Reflexiones de trabajadoras de Neuquén sobre su experiencia en el 33 º Encuentro Nacional de las Mujeres en Trelew

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Dispuestas a dar batalla contra el ajuste y el FMI, e impulsar fuertemente la campaña para exigir la separación de la iglesia del estado, las mujeres que se organizan en Pan y Rosas y en la Agrupación Negra de ATEN, (Asociación de trabajadores de la educación de Neuquén) viajaron al 33º Encuentro Nacional de las Mujeres.

En los talleres que participaron las entrevistadas, tres docentes y una trabajadora judicial criticaron enérgicamente la pasividad de las centrales sindicales que en lugar de organizar un plan de lucha, acorde a la situación, deja pasar el presupuesto de hambre y desocupación, mientras organiza peregrinaciones a Luján. De la misma manera la solidaridad con Brasil se hizo presente en cada taller que participaron.

El discurso que pasa por el cuerpo

Sol Hernandez es trabajadora judicial, este fue su primer encuentro, sin salir de la perplejidad comentó “¿Viste cuando dicen que las mujeres se sincronizan? Bueno imagínate a tantas compañeras todas juntas en la calle marchando, agitando, cantando. Me sentí parte de ese motor gigante. Realmente las mujeres somos capaces de cambiar este mundo. ¡Y lo haremos!”

Y sin dejar de pasar por el cuerpo la experiencia del encuentro agregó, “como muchas mujeres, he sufrido todo tipo de violencia machista. He sido golpeada, abusada, acosada, callada, maltratada. Ya fui puta, madre soltera, mamá luchona, pobre mina laburante. Ya fui todo lo que el macho quiso. Por años viví la tristeza que todo ello me dejó. Es que, lo triste no es haberlo vivido, lo triste fue no haber sabido, en ese momento, que no estaba sola, que había más, que éramos muchas y que juntas podíamos salir a patearle el tablero al maldito patriarcado y al capitalismo inhumano que lo sostiene.”

María Fernanda Verussa es docente Jubilada, si bien este es su segundo viaje a un encuentro relató que fue un viaje distinto, permaneció junto a la delegación de Pan y Rosas todo el tiempo y relató “Ya en el viaje, pude escuchar experiencias de obreras y compañeras de trabajadores en lucha, relatando la manera en que se habían puesto la pelea al hombro, defendiendo los puestos de trabajo, al punto de ser sus propios cuerpos los que habían hecho frente a la gendarmería, impidiendo su avance y alentando, a que lo hagan el resto de los obreros y la gente del pueblo. A veces, estos ejemplos, que nos llegan de la propia voz de los protagonistas, calan más que cualquier discurso impecable o texto redondito.”

Rut Sosa Pascal, es docente de música. También viajó por primera vez a un Encuentro Nacional de Mujeres, sobre la experiencia que vivió nos contó “Viajamos de Neuquén junto a compañeras docentes de la Agrupación Negra y de Pan y Rosas, realmente fue una experiencia que superó todas las expectativas que llevaba.”

Fernanda continuó su relato “Ya en la previa, al inicio de la apertura del Encuentro, me crucé con un grupo de mujeres con pancartas de “Feminismo Comunitario Antipatriarcal” su arenga era cambiar el Encuentro Nacional por un Encuentro Plurinacional. Interesante propuesta me pareció. Sería una forma de visibilizar otras naciones que conviven en este territorio y reconocer, en un encuentro tan masivo como este, a otras y “otres que no se ven identificades” al decir nacional.”

Sol Hernandez , agregó “La experiencia con Pan y Rosas fue enriquecedora en muchos aspectos. Desde lo político hasta lo social. Una se sube a una corriente emocional donde se mezcla la risa y las ganas de hacer la revolución. Así de amplia e intensas somos las mujeres.”

Natalia Sanchez Pascal, docente de nivel inicial también fue invitada por esta delegación y ésta fue su experiencia “tuve la oportunidad de participar por primera vez de un Encuentro Nacional de Mujeres, junto a obreras textiles, de Zanón, del hospital, mujeres de M.A.M, docentes y estudiantes que pertenecen a la agrupación Pan y Rosas.”

