Presupuesto “equilibrado” y nuevo acuerdo con el FMI, el programa proempresarial de Macri

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Primero Mauricio Macri le habló a los especuladores, ayer le tocó el turno a los empresarios de la UIA a quienes les prometió nuevas oportunidades de negocios si acompañan el programa financiero de ajuste a medida del FMI. A los trabajadores nada.

Por segundo día consecutivo el presidente Mauricio Macri dio un discurso público, esta vez en el cierre de la Conferencia anual de la UIA donde aprovechó para hablarle a sus pareas los empresarios, a quienes les recordó que él estuvo “muchos años de ese lado.”

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En poco menos de veinte minutos el presidente alcanzó a esbozar algunos pedidos a los empresarios y confirmó que la única salida para poner fin a la incertidumbre venía de la mano de equilibrar las cuentas fiscales para volver a la senda del ¡endeudamiento!

Según la lógica del presidente que es responsable de la crisis económica desatada por las corridas cambiarias, permitiendo que se fuguen más de U$S 20.000 millones de reservas, disparando el dólar a $ 40; si los empresarios a quienes llamó a “hacer lo que haga falta” acompañan el plan de ajuste y las nuevas condiciones que Lagarde le trasmitirá a Dujovne; la economía volverá al camino del crecimiento. Por ende, los industriales podrán aumentar sus inversiones y ampliar sus ganancias como ya lo vienen haciendo los exportadores de Toyota y Arcor.

Pero al igual que la economía que se encuentra hundida – las últimas estimaciones del REM suponen una inflación a fin de año de 40,3 % y una contracción del PBI de 2 %- repasamos algunos puntos del discurso de Mauricio Macri que hacen agua.

El estado de la industria y los industriales, verdades a medias

De acuerdo con las estimaciones del Indec publicadas ayer la actividad de la industria manufacturera de julio se desplomó en un 5,7 % respecto al mismo mes del año 2017. Y en el acumulado de los primeros siete meses del año, el estimador mensual industrial (EMI) alcanza el mismo nivel que en igual período del año anterior, resultado una variación interanual de 0,0 %.

Otra medición para tener en cuenta es la de capacidad instalada industrial que para junio de este año se ubicó en el 61,8 %, 5,3 % por debajo de los registrado un año atrás. Esto significa que la capacidad instalada ociosa se acerca al 40 %. Por fuera de los datos oficiales, Macri sostuvo ayer que en 2017 existió una “incorporación récord de bienes de capital”. Es preciso señalar que no hay festejo posible, sobre el crecimiento leve y desigual de 2017 la economista Victoria Giarrizo señalaba a comienzo de años que “Para volver al máximo nivel de producción industrial, que se alcanzó en 2011, la actividad manufacturera debería crecer 13,6 % o más ambiciosos, 23,7 % si se quisiera obtener el mismo producto industrial per cápita que siete años atrás.”

Incluso remarcaba que producto de las medidas económicas macristas como la liberalización de las trabas a la importación “Argentina en 2017 tuvo un déficit comercial industrial de u$s 35 mil millones.” A estos empresarios Macri les pidió un esfuerzo “transitorio” en devolución de gentilezas por los “$ 20.000 millones que les ahorro en reducción de trámites.” El esfuerzo es aceptar temporalmente el impuesto a las exportaciones, que al ser un impuesto de suma fija podría licuarse rápidamente con la suba del tipo de cambio.

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Más oportunidades para la patria contratista

En su discurso el presidente se vanaglorió de haber comenzado un proceso de investigación anticorrupción, en referencia al escándalo desatado por los CuadernoGate. Sin embargo, Mauricio se olvida que los pagos de coimas millonarias de empresarios para lograr la participación en contratos de obras pública no nacieron con el gobierno anterior. El presidente es hijo de Franco Macri, uno de máximos referentes de la patria contratista, quien incluso logró nacionalizar su deuda privada bajo la última dictadura militar. También es primo de Ángelo Calcaterra y amigo de Nicky Caputo y Marcelo Mindlin, parte del empresariado amigo que se ha enriquecido con contratos del Estado.

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Ante el empresariado de la UIA prometió posibilidades de inversión rentable en infraestructura, en rutas y aeropuertos; bajo un proceso de “transparencia” en las licitaciones. Pero los empresarios allí sentados son los mismos que aparecen en los cuadernos, como los Rocca o los Roggio, no cambió nada.

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“Bajar el déficit fiscal es la mejor manera de bajar la inflación”

El presiente se ocupó de señalar a la inflación como un “cáncer”, un mal a derrotar que atraviesa los últimos 70 años de la historia económica argentina. Si bien es cierto que la inflación “estructural” es una constante de la economía del país con picos en la hiperinflación de los 80 que derivó en la convertibilidad del 1 a 1 en los 90, el macrismo ha fracasado en su intento por domar este mal.

Tal como señalamos en diferentes oportunidades este Gobierno intentó controlar la suba general de precios enfriando la economía en 2016 con tasas de interés del 38 % implementadas por el ex presidente del BCRA, y creador de la bomba de Lebacs, Federico Sturzenegger. A la par otra parte del “mejor equipo de los últimos 50 años” se encargó de aplicar fuertes tarifazos en los servicios energéticos haciendo escalar la inflación núcleo.

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Bajar el déficit fiscal no baja necesariamente la inflación. Pero si el ajuste fiscal incluye profundizar la recesión, atacando las condiciones laborales de los trabajadores, devaluando sus salarios, podría verse atenuado el efecto de suba de precios. Aun así, si tenemos en cuenta que las propias estimaciones de Hacienda filtradas el lunes muestran una inflación de 42 % a fin de año, con una volatilidad cambiaria latente, no hay recetas mágicas para bajar la inflación. Sólo se busca profundizar el ataque a los trabajadores.

Presupuesto equilibrado (de ajuste) y financiamiento externo es la única salida (empresaria)

“Yo tengo claro cuál es el camino para salir de esta tormenta y estabilizar la economía. Estamos trabajando en eso: aprobar un presupuesto equilibrado y sumarle un nuevo acuerdo con el FMI. Y con la suma de las dos cosas, poner la certidumbre del programa financiero de 2019. Y ahí sí poder retomar el financiamiento externo para volver a retomar la senda de inversión que se había iniciado fuertemente en 2017. Este es el único camino, no tenemos otro”, declaró Macri.

Este sinceramiento mostraba una claridad mayor al discurso del lunes. Macri les pedía a los empresarios amigos y pares que lo acompañen en el camino del ajuste por venir. A cambio les prometió nuevas oportunidades de negocios y subas en la productividad. Este Gobierno ha conseguido hacer caer fuertemente el salario real de los trabajadores argentinos mediante la megadevaluación, flaco favor a los patrones de la UIA. Las cifras de desocupación y pobreza que irán inevitablemente en ascenso por la profunda recesión les facilitará la tarea.

Mauricio Macri mostró que, si lo acompañan no los va a defraudar, en un discurso con tufillo a noventismo neoliberal, se mostró como la opción del empresariado. La salida a la “tormenta” es de la mano del FMI y de un mayor endeudamiento que permita a su clase, continuar con el saqueo y la fuga de capitales para los especuladores. El déficit fiscal cero o equilibrado no es sino una maniobra contable, ya que el 53 % del déficit fiscal en 2018 son vencimientos de deuda pública. Quieren que los trabajadores paguen los costos de esta fiesta, hay que poner en pie las medidas necesarias para frenar este ataque.

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