Ramos Mejía: debate sobre el aborto en profesorado 46

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El martes pasado tuvo lugar en el ISFDyT Nº 46, el pañuelazo fue convocado por el centro de estudiantes que dirige el peronismo. La Izquierda participó junto a trabajadoras de Ci5 (Ferrocarril Sarmiento). ¿Cuáles fueron los límites de la convocatoria? ¿Cómo seguimos?

La lucha histórica de las mujeres que irrumpe en las calles, en los lugares de trabajo, en los colegios, facultades y terciarios, demostró su potencial al imponerle al Gobierno nacional tener que tratar el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso.

En nuestro terciario, el día martes, tuvo lugar un pañuelazo por el derecho al aborto, convocado por el centro de estudiantes que actualmente dirige el peronismo.

La convocatoria se realizó desde la Comisión de Género, pero sin ser discutida con el conjunto de las y los estudiantes que queremos pelear por esta demanda elemental de las mujeres.

La jornada misma se encargó de demostrar cómo de esta manera anularon la posibilidad de que el conjunto del terciario sea parte de las discusiones y la organización para llevar adelante la pelea por el aborto. Incluso se opusieron a que compañeras de No Pasaran (PTS + Independientes) y el Partido Obrero tomen la palabra.

Si queremos que el 46 sea punta de lanza de la lucha por el aborto, es necesario que la Comisión de Género, proyecto que desde No Pasarán llevamos a la asamblea de estudiantes del año pasado y que fue votado por unanimidad, sea una herramienta para la organización de las mujeres, para eso debe ser democrática, haciendo parte a todas las y los estudiantes del terciario, a las organizaciones que militamos allí y abierta a la comunidad.

Desde No Pasarán pasamos por cada uno de los cursos, junto a trabajadoras de Ci5 (Tercerizados del Ferrocarril Sarmiento), que actualmente se encuentran peleando por la reincorporación y el pase a planta permanente. Buscando la solidaridad de las y los estudiantes y convocando a participar activamente del pañuelazo.

Porque opinamos que la lucha que llevan adelante los compañeros y compañeras del ferrocarril, no es ajena al movimiento de mujeres.

Paola, de Ci5, decía muy claramente que no solo pelean por condiciones laborales esenciales. El pueblo trabajador viene sufriendo los despidos, el ajuste, los tarifazos y encima ahora quieren esclavizarnos por décadas y décadas con el pago de la deuda y el nuevo acuerdo con el FMI. En este contexto quienes nos llevamos el trago más amargo somos las mujeres, que somos la mayoría de la población, las más precarizadas, con los salarios más bajos, las que trabajamos gratis en nuestros hogares y morimos en los abortos clandestinos.

Intervención de Paola de Ci5;

¿Organizar o des-organizar al movimiento de mujeres?

La estrategia del peronismo consiste en esperar al 2019, llamando a la pasividad, dándole la gobernabilidad al gobierno, llevando el relato de que Macri es un “cuco”, es fuerte y no lo podemos derrotar. ¿Cómo no vamos a poder derrotar al gobierno de unos pocos, cuando somos la gran mayoría? De esto se sirven las burocracias, tanto sindicales, como estudiantiles, para no enfrentar al gobierno seriamente ahora, como si los ataques esperaran al 2019.

Es importante que las mujeres tengamos en claro que no podemos confiar en un partido que siendo gobierno durante 12 años nos negó el derecho al aborto, cediendo siempre a las presiones de la Iglesia, cajoneando 6 veces el proyecto presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto que implicó la muerte de cientas de mujeres pobres por abortar en la clandestinidad.

Ahora, corrientes afines al proyecto “nacional y popular” de Néstor y Cristina, que decían que la sociedad no estaba preparada para el aborto cuando la gran mayoría está a favor, como Movimiento Evita, La Vallese y Seamos Libres, presentes en nuestro instituto, buscan reacomodarse de forma oportunista.

La tarea y el desafío que tenemos por delante las mujeres es organizarnos y pelear en las calles, las Comisiones de Genero en los lugares de trabajo y estudio tienen que estar puestas al servicio de esto, sin depositar ninguna confianza en el parlamento, donde tanto el oficialismo como la falsa oposición levantan la mano para aprobar leyes en contra del pueblo trabajador, como Ley de Reforma Previsional aprobada en Diciembre para robarle a los jubilados y beneficiarios de las asignaciones. Pero el 14D y 18D, junto con las movilizaciones de las mujeres, demuestran que hay fuerzas para pelear, enfrentar los planes de ajuste de Macri y los gobernadores, imponiendo nuestras demandas.

Las compañeras que nos organizamos en No Pasaran y en Pan y Rosas queremos pelear por nuestros derechos codo a codo con nuestros compañeros varones. Porque como dijo nuestra compañera Myriam Bregman;

“si unimos nuestras demandas al conjunto de la clase trabajadora, donde la mitad son mujeres, nuestra fuerza será imparable, imparable contra el capitalismo que reproduce y amplifica el patriarcado. Porque nosotras queremos mujeres empoderadas, que luchen contra el machismo pero para unir trabajadores y trabajadoras para terminar con toda forma de explotación y opresión.”

Nada tenemos que ver con mujeres presidentes de las potencias imperialistas, ni con las gerentes de empresas, ni con Christine Lagarde quien cobra casi medio millón de dólares anuales por presidir el FMI y que está dispuesta a imponer en nuestro país condiciones de hambre.

Nos sentimos hermanadas con las trabajadoras despedidas del Hospital Posadas, que vienen dando una enorme pelea en defensa de la salud pública y de sus puestos de trabajo, así como con nuestras compañeras docentes que enfrentan la paritaria de miseria que les quiere dar Vidal y que juntas toman en sus manos la pelea por el derecho al aborto.

Imagínense todo lo que podríamos hacer con los más de 500 mil millones de dólares que se pagaron de deuda externa desde la dictadura a esta parte. Todo ese dinero tiene que estar puesto al servicio de nuestras necesidades, a aumentar el presupuesto para salud y educación, para que el Estado se haga cargo del aborto legal, seguro y gratuito en todos los hospitales.

Para derrotar el saqueo imperialista que el FMI y este gobierno vienen a traernos, imponer esta demanda y avanzar en la conquista de nuestros derechos, tenemos que desarrollar la gran fuerza que tenemos, uniendo por abajo, las luchas que las burocracias dividen por arriba. Los poderosos tiemblan cuando las mujeres trabajadoras se organizan por sus derechos, porque saben que son ellas, unidas a los trabajadores, las que les darán un golpe certero a su gobierno y al sistema decadente que defienden. Por eso somos feministas socialistas, feministas de la clase trabajadora.



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