Respuesta a una feminista “disidente”

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El periodista de Clarín Hernán Firpo y su incansable obsesión con “el tema del feminismo”.

La obsesión que tiene el periodista de Clarín Hernán Firpo con el tema del feminismo resulta fascinante. Cada vez que se le presenta alguna oportunidad, aprovecha para ridiculizar a alguna de sus representantes, o a las mujeres en general, a quienes también ha definido de forma ocurrente en relación con los hombres como “su semejante con tetas”. En julio, por ejemplo, hizo lucir su irónica pluma dedicándole una nota entera a la anécdota de una joven que estornuda en un pañuelo verde, insignia ya inconfundible de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito, porque la pobre no encontró nada mejor con que limpiarse la nariz. Se le habrá ocurrido originalmente alguna historia de toilette?

El sábado 27 de octubre los lectores del gran diario argentino se enteraron gracias a una entrevista del original periodista a la escritora Nancy Giampaolo, que existe algo así como un feminismo “del establishment” y que “los medios (…) se encuentran tomados por la mirada oficial del movimiento”, pero por otro lado también existen feministas librepensantes que no se dejan llevar por colectivos, las autoproclamadas “disidentes”. Giampaolo le regala así un par de frases polémicas a Firpo, que pasarán a engordar su preciada colección de argumentos en contra de este movimiento.

Uno de los grandes males que acarrea el feminismo “oficial” hoy en día sería que, por ejemplo, en el afán por visibilizar la violencia hacia las mujeres (como en el caso de los femicidios) y hacia otras minorías, se relegan otras cuestiones más urgentes:

“Pero la corrección política de hoy pasa más por reivindicar los derechos de las mujeres que los de otros grupos más vulnerables como los niños pobres. Esta temática obturó la visibilización de otras violencias. Hay mucho periodismo centrado en la problemática de las mujeres, pero artículos que hablen de los nenes que viven en la calle o trabajan a edades increíblemente tempranas… de eso, poco y nada. En lo personal tengo claro que los niños son la población más vulnerable del país. No así las mujeres o las minorías sexuales“.

A esta observación tan grotescamente simplista, va dirigida antes que nada una pregunta: la cantidad de notas críticas que le dedican los medios más populares (en el sentido de “más leídos” o con más relevancia política) al tema de la pobreza en Argentina, ¿no estará acaso más relacionada con el grado obsecuencia que estos mismos tienen con el gobierno de turno?

Sin dudas una de las ventajas de la revolución digital es que hoy en día existe más acceso a medios alternativos, a través de los cuales se puede acceder a información que suele estar sesgada, o tal vez planteada de otra manera, por los diarios tradicionales. Muchas feministas (sobre todo de izquierda) han sabido ciertamente utilizar estos nuevos espacios para redactar noticias desde otra perspectiva, denunciando la pobreza en general y la violencia institucional hacia los más débiles, como no se podría hacer desde otros espacios. En muchos de estos medios, Giampaolo, vas a poder encontrar notas como las que reclamás (por ejemplo en la Izquierda Diario, en la página de Pan y Rosas, en Latfem, Cosecha Roja, Economía Femini(s)ta, etc.) .

Una posible solución más inmediata para Clarín, en su calidad de diario popular: Firpo podría empezar a focalizarse más en la problemática de los niños y niñas pobres y tal vez no tanto en temas de género o en notas sobre ficcionales feministas resfriadas.

Sobre algunos prejuicios

Giampaolo critica también la forma en la que se llevó a cabo la militancia por la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, sin dudas el gran hito feminista de este año. Sobre todo reprueba que muchas adherentes fueran al programa Intrusos de Jorge Rial, supuestamente para llegar de esa manera a lo que ella denomina “las clases bajas”:

“Y me apena que se haya creído que yendo al programa de Jorge Rial se estaba interpelando a las clases bajas.“

Recordemos antes qué pasó en esos polémicos días de finales de enero y principios de febrero, que indignaron tanto a Giampaolo. Todo comenzó con una frase de la modelo y actriz Araceli González, en la dejó entrever una posible definición del término, por cierto muy recurrente: “yo no soy feminista, las respeto muchísimo pero tengo un hijo varón precioso y un marido hermoso y respeto mucho a los hombres también” ¿Qué se esconde detrás de esta afirmación? ¿González no necesita ser feminista porque no odia a los hombres que la rodean? ¿Las feministas odiamos a todos los hombres? ¿o solo a los hombres “no hermosos”? Por incurrir en este fatal error conceptual, González recibió varias palizas twitteras que llevaron a un preocupado Rial a preguntarse: ¿pero, momento, qué es el feminismo?

La primera que se sentó en el living de Rial para calmar a todos fue la politóloga Florencia Freijó: no, las feministas no odiamos por definición a los hombres. No, el feminismo tampoco es lo mismo que el machismo, pero al revés. El feminismo es un colectivo heterogéneo de mujeres que visibilizan injusticias (sí, también la de las niñas y niños) y busca la igualdad de derechos frente a los hombres (no, eso no significa que creamos que todos los hombres sean libres, Giampaolo). Ya con un panel más calmado por no encontrarse con una feminista rapada, en tetas y quemando perros, se produce un amable intercambio con la propia Araceli Gonzáles que llama, agracede y se reconoce parte del colectivo. Y así comenzó el histórico rally televisivo feminista en Intrusos.

Ahora, el prejuicio de que “las clases bajas” miran a Rial comienza y termina en esta frase de Giampaolo. ¿Quién mira a Rial? Se podría negociar una posible respuesta en que es un programa con bastante rating de la televisión de aire y lo que pasa ahí no pasa desapercibido, ya que suele tener repercusión en muchos medios masivos. No sería necesario mirar el bolsillo de la teleaudiencia.

