Ratificación del T-MEC: objetivo de 2019

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Firmado el 30 de noviembre en la Cumbre del G-20, se espera que los congresos de países socios ratifiquen el T-MEC. Incertidumbre por el triunfo de los demócratas en la cámara de representantes y los aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio que impuso el gobierno estadounidense bajo la Sección 232.

El documento que fue firmado en Buenos Aires, Argentina, tras 13 meses de

conversaciones, debe ser aprobado por los congresos de EEUU, México y Canadá para su entrada en vigor que, según los negociadores, podría ser hacia inicios de 2020.

Si se aprueba, el nuevo acuerdo sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, el pilar de uno de los principales bloques comerciales del mundo.

En la actualidad, América del Norte concentra alrededor de 500 millones de

habitantes (7.0% de la población mundial). Los países socios concentran el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y el 16% del comercio internacional, según información de la Secretaría de Economía (SE) de México.

“2019 será un año relevante por los esfuerzos que se estarán haciendo de manera conjunta, a través del sector privado, para cabildear y avanzar en la aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)”, sostuvo Francisco de Rosenzweig, ex subsecretario de Comercio Exterior y socio de la firma White & Case, en entrevista con Notimex.

Por su parte, Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), señaló a la agencia “Es todavía un trabajo que queda por delante”, pues desde su punto de vista, con la victoria de los demócratas en la Cámara de Representantes, se tiene aún un riesgo.

Según considera Castañón, es posible que la bancada demócrata pida negociar el T- MEC a través de cartas paralelas en algunos capítulos, como laboral o ambiental.

Ante esta posibilidad, dio a conocer que los empresarios mexicanos llevarán a cabo una alianza con sus pares estadounidenses para impulsar la aprobación del nuevo pacto comercial en las cámaras legislativas estadounidenses.

Uno de los principales pendientes por resolver, según los empresarios, son los

aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio que impuso la administración Trump bajo la Sección 232. De acuerdo con datos de la Industria de Transformación (Caintra) de Nuevo León, de junio a noviembre, las exportaciones de acero de Estados Unidos a México se habían mantenido, pero en la ventas mexicanas hacia el vecino país se tuvo una caída de 30%.

La amenaza del empresariado no se hace esperar. Señalan que están en juego los miles de empleos de quienes forman parte de la industria acerera y toda su cadena de proveeduría.

Según Castañón el T-MEC podría generar un crecimiento de 30 o 35% en el

comercio de la región, si se impulsa la infraestructura suficiente en el sur-sureste y el gobierno ofrece certidumbre a las inversiones en México.

Es claro que los empresarios de todas las nacionalidades quieren sostener su principal beneficio: los bajos salarios que perciben las trabajadoras y los trabajadores al sur del Río Bravo y la precarización laboral que les implican ganancias millonarias.

Con información de Notimex



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