“Reconformación”: el plan de Alberto Fernández para pagar y ajustar

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En un almuerzo con empresarios el candidato del Frente de Todos volvió a asegurar que pagará la deuda. Sobre la reestructuración utilizó como modelo el caso de Uruguay, pero el país vecino no evitó el ajuste.

Alberto Fernández disertó en un encuentro de la Fundación Mediterránea este jueves con 500 empresarios donde volvió a asegurar que la deuda se pagará.

El candidato del Frente de Todos reconoció que “la deuda es un condicionante enorme”, y aclaró que “nunca se plantearon pararse frente a la deuda y decir que no iban a pagar” ni que habría “una quita”. Le pagarán hasta el último dólar de la deuda a los especuladores.

Sobre los casos de canje de la deuda Fernández señaló que “es imposible” volver a realizar la experiencia de 2005 porque son situaciones diferentes.

Fernández reivindicó el pago serial al Fondo y afirmó que “pasamos a la historia porque le pagamos todo al Fondo”.

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Según informaron los medios, en las reuniones entre los bancos y el equipo de Alberto Fernández no habrá reestructuración con una quita de capital sino un reperfilamiento sin quita. Ahora lo llaman “reconformación” de la deuda. Otro sinónimo de pagar a costa de ajustar.

Seguir en la rueda del endeudamiento: el caso de Uruguay

El candidato del Frente de Todos indicó que la salida de la deuda podría tomar el modelo de Uruguay, que extendió plazos para pagar. Así, Fernández declaró que “la salida puede ser diferir las obligaciones, ganar tiempo, no hacer una quita. De tal manera que la curva de exigencias de 2022 y de 2023 suba pero de modo más amesetado y que nos permita a nosotros crecer”.

En 2002 el FMI aprobó un acuerdo Stand by de 22 meses por U$S 197 millones, ya que Uruguay atravesaba una crisis. El programa del organismo incluyó sus clásicas recetas recortes selectivos de impuestos y ajuste fiscal. El objetivo del Fondo fue recuperar la liquidez del sistema bancario. Se aplicó un impuesto temporal a todos los salarios del 10 %.

En los primeros meses de ese año, el sistema bancario perdió el 40 % de sus depósitos y reservas. El proceso de insolvencia financiera afectó a parte de la banca y culminó con el colapso económico. La situación generó conflictos con el Fondo que le solicitó al Gobierno que pague a los acreedores con bonos. El FMI no autorizó un desembolso para Uruguay, que recurrió al Tesoro de los Estados Unidos y le concedió U$S 1.500 millones.

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Uruguay realizó un intercambio voluntario de deuda y extendió los vencimientos en cinco años y adhirieron un 93 % de los acreedores.

Carlos Steneri, agente financiero de Uruguay en Estados Unidos y Canadá y negociador con los acreedores, sostuvo al sitio Infobae que “las veces que nos reunimos, fuimos con la meta de obtener una prórroga de 5 años en los pagos, pero no solo fuimos a pedir. Fuimos también con cifras y hechos a demostrar que, como sociedad, estábamos haciendo enormes esfuerzos y generando ahorros para en un lustro poder cancelar los compromisos que teníamos, cosa que efectivamente hicimos. Así nos ganamos la confianza y demostramos a los inversores privados que éramos solventes”.

El negociador sostuvo que “con franqueza, buscábamos transmitirles que tenían razón, que nos había ido mal, pero que estábamos enfocados en revertir esa realidad. Advirtieron que estábamos a dieta… ¡Para encarar una renegociación de este tipo el país de verdad se tiene que poner a dieta!… Y nos renovaron la confianza ¡Generar confianza es todo!”. Estar a dieta como dice Steneri significa un fuerte ajuste, menores recursos para educación y salud.

El déficit fiscal del sector público uruguayo en 2003 fue de U$S 353 millones y representaba el 3,2 % del PBI. En 2004 se redujo a 1,92 y en 2005, al 0,62 %. Puro recorte.

La economía se desplomó un 7 % en 2002 y luego de la reestructuración sólo creció un 2 %. En 2004 alcanzaron el superávit primario luego del zarpazo al gasto. Es decir, la salida de Uruguay no evitó el ajuste para el pueblo trabajador.

El Frente de Todos ya pasó por varias promesas desde la salida a la portuguesa, el caso de Ucrania y ahora ejemplifica con otro caso como el de Uruguay. Como explicó la especialista Noemí Brenta, en Ucrania pasaron largos años de acuerdo Stand By, luego Facilidades Extendidas, años y años de padecimientos para el pueblo trabajador. Lo mismo ocurrió en Portugal que no evitó el ajuste, y aún la juventud padece las consecuencias con trabajos precarios.

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Alberto Fernández esconde el caso de Grecia donde Syriza asumió prometiendo que dejaría la austeridad de la Troika, pero traicionó y terminó aplicando las medidas draconianas de recortes y reformas. Años de desplome de la economía, más desocupación y pobreza para los trabajadores y los sectores populares griegos. Argentina se encamina hacia este infierno.

Ante la catástrofe que nos amenaza es necesaria una salida de otra clase. Hay que rechazar el acuerdo con el FMI, no más dólares para la deuda, los recursos tienen que ser para mejorar la salud y la educación.

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