Provolo: en 2017 la Iglesia sacó de La Plata a un cura abusador que hoy pasea por Verona

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Eliseo Primati tiene pedido de captura en Argentina. La curia lo mandó a Italia una vez desatado el escándalo en Mendoza. Un periodista lo escrachó saliendo de misa. El chamuyo de la “tolerancia cero” de Bergoglio.

Eliseo Pirmati, cura abusador del Provolo de La Plata, paseando por Verona (fuente L’Espresso) – YouTube

A fines de abril el juez de Garantías de La Plata Jorge Moya Panisello cursó un pedido de extradición (solicitado por la fiscal Cecilia Corfield) para el cura italiano Eliseo Primati, en el marco de la investigación del caso Provolo, el instituto para niños sordos cuyas sedes de la capital bonaerense y de Luján de Cuyo (Mendoza) fueron manejados por una banda de curas pedófilos durante décadas con la complicidad de la jerarquía eclesiástica argentina.

Según el auto de procesamiento de la fiscal Corfield, al octogenario se lo acusa de abuso sexual agravado, por su condición de sacerdote, en al menos tres hechos. También de “exhibiciones obscenas” y “promoción de facilitación de la corrupción de menores agravada”.

Como ya informó este diario, pese a estar muy comprometido con esos crímenes aberrantes, a fines de 2017 la jerarquía católica trasladó a Primati (hoy de 83 años) desde la sede del Provolo de La Plata a la “casa matriz” de Verona, Italia. En 2014 habían hecho lo propio con Giovanni Granuzzo, acusado en su tierra natal por víctimas ya adultas y sin imputaciones, hasta el momento, en Argentina.

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La investigación judicial que había arrancado en noviembre de 2016 en Mendoza lo rozaba de forma inequívoca y entonces se decidió mandarlo al otro lado del Atlántico.

Como se sabe, ningún cura ni monja en el mundo es trasladado a tierras tan lejanas si no es con el visto bueno de la máxima jerarquía de su ciudad, de su país y, obviamente, del Vaticano.

Con el pedido de extradición a cuestas desde hace un mes y medio, con los pormenores de los crímenes en boca de todo el mundo y con sus amigos y colegas Nicola Corradi y Horacio Corbacho presos en Mendoza, Primati parece estar decidido a demostrar las falsedades vaticanas respecto al “compromiso” con las víctimas y la búsqueda de “verdad y justicia”.

“No sé nada de estas cosas”

Este miércoles el sitio italiano L’Espresso difundió un video en el que se lo ve a Primati saliendo de una misa en la iglesia Santa Teresa degli Scalzi con rumbo a su “casa”, la sede central de la congregación del Provolo en Verona. El periodista Di Andrea Tornago, conociendo la situación judicial del cura en Argentina, le hizo un par de preguntas.

  • Don Primati, ¿usted sabe que hay una solicitud de arresto en su contra en Argentina? ¿Tiene la intención de presentarse?

    Desconcertado (aunque no sin preparación frente a un hecho tan factible), el cura se hizo el distraído.

  • Permiso, voy para mi casa. ¿Quién es usted? No haga estupideces – le dice al periodista mientras intenta tapar el lente de la cámara.
  • Soy un periodista de L’Espresso. Quiero saber si usted tiene la intención de responder, ya que hay un pedido de detención… un pedido de arresto para usted por abusos sexuales a menores, corrupción de menores, de parte de la Magistratura (el Poder Judicial) de argentina.

    Fueron varias cuadras de caminata, de seguimiento del cronista al octogenario abusador, de silencio del prófugo descubierto. En una parada frente a un semáforo, Tornago insiste.

  • ¿Qué tiene para decir de esto?
  • No sé nada de estas cosas. No tengo nada que ver con eso.

    Varias cuadras más allá se repite la secuencia.

  • Vuelve a la sede del Provolo, ¿no es cierto?
  • Soy un hombre común de la calle.
  • ¿Entonces no es Eliseo Primati?

    Silencio. Otras cuadras más.

  • Hay testimonios de argentinos que lo acusan. ¿Por qué no nos dice su versión sobre eso? ¿Cómo era la vida en el instituto de La Plata?
  • No sé nada, no sé nada.

    Finalmente el cura cruza una calle y se dirige a la puerta principal del Instituo Antonio Provolo de Verona, allí donde la banda de pedófilos caída en desgracia inició sus crímenes, durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado.



    Década del 80 - Primati (arriba a la derecha), Granuzzo (arriba al medio), Spinelli (entre ambos), y Corradi (abajo a la izquierda) en el Provolo de La Plata.

    Década del 80 – Primati (arriba a la derecha), Granuzzo (arriba al medio), Spinelli (entre ambos), y Corradi (abajo a la izquierda) en el Provolo de La Plata.