En realidad el cuestionamiento que surgió a partir de estas entrevistas es si es legítimo llevar discusiones “serias” acerca de los problemas de las mujeres en nuestro país, planteadas desde el feminismo, a un programa que suele tratar temas más banales de la vida privada de la farándula. ¿“Sirve” de algo toda esta movida feminista en medio de la frialdad televisiva? Una posible respuesta se puede articular en relación a otra de las invitadas en Intrusos. La actriz Bimbo Godoy articuló un discurso muy interesante, en el que no se olvidó de criticar a Rial y al resto de los panelistas por la “idea de mujer” que manejan en el programa. Aparte de hablar de algunos temas personales, Godoy focalizó el eje de la entrevista justamente en el tema del aborto en Argentina: en el marco de la ilegalidad, en este país se aborta como se puede, en una clínica, en una salita clandestina, recurriendo al Misoprostol.

Justamente en esos días de febrero y marzo se detecta un fenómeno interesante en las tendencias de Google: la búsqueda de la palabra Misoprostol en Argentina creció exponencialmente:

Así que, ¿sirve de algo hablar de las consecuencias de la ilegalidad del aborto, de la posibilidad de interrumpir un embarazo en casa con Misoprostol, en un programa con gran rating? ¿Llega esta información? ¿Tiene impacto la visita de las feministas en el programa de Rial?

En este país a veces tan pacato, con tanta influencia de la iglesia católica y de las evangelistas, en el que hoy en día hay incluso marchas multitudinarias en contra de la Ley de Educación Sexual Integral, donde algunas mujeres dedican tiempo de sus vidas para organizar una línea telefónica a través de la cual dan información sobre cómo abortar de forma segura con Misoprostol, que aunque sea un par de adolescentes o mujeres se hayan enterado de la existencia de estas pastillas o que hayan googleado esta palabra para buscar más información, eso ya significa que “sirve”. Habría que preguntarles a las feministas en cuestión si se sintieron iluminadas llevándole conocimiento “a las clases bajas” o simplemente estaban haciendo el trabajo cotidiano de la militancia.

Giampaolo sigue fulminante en su nota con Firpo:

“Rial con el pañuelo verde es la viva imagen de nuestra crisis de pensamiento y representatividad. Asumir que las mujeres que ven su programa iban a salir a apoyar el aborto solamente porque un par de feministas mediáticas se sentaran a conversar con él, es un prejuicio que da cuenta de una desconexión absoluta con lo popular.”

La ola verde no nació porque Lali Espósito, o cualquier otra estrella pop local con una vida digna de ser retratada en Instagram, haya ido a las primeras dos marchas de su vida vestida de verde. Menos porque Jimena Barón baile en tanga por los derechos de las mujeres en el Bailando. Pero tampoco nació en el momento en que Jorge Rial empezó a usar el pañuelo verde o invitó a feministas “medíáticas” a su programa. Es más, pensar que Rial es el representante de la Campaña o el mentor de la lucha por la legalización aborto en la televisión argentina es insultante y bien paternalista. Nadie lo necesita. Rial fue una mera circunstancia.

Es increíble que haya que ponerlo en palabras, pero acá vamos: Atrás del panuelo verde hay años de militancia de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito y de movimientos de mujeres, que incluso idearon otros proyectos de ley no tan restrictivos, pero que ni siquiera se mencionan en la nota en cuestión. La conexión con “lo popular” estuvo desde la raíz, con militantes que iban a colegios, a universidades, que se reunían con diputados, que pensaron estrategias para instalar el debate y dedicaron parte de la vida cotidiana a esta causa. Seguramente Rial vio la posibilidad de tener más rating y más publicidad fogoneando un tema actual (y que incluso desde la lógica televisiva hace “pelear” a las mujeres) y aprovechó. Pero, ¿a quién le interesan las intenciones de Rial? Lo importante frente a una situación tan urgente desde la lógica de la militancia política, es que cuando se abre un canal que pueda visibilizar una lucha como ésta a gran escala, esa situación se aprovecha.

Afirmar o suponer, además, que existe un feminismo “oficial” o que el feminismo es un colectivo ideológicamente homogéneo es una ridiculez. La idea de que todas las feministas seguimos un mandato nos pone en una posición infantil, pretende ocultar el hecho de que en realidad somos capaces de construir un espacio o un proyecto, en el que mujeres con diferentes visiones de la realidad y con disidencias ideológicas irreconciliables pueden coexistir en pos de un objetivo común, como el de legalizar el aborto. La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito fue justamente eso. La idea del panuelo verde justamente era unir a diferentes feminismos, a diferentes movimientos de mujeres, a integrantes de diferentes partidos políticos, a troskistas, kirchneristas, peronistas, macristas, incluso a las Católicas por el Derecho a Decidir o a intelectuales-crítico-disidentes con pensamiento libre como Nancy Giampaolo. O dicho de otra manera: sí, las mujeres podemos hacer política, disentir, y planear estrategias conjuntas. Podemos hacer política, además, sin “representantes” que suelen sumarse cuando el trabajo de base ya está hecho.

Que la ley haya llegado a ser debatida bajo un gobierno como el de Macri es un gran logro del feminismo y de los movimientos de mujeres, aunque no haya sido aprobada por una diferencia de siete votos en un reducto como la cámara de senadores.

Para darle un final a esta nota, compartimos y destacamos una de las preguntas que Hernán Firpo le hizo a Giampaolo:

“-¿Es útil sólo mostrar palizas y femicidios, o eso puede terminar siendo funcional al mal menor del chirlo u otro maltrato cotidiano?

¿El “mal menor del chirlo”? ¿En serio, Firpo?



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