Presupuesto 2020: contra las necesidades del pueblo y la universidad pública

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El oficialismo, ya en retirada, presentó el presupuesto para el año 2020. Como era de esperar, ante las necesidades económicas que se desprenden del alto endeudamiento, digitado por el FMI y discutido en Washington, contiene múltiples recortes al gasto primario y un aumento enorme a lo destinado a la deuda pública. El futuro presupuesto proyecta una inflación anual de 38% y un crecimiento del PBI de 1%, con un contundente ajuste fiscal del 1,7%.

A estas alturas nadie puede creer en las proyecciones de un gobierno que condujo la economía a un callejón sin salida. De la lluvia de inversiones prometida en 2015 a la fuga sistematizada de las reservas del BCRA y un virtual default de los activos financieros.

Para el año 2019 las proyecciones de inflación eran del 24%, hoy eso quedó fijado únicamente en el papel, y se proyecta que sea del 55%, es decir un 30% más. Esto significa, por ejemplo, que los salarios de los estatales cayeron 30%. Que ante la última corrida del dólar, que lo colocó en $60, el presupuesto universitario perdió un 17% en términos reales, acumulándose con el recorte de 3.000 millones al presupuesto 2019.

La pregunta que se desprende de esto es ¿la “oposición” peronista “responsable”, dará quorum y aprobará la ley, como lo hizo durante los últimos tres años? Ni hablar de recuperar lo perdido en estos cuatro años.

El proyecto estima un crecimiento del 1% del PBI (muy magro por cierto), pero ¿cómo va a crecer? el crecimiento del 1% proyectado por el presupuesto 2020 se basa en un ataque (que continúa por el alto endeudamiento con el FMI) hacia las partidas sociales y los gastos primarios, y sobre la base de un crecimiento económico (que está por verse) por los efectos devaluatorios, caída del salario y recesión económica (permitiendo un superávit comercial producto de la fuerte caída de las importaciones).

Las partidas sociales y los gastos primarios, contienen un recorte del 1,7% del PBI. Esto significa menos subsidios a la energía (luz y gas) y tarifas del transporte, un 0,33% y un 0,14% respectivamente, es decir más tarifazos. Como así también una reducción del presupuesto de Ecología y medio ambiente (-15%) y Vivienda y urbanismo (-16%). Y un estancamiento, o nulo crecimiento, de las partidas destinadas a Salud, Educación, Asignaciones Universales, Jubilaciones, etc.

Como decíamos, este presupuesto está “diseñado por el FMI y Washington”, por lo que contiene un gran aumento a las partidas de intereses de deuda, a lo que se destina un 42,2% más que el año pasado. El pago de servicios de la deuda al sector privado, organismos internacionales y sector público financiero será de $ 1.047.263 millones (más de un billón de pesos)

Las prioridades para el gobierno de Macri son claras, crecer a costa de mayor deterioro del sistema público y sobre las condiciones de empobrecimiento de los trabajadores. El peronismo y el massismo en la oposición, durante estos tres años, aprobaron todos los presupuestos del macrismo, que contenían ajuste y toma de deuda. Hoy, preparados para ser oficialismo, con los múltiples mensajes de continuidad del ajuste: “el dólar a $60 está bien” y “no hay que estar en las calles”, que intentan imponer la resignación a las expectativas de los trabajadores ¿qué hará el Frente de Todos en el congreso con esta ley?

¿Qué pasa con las universidades nacionales?

Preocupa también lo destinado al sistema universitario, que durante los últimos cuatro años viene sufriendo recortes de todo tipo, vía subejecución de los ministerios y devaluación. Los más duros fueron durante este año, con un recorte directo de 3.000 millones y una pérdida del 17% en términos reales producto de la última corrida del dólar. Por lo cual, las autoridades universitarias a través de una carta que se presentó en el Ministerio de Educación, manifestaron que no alcanzan los fondos para terminar el año y piden un presupuesto extraordinario de 4.000 millones de pesos. Aún no hay respuestas del Gobierno.

Este año, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que se encarga de elaborar en una mesa común con los rectores de las universidades nacionales el presupuesto universitario, presentó un presupuesto de 248 mil millones de pesos. Sin embargo, esto no fue tenido en cuenta por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, ya que el proyecto de 2020 contiene una cifra de 195 mil millones, es decir un recorte de 53.000 millones, 20% menos del solicitado.

Sin recuperar lo perdido y comparado con el año 2019, este es un recorte de una magnitud mucho mayor. Si hasta hoy los rectores expresan una situación crítica para las universidades, qué se puede esperar para el año próximo más que un brutal deterioro del sistema universitario. No por nada el gobierno de cambiemos pregonaba abiertamente “qué es eso de universidades por todos lados” y “todos sabemos que quienes nacen en la pobreza no llegan a la universidad”.

Por un lado se encuentra el recorte hacia las universidades y, por otro lado, una juventud condenada a la precarización laboral y la ultra explotación, para quienes acceder a una educación superior es cada vez más una utopía. Los jóvenes de 18 años están desempleados (37% de la población activa de 18 años) y bajo contratos precarios (el 60% entre 16 y 24 años). Defender la universidad pública y exigir un aumento en las partidas presupuestarias, como también Becas integrales y el boleto educativo, es pelear por el futuro de una juventud que se la quiere condenar a una degradación total de las condiciones de vida.

Pongamos en alerta a la comunidad educativa, qué los docentes y los rectores se pongan a la cabeza de defender esta conquista de los trabajadores, junto con los estudiantes y las organizaciones en lucha, como los docentes de Chubut y los desocupados frente a la Emergencia Alimentaria. Junto a los trabajadores que resisten los cierres de fábricas como los trabajadores de Ansabo que decidieron ocupar pacíficamente la fábrica y ponerla a producir bajo su gestión, siguiendo el ejemplo de Zanon (2001/2002) y Madygraf en Garín (2014). Para hacer frente a las demandas cada vez más fuertes del FMI contra el pueblo..

Desde la Juventud del PTS en el FIT-U llamamos a la mayor unidad entre los estudiantes, los trabajadores ocupados y desocupados, y la comunidad educativa (sindicatos docentes y no docentes), exigiendo un paro de 36 hs y un plan de lucha a las centrales sindicales. Por un salida a la crisis a favor de las mayorías y no de los ricos que nos condujeron hasta acá. Por el NO pago al FMI que exige un mayor ataque a las condiciones de vida. Primero las necesidades del pueblo: plata para la educación, salud, vivienda y trabajo digno para todos.



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