    No es un cura, es una institución

    La congregación del Provolo en Argentina está prácticamente desintegrada. Pero toda la red de encubrimientos institucional sigue funcionando a la perfección. Y eso habla de forma directa de la más alta jerarquía católica tanto argentina como mundial, incluyendo obviamente a Jorge Mario Bergoglio.

    Ahora resulta sumamente fácil “pegarles” a los viejos curas. Incluso las grandes empresas periodísticas que bancan a muerte a Francisco, que lo tienen como un santo y un purificador, hoy no escatiman condenas morales a Corradi, Corbacho y Primati. Eso sí, intentan por todos los medios no incomodar con sus palabras a la Conferencia Episcopal Argentina y mucho menos al Vaticano.

    Tampoco hay desde esos sectores cuestionamientos al Estado argentino, que tardíamente y de forma cómplice con la Iglesia mete presos a decrépitos abusadores que vivieron impunes durante décadas y, en el hipotético caso de ser juzgados y condenados, a lo sumo terminarán sus días presos en alguna abadía o convento, cuidados entre sus secuaces.

    ¿Qué hizo en 2017 el entonces arzobispo de La Plata Héctor Aguer para evitar que Eliseo Primati se rajara de Argentina y se refugiara en Verona? ¿Qué hicieron las autoridades de la Secretaría de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿Por qué no se le impidió la salida del país existiendo firmes sospechas de haber sido parte de la banda criminal?

    ¿Qué hace el actual arzobispo de La Plata Víctor “Tucho” Fernández con este asunto? Aunque él sabe que Primati vive en Verona desde hace casi dos años, se desconoce el más mínimo aporte al Poder Judicial para al menos congraciarse con las decenas de víctimas.

    Y no puede decir que no lo sabe. Desde el mes de julio de 2017 el Provolo de La Plata está “intervenido” por orden directa de Francisco. Y quien, por decisión personal del papa, ocupa el cargo de interventor es nada menos que Alberto Germán Bochatey, obispo auxiliar de la archidiósesis de La Plata desde 2012. Es decir, la mano derecha de Aguer y Fernández.



    Década del 70 - Eliseo Primati en La Plata

    Década del 70 – Eliseo Primati en La Plata

    Vale decir que Bochatey tiene una larga historia ligada a encubrir a curas acusados de violar niños, niñas y adolescentes. Sin ir más lejos, hasta hace poco daba misas en la Escuela de Cadetes del Servicio Penitenciario Bonaerense junto a Eduardo Lorenzo, hace una década denunciado por abusar de menores en una causa que hace pocas semanas lo terminó obligando a renunciar a su cargo.

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    Lorenzo, además de abusar también encubrió a colegas suyos, tanto en profesión eclesiástica como en perversos crímenes contra la infancia y la adolescencia. Uno de los encubiertos por Lorenzo fue denunciado a través de este diario por una de sus víctimas, quien relató la traumática situación vivida a mediados de los años 90, siendo un adolescente scout, con el cura Rubén Marchioni.

    Pero no hay dos sin tres. Marchioni, además de todo, es uno de los máximos referentes de la Pastoral Social del Arzobispado platense. Es decir que tiene no solo línea directa con monseñor Fernández sino que “hacen equipo” juntos para intervenir en la vida política y social de la región.

    Como se ve, mientras Bergoglio hace demagogia contra los abusos sexuales en la Iglesia, sus referentes en Argentina (y nada hace pensar que sea diferente en el resto del mundo) no solo se dedican a reproducir esa demagogia sino que ellos mismos son los garantes de que esos vejámenes sigan reproduciéndose dentro de los muros de la superstición y el terror.

    Resta saber cuánto habrá que esperar para que el Poder Judicial se digne a citar a declaración indagatoria a Aguer, Fernández, Bochatey, los jerarcas de Verona y los burócratas del Vaticano, sin temor de procesarlos al tener semiplena prueba de que sus crímenes no son tan diferentes a los de los octogenarios italianos del Provolo.

    El lunes 5 de agosto próximo el Tribunal Oral N°2 en materia Penal de Mendoza dará comienzo al primer juicio oral sobre el caso Provolo. “Es la causa primigenia del caso, en la cual se encuentran imputados los curas Nicola Bruno Corradi, Horacio Corbacho y el jardinero sordo Armando Gómez”, confirmó a este diario Oscar Barrera, abogado de cinco de las querellas que intervendrán en el proceso.

    Si bien no terminó aún la etapa preliminar de admisión de pruebas, la que según informó Barrera culminará los primeros días de julio, el tribunal ya marcó su agenda reservando para este juicio los días hábiles de agosto.

    “De esta manera la angustiosa ansiedad que pesaba sobre las víctimas sobrevivientes, que veían postergarse la etapa final de este largo proceso, se ha convertido en una expectativa positiva de ver en poco tiempo la sanción a sus victimarios y de obtener la justicia tan ansiada”, confió el abogado de cara al comienzo del juicio.



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