Presupuesto 2019: la salud en terapia intensiva

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Con el voto del peronismo y otras corrientes políticas, Cambiemos pretende aprobar en la cámara de Diputados un presupuesto a medida del FMI en contra de la salud pública.

El Gobierno pretende cerrar hoy para que pueda ser votado mañana en la Cámara de Diputados el proyecto de presupuesto para el 2019. Como ya hemos denunciado desde La Izquierda Diario, el mismo está hecho siguiendo los lineamientos de FMI.

El proyecto de presupuesto refleja la proyección de un ajuste feroz hacia 2019, convalidando el recorte brutal del gasto tanto por subejecución como en términos reales de 2018, y profundiza el recorte en áreas sensibles como en Educación, Salud y Ciencia y Tecnología.

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La salud junto con la educación ha sido uno de los epicentros de los ataques de Cambiemos desde que llegó al poder. Por tomar un ejemplo, los recursos destinados al hospital Posadas a través del presupuesto 2018, caerán como mínimo un 25 % en términos reales debido a que la inflación de este año será de al menos el 45%.

La grave crisis sanitaria que atraviesa uno de los hospitales más importantes del país fué expuesto en un informe elaborado por residentes del nosocomio. La imposibilidad de prestar un servicio de calidad a los miles de trabajadores que acuden por atención médica de urgencia, turnos programados, cirugías o tratamientos, son las consecuencias de los despidos y la falta de insumos generados por un presupuesto de miseria. Como contraparte del ataque, los trabajadores y trabajadoras del Hospital Posadas que vienen sufriendo la persecución, se han convertido en una referencia nacional de lucha.

Presupuesto 2019: ajustando las tuercas del ajuste contra la salud

El proyecto de presupuesto 2019 prevé una participación de los gastos totales en Salud del 0,8 % del PBI, manteniendo similar proporción a 2018 pero en un contexto recesivo, lo que significa en los hechos una reducción real de alrededor de 2,2 % frente a la inflación.

En la presentación del proyecto se señala la importancia de “garantizar el acceso a la salud”, sin embargo esto no es más que un saludo a la bandera. Allí se propone un incremento anual por debajo de la inflación estimada en el mismo documento. Mientras que se estima que los precios crecerán el año próximo un 34,8 %, el incremento del gasto es solo del 31,8 %, 2,2 puntos por debajo.

El ajuste que se planea profundizar tiene consecuencias claras, según el proyecto se distribuirán 5,4 % menos vacunas que este año. A su vez, distintos programas experimentarán importantes recortes en términos reales. Por ejemplo el programa de Atención de la madre y el niño (enfocado a embarazadas, niños y adolescentes) tendrá una pérdida en términos reales del 76,4%; las erogaciones destinadas a la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, sufrirán también un recorte del 42,5 %; y la Dirección de Promoción de la Salud y control de Enfermedades No transmisibles tendrá un recorte en términos reales del 35,8 % de los recursos. Estan son las partidas que se ven más afectadas, sin embargo no son las únicas.

De aprobarse el presupuesto presentado para el 2019, se estará convalidando un ajuste feroz sobre la salud pública. Tanto en el Hospital Posadas como en el Hospital Nacional de Salud Mental y Adicciones Laura Bonaparte, el ajuste llegará en dos años al 37 % de los recursos en términos reales; mientras que el Hospital Nacional Dr. Baldomero Sommer, referente nacional en el tratamiento de la lepra, perderá un 42 % en términos reales en el mismo período. Por último, la Colonia Nacional “Dr. Manuel A. Montes de Oca”, que brinda atención integral a personas con discapacidad intelectual y otras problemáticas en salud mental, sufrirá un recorte equivalente al 41 %.

El Gobierno asesta un fuerte golpe por distintas vías, no sólo otorgando partidas que crecen menos que la inflación sino a su vez utilizando un tipo de cambio de referencia que se sabe de antemano que lejos estará del valor real. Según el proyecto se prevé un dólar promedio de $40,1 para todo el año próximo, el fuerte componente de insumos y medicamentos importados que se utilizan en programas como el de Lucha contra el SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual e Infectocontagiosas podrían verse fuertemente comprometidos de darse un leve movimiento del tipo de cambio.

Por otra parte, mientras la salud pende de un hilo, y cada vez se quiere destinar menos dinero se pretende gastar tan solo en servicios de deuda pública 5 veces más que las erogaciones en salud. Mientras que distintos programas y hospitales sufren importantes recortes, se aumenta 82 % el presupuesto destinado a pagos de intereses de deuda pública y 49 % lo dirigido a intereses de deuda sin considerar la deuda intra sector público. De esta forma se propone destinar $ 596.065 millones a satisfacer las necesidades de un grupo de especuladores y organismos internacionales de crédito, sólo en concepto de intereses de deuda, de un total de $ 746.389 millones anuales. Este monto equivale a 5 veces el gasto en Salud, 3,25 veces el gasto en Educación, casi 16 veces el gasto en Ciencia y Técnica y la mitad del gasto anual en jubilaciones y pensiones.

El pago de la usurera deuda no es la única sangría de recursos, según datos oficiales hasta agosto se fugaron en total U$S 27.374 millones, si consideramos un valor de dólar equivalente a $31, al día de hoy se fugaron al menos $ 848.594 millones, tomando en cuenta el presupuesto actual de salud la fuga equivale a casi 7 veces y media el presupuesto en salud.

Para poder poner fin a la fuga de capitales que drena de forma incesante recursos de la economía que podrían pagar impuestos que sirvan, entre otras cosas para financiar la salud pública, es necesario que exista una banca estatal y única que sea administrada por sus propios trabajadores y por comités de usuarios. El déficit cero es una exigencia del FMI para destinar mayores recursos al pago de la deuda externa. Como ya ha sido demostrado con el fallo del juez Ballesteros la deuda externa es ilegítima e ilegal, es por eso que no se debe pagar ni un solo peso y destinar esos recursos para resolver las verdaderas necesidades de los trabajadores.

Más que nunca, esta burla de Presupuesto Nacional, que sólo puede ser aprobada con el apoyo de gobernadores y el peronismo en ambas cámaras del Congreso Nacional, debe ser profundamente rechazada por el pueblo trabajador en las calles. El paro nacional convocado por las conducciones burocráticas para el 24 de septiembre es una oportunidad inmediata para enfrentar el ajuste del FMI, el gobierno y los gobernadores provinciales, exigiendo a las centrales sindicales un verdadero plan de lucha para derrotarlos. Este miércoles día en que Cambiemos pretende obtener la sanción en diputados, desde el sindicalismo combativo y la izquierda se movilizarán en contra del presupuesto del ajuste. Bajo la exigencia de que todas las centrales sindicales convoquen a un paro activo nacional para derrotar el ajuste de Macri,los gobernadores y el FMI.



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