¿Por qué militar en un partido revolucionario de izquierda?

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Cada día se profundiza más la crisis que atraviesa Argentina. Despidos a trabajadores, represión a quienes se movilizan, persecución y asesinato de militantes y periodistas. ¿Qué alternativa podemos construir?

La respuesta está, precisamente en movilizarse para lograr un cambio. Pero ¿movilizarse sólx?¿Movilizarse con quienes vienen garantizando el ajuste de Cambiemos y el FMI? ¿Con quiénes nos niegan un derecho tan elemental como el aborto legal seguro y gratuito? La respuesta, en este caso es un NO rotundo. Hoy, más que nunca, debemos movilizarnos y militar en espacios independientes del régimen, independientes de la Iglesia y de la burocracia sindical y estudiantil, que sólo buscan contener cualquier estallido que lleve a un cuestionamiento de las condiciones actuales. Es ahí, dónde surge como alternativa el militar en un espacio de izquierda que sea verdaderamente revolucionario. Y que su fin no sea pelear por administrar la miseria de millones.

Para sostener esa afirmación quiero basarme en mi propia experiencia. Mi nombre es Juan, tengo 24 años y comencé a militar en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) en el mes de Mayo del corriente año. Mi militancia comenzó por la necesidad de movilizarme ante la crisis que veía acontecer día a día. Como estudiante de la carrera de psicología, me encontraba permeado mayormente por aquellos ajustes a la Salud Pública que el gobierno de Macri venía profundizando, pero que sabía que había comenzado desde mucho antes. También veía el enorme ajuste a la educación pública y sobre todo en la Universidad, dónde desde hace varios años el presupuesto se ve reducido cada vez más. Fueron en particular estas cosas que me llevaron a acercarme al partido en el cual hoy milito, esto no ocurrió, sin embargo, libre de ciertas resistencias y ciertas trabas que yo mismo me ponía, trabas que venían de escuchar como “el militar te saca tiempo y nunca te recibís” o el hecho de que “los militantes son vagos”. Discursos que día a día escuchaba en varios ámbitos y que aun hoy en día se escucha.

De todas formas decidí comenzar mi experiencia en el partido, no sin antes aclarar que mi objetivo era recibirme y no pensaba dejar que la militancia me lo impidiera, sumado a que cómo muchos debo trabajar, en mi caso en un call center con un sueldo que no me alcanza a fin de mes, para poder sostener mi estudio y eran estas condiciones que me ponían trabas para poder decidir militar. No obstante descubrí que dicha aclaración no era necesaria. En la militancia cada unx pone sus tiempos, no se cubren cronogramas, no exige una determinada cantidad de horas, como así lo hace un trabajo; pero tampoco es un hobby que se realiza unas horas al día. Es un compromiso que requiere formación, requiere dar debates, discusiones, tensionar constantemente supuestos y posiciones propias, siempre acompañado por compañeros y compañeras que ayudan siempre a dar esas discusiones y esos debates, que te empujan siempre a tensionarte ante la tendencia de quedarte en el molde cuándo es necesario moverse.

Pero ¿es lo mismo militar en cualquier espacio? Es una pregunta compleja, pero que desde mi propia experiencia puedo decir que no. El peronismo y el kircherismo, quienes se presentan como una “alternativa” al gobierno actual, no hace otra cosa que votar las leyes macristas y garantizar la gobernabilidad de Cambiemos, llaman a unirse a los pañuelos celestes y a la Iglesia que se cansaron de hacer lobby para impedir que el aborto fuera legal. Nosotrxs, así como peleamos por el derecho al aborto legal, para que no haya más muertas por los abortos clandestinos, apoyamos todas las conquistas que signifiquen una mejoría en las vidas de las grandes mayorías; sin embargo no nos conformamos con reformas o concesiones, porque sabemos muy bien que no se puede depender de los gobiernos del régimen, después de todo así como pueden votar a favor, se puede votar en contra y negar, con sólo un pequeño grupo de personas, un derecho que miles y miles de personas pedíamos en las calles.

