, de la superficie cultivada del país, la mayor parte pertenece a monocultivos que afectan el suelo y utilizan muchos pesticidas, especialmente en la piña (ananá).

El otro aprobado: Chile

Chile es el otro “felicitado” sobre su plan de descarbonización para el sector eléctrico que está llevando a cabo y aseguró que está desarrollando uno para toda la economía. Ayer en la Cumbre aseguró que los efectos de la crisis climática son “perversos” y que por eso hay que accionar. Se autofelicitó por su “compromiso” en mitigación y adaptación para conseguir el carbón neutral para 2050.

El presidente de Chile, Sebastián Pinera, anunció un compromiso con 66 países –entre ellos Argentina- que presentarán metas ambiciosas para la COP25 para reducir sus emisiones de gases efecto invernadero. Sin embargo, tuvo un lapsus: en vez de decir que su país tenía que “reforestar”, se equivocó y dijo “deforestar”, aunque lo corrigió rápidamente.

“Tiene cosas bastante buenas a nivel internacional, como mejores perspectivas de inversión en energías renovables de las cuales ya sextuplicó su número”, comentó el especialista ambiental de FARN.

No obstante, este plan de descarbonización, que consiste en la eliminación de ocho termoeléctricas de carbón para el 2014, es bastante cuestionable. En realidad, éstas ya estaban agotando su vida útil. La otra parte del proyecto, la eliminación de las restantes termoeléctricas para el 2040, todavía no hay un proceso claro ni difundido para llevarlo a cabo.

“Fue bastante criticado por la sociedad civil ya que no es algo nuevo porque no va a cerrar activamente termoeléctricas o cancelar de por vida la instalación de nuevas centrales. Sin embargo, el hecho de que no haya nuevas o que las que están no se renueven no deja de ser algo positivo”, enfatizó Enrique Maurtia.

Además, el analista dijo que Greta “puso la vara en donde tienen que ponerse, porque el nivel de esfuerza que hay que hacer es muchísimo más grande”. Y luego, remató: “Hay que ver si Chile le da más contenido y más visión a eso. O sea, si efectivamente es un plan de descarbonización”.

Cabe recordar, aseguró el ambientalista, que cuando Piñera anunció que la COP25 iba a ser en su país dijo “que iba a cumplir su plan de descarbonización con el gas de Vaca Muerta. Lo dijo en su discurso. Es muy fuerte”. En sintonía con esto, Maurtia explicó que reemplazar gas con carbón ayuda a la reducción de emisiones de un modo “bestial” como lo hizo EEUU, pero sigue siendo combustibles fósiles.

¿Y la Argentina?

“El desafío más grande es la orientación a Vaca Muerta. Es un yacimiento que produce muchísimo metano y busca producir gas como loco. Si se produce todo eso, es casi que la producción nacional no tiene sentido en políticas estratégicas de desarrollo”, sentenció el asesor Senior de Políticas Climáticas.

Otro de los tantos problemas es el agromodelo. “La cantidad de pesticidas y agroquímicos que se utilizan en el agro son un problema. Además, estos sectores se victimizan, que los afecta el cambio climático, pero ellos también son sus responsables. La expansión de la frontera agropecuaria produce deforestación. El aumento de cabezas de ganado genera muchas emisiones. Tienen que ser más conciencies, pensar en las personas y en el cambio climático”, concluyó Enrique Maurtia.

Las acciones exigidas por Guterres para reducir las emisiones

El secretario general de la ONU exhortó a los países que cumplan con estos cinco puntos: que se cobren impuestos al carbón y no a las personas, poner un alto a los proyectos en la industria de carbono, eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, tener planes de carbono neutral para el 2050 y no construir más plantas de carbón.

La importancia del año 2020 es que los países para esta fecha o antes tienen que actualizar sus NDC, ya que finaliza el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París entrará en vigencia.

La Conferencia de las Partes (COP) es una asociación de todos los países miembros que llevan a cabo una serie de reuniones cada año durante dos semanas para abordar el problema global del cambio climático. Es el órgano supremo de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), es decir, su máxima autoridad con capacidad de decisión y su objetivo fundamental es impedir la interferencia “peligrosa” del ser humano en el medioambiente. La próxima, COP25, será en Chile, durante las dos primeras semanas de diciembre. La COP26 se hará en Glasglow, Escocia, a fines de 2020 (con la meta de reducción actualizada).

Las emisiones de efecto invernadero en América Latina

En este contexto, las GEI de América Latina son pocas a nivel global, pero son significativas en cuanto a las deforestaciones, el agromodelo y el extractivismo. Los países que actualmente forman parte del G20 son los menos comprometidos: Brasil, México y Argentina. También, por su parte Perú y Colombia tienen una exacerbada deforestación. Los avances que notan de la ONU son algunos en mitigación, es decir, recomposición del ambiente, por energías renovables y movilidad eléctrica (problemas medioambientales generados por el aumento del uso del vehículo particular como medio de transporte).



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