La participación en los talleres

“Asistí al taller de Mujer y Organizaciones Sindicales, comenta Rut, pude dimensionar la importancia de compartir experiencias con trabajadoras y estudiantes de todo el país.A pesar de las distintas posturas, se trabajó con mucho respeto, había muchísimos talleres y se hacía difícil elegir, te daban ganas de participar en todos; al regresar, la charla y el intercambio continuaba.”

“Participé en dos talleres, apunta Natalia, en los cuales observé distinta apertura por parte de las organizadoras. En el taller de E.S.I. (Educación Sexual Integrada) luego de analizar y comparar la situación actual, llegamos a la síntesis que es muy similar en todos los lugares. No sólo queda en la buena voluntad de las docentes, el análisis fue más profundo, porque el principal responsable de la capacitación y el cumplimiento de la enseñanza de ESI es el Estado. Esto nos lleva a exigir mayor presupuesto para educación y salud, que lleva décadas de desmantelamiento. No podemos permitir que se apruebe un presupuesto insuficiente como el que proponen. También circuló el planteo de separar el Estado de la Iglesia. Otra de las problemáticas importantes que se planteó fue la lucha que llevan adelante en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) para que no cierren los terciarios.”

“Participé de tres talleres diferentes, contó Fernanda, el de Mujer y Sindicato; el de Crisis Mundial y el de los Pueblos Originarios. No tengo un recorrido de militancia pero si de vida, por eso, humildemente rescato el encuentro por el encuentro mismo. Creo que el compartir e intercambiar experiencias e ideas que se dan dentro de los talleres es muy valioso, lo que no sé, es de qué manera se replica hacia afuera, si es debidamente tenido en cuenta lo que las mujeres aportamos, como conclusiones de cada uno de los encuentros.”

Todas ellas tuvieron acuerdo en que el ajuste viene pasando gracias a la gobernabilidad que le dan los sectores opositores del P.J en todas sus variantes. El planteo que las unificó a todas es el de exigir a las centrales sindicales que tomen en sus manos las demandas del movimiento de mujeres, como el plan de emergencia contra la violencia, o la interrupción voluntaria del embarazo.

Ya me subí al bondi no me bajo mas

“Es enorme la fuerza de las mujeres, manifestó Rut, se aprende al conocer otras luchas, agradecida con la Agrupación Pan y Rosas por haberme permitido compartir con las Comisiones de Mujeres de Mam, Ceramistas, Textiles, Madrygraf, Astillero, y con las estudiantes, docentes y trabajadoras del carbón. Enormes luchas que dan todos los días y nos enseñan el camino. Antes de salir, comentaban que cada encuentro es diferente y que no volvías siendo la misma, hoy acuerdo completamente. ¡Viva la lucha de las mujeres organizadas!”, concluyó Rut.

“La marcha con las compañeras fue una fiesta, dice Fernanda y cierra sus reflexiones, nos expresamos y transmitimos consignas al ritmo de los redoblantes y las gargantas de las pibas al grito de “Ele Ñao” (en portugués “el no”) haciendo referencia al avance de la derecha Brasilera encarnada por Bolsonaro, e “Iglesia, Estado, asuntos separados” esos cánticos tuvieron gran aceptación, el público acompañaba con las palmas mientras marchábamos . No estuve en los casos que se votó la siguiente sede pero tengo entendido que se utiliza un “aplausómetro” manipulado a “gusto y piacere” de quienes evalúan estos resultados. Todo esto desvaloriza en gran medida las implicancias que un evento de estas características podría llegar a tener.”

“Sería bueno que sean resolutivos los talleres” sintetiza Natalia Pascal.

Finalmente Sol expresó, “La militancia me llegó ahora y este es un “bondi” que no voy a dejar pasar. Porque me reconozco entre las mujeres de Pan y Rosas, porque veo la entereza de las obreras, esas tremendas mujeres que luchan y no se cansan, y que tanto nos han enseñado. Veo a la juventud, que es como una vorágine de la que una no le queda más que agarrarse y seguir. Quiero para mis hijos un mundo y una vida que merezca la pena ser vividas. Nunca más voy a estar sola si estoy rodeada de compañeras y porque creo enormemente que con la fuerza de las mujeres podemos cambiar el mundo y lograr todas nuestras conquistas. Porque quiero luchar por el pan y también por las rosas. La lucha es ahora y hay que salir a las calles, ¡mujeres del mundo uníos! Yo ya me subí al “bondi” y de acá no me bajo más.



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