Luchamos por un cambio de base, por un gobierno de lxs trabajadores, dónde no haya más explotación del hombre por el hombre. Por eso, vemos la enorme necesidad de conformar un partido revolucionario y de izquierda, y seguir fortaleciendo el Frente de Izquierda y de los trabajadores, porque sabemos que desde ese lugar conquistamos bancas, para ponerlas al servicio de las luchas como lo demostramos con Nicolás del Caño y Myriam Bregman. Por ello, llamamos a las organizaciones que lo conforman y las que se reivindican obreras y socialistas a formar una gran partido unificado de la izquierda, junto a aquellxs que protagonizamxs la marea verde a favor del aborto, quienes luchamos en todas las universidades con las tomas y las marchas a favor de la educación pública, por más sueldos para lxs docentes; contra las burocracias sindicales y estudiantiles, que buscaban una y otra vez poner fin al conflicto, quienes hoy en día se encuentran luchando en sus trabajos contra los despidos, como los trabajadores del Hospital Posadas, Astillero Río Santiago y Siam; a todxs estxs actores de las movilizaciones y luchas, llamamos a estar unidos para golpear como un solo puño no sólo contra Macri, no sólo contra el Neoliberalismo, sino contra este sistema capitalista que sólo genera opresión y explotación.

Elegí ser parte y continuidad del hilo rojo que une la lucha de los trabajadores durante mucho tiempo. Esta lucha de la que hablo es una lucha que comenzó hace mucho tiempo y que tuvo varios estallidos a lo largo de la historia, pero tanto en los 70 en Argentina, como en los 90´con la ofensiva neoliberal, la izquierda obrera y socialista no tenía la suficiente fuerza para cambiar el curso de los acontecimientos, y lamentablemente las corrientes más numerosas terminaron como partidos del régimen volviendo a instalar la confianza en la democracia representativa de los partidos burgueses.

Pero también hubo trabajadores que resistieron la política neoliberal, como los obreros del Astillero Río Santiago y los ceramistas de Neuquén. Un ejemplo , y que nosotrxs lxs militantes de izquierda llevamos como emblema, fue la lucha que comenzaron los trabajadores de la empresa cerámica Zanon, quienes en 1998 comenzaron una lucha para conformar una comisión interna de trabajadores para mejorar sus condiciones de trabajo, luego fueron por el sindicato, dirigido en ese momento por burócratas que no paraban de hacer arreglos con la patronal para apagar cualquier fuego de bronca contra los despidos que se venían realizando en la fábrica; para finalmente convertirse en una fábrica recuperada hace 17 años por los propios obreros y puesta en funcionamiento por ellos, volviéndose, además, en un gran ejemplo de cómo organizarse y generar puestos de trabajo por parte de los mismos obreros. Este conflicto, al igual que otros, tuvo su gran estallido en el 2001, dónde el movimiento tanto de obreros como de desocupados, apoyados también por un sector de la pequeña burguesía ganó las calles y lograron que el presidente Fernando de la Rúa se tuviese que ir en helicóptero. El 2001 fue un gran ejemplo de la crisis que puede sufrir el régimen, llegando, inclusive a renunciar 5 presidentes en una semana; pero el mayor problema fue que el movimiento obrero había sido brutalmente golpeado por las políticas del menemismo y a eso se sumaba la falta de un gran partido revolucionario que lleve ese estallido a la lucha por el poder.

Actualmente vemos cómo el régimen entra en crisis de nuevo y surgen fenómenos de derecha como Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, es por ello que se vuelve imprescindible armar un verdadero partido de izquierda y revolucionario para lograr dar ese giro de izquierda que se necesita para terminar con la explotación del Capital. Es por esto que es importante conformar un gran partido que pueda acompañar estas luchas para enfrentar este saqueo histórico, que las dé de conjunto contra aquellxs que nxs explotan.

Queremos el fin de la explotación del hombre por el hombre, pero eso no va a ocurrir a menos que todxs lxs que hoy damos las luchas en distintos ámbitos organicemos, superando las peleas parciales para dar una gran lucha que lleve a la salida en conjunto de la crisis y así finalmente romper los engranajes de este sistema.



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