Riesgo país y dólar: las aspirinas del Banco Central no bajan la fiebre

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El Banco Central sigue quemando cartuchos. Después de los anuncios del lunes, el dólar siguió subiendo. También lo hizo el riesgo país.

El lunes el Banco Central (BCRA) anunció que había conseguido del FMI lo que hace tiempo venían pidiendo muchos economistas: autorización para intervenir en el mercado de Cambios dentro de la llamada Zona de No Intervención (ZNI).

Hasta el lunes, el BCRA solo podía actuar para contener el dólar en caso de que este superara la banda superior de la ZNI, que desde hace dos semanas está fija en 51,45. O sea que, de no haber ocurrido el anuncio del lunes, no habría podido hacer nada hasta que el dólar subiera otro 15 % desde su nivel actual ($ 44,75 el segmento mayorista). Pero ya no es así. En los hechos, la banda no tiene más importancia, porque el BCRA puede actuar realizando operaciones “cuyo monto y frecuencia dependerán de la dinámica del mercado”. O sea que queda sometido al arbitrio de la entidad presidida por Guido Sandleris.

Se suponía que este anuncio debería haber hecho bajar al dólar, o al menos frenar su aumento. ¿Por qué? Básicamente porque, de acuerdo a la lectura de muchos analistas, lo que explicaba la suba era sobre todo la limitada capacidad de intervención en el mercado de cambios. Lo único que podía hacer el BCRA hasta el lunes, para contener al dólar, era sacar pesos de circulación contrayendo la base monetaria, intervenir en los mercados de futuros (en los que se “apuesta” sobre la cotización de la moneda en los próximos meses), o subir las tasas de interés de las Letras de Liquidez (Leliq) que entrega a los bancos. Esto último lo viene haciendo en la expectativa de que se traduzca en más tasa pagada por las entidades a los depositantes, estimulando así el juego de la codicia contra el “pánico” (de perder contra el dólar). Pero este juego no venía funcionando. Las tasas están más altas que cuando asumió Sandleris (74 %) y ni así logran evitar que sean más los que demandan dólares que los que los ofrecen para meterse en esta bicicleta financiera.

Ahora el BCRA puede vender dólares. Pero esto no trajo la calma esperada. El dólar cerró ayer arriba de su nivel del lunes. El riesgo país terminó la jornada en 964 puntos.

La posibilidad de intervenir sin restricciones era supuestamente la “bala de plata” (difícil recordar ya cuantas veces en el último año escuchamos este término por parte de quienes esperaban que tal o cual anuncio pudiera traer la calma duradera,, hasta el momento en que se concretaban y pasaban sin pena ni gloria). Pero los especuladores no opinan igual.

¿Alcanza el poder de fuego del BCRA?

El BCRA dice que tiene USD 71.500 millones. Dejó de informar, desde el lunes, a qué se deben los cambios en su composición, una manera de decir cuánto está perdiendo por las intervenciones realizadas para mantener a raya el tipo de cambio. Pero más allá de estas trampitas, que algunos defienden en pos de dar mayores márgenes al equipo de Sandleris, esto no alcanza para tapar el hecho de que, aun con estos márgenes, el poder de fuego que tiene está muy por detrás de lo que sugiere el conteo total de reservas.

Si descontamos el canje de divisas con el Banco de China, al cual no podría recurrir, y los encajes por depósitos en dólares, los dólares que puede utilizar el BCRA son inferiores a USD 30.000 millones.

El año pasado, durante los seis meses que duró la corrida, el BCRA perdió USD 27.600 millones (no todo vendido en el mercado, una parte pagó deudas). Es decir que la capacidad del BCRA no luce tan fuerte si consideramos una salida de capitales tan fuerte como la del año pasado.

¿Resulta exagerado esperar que en los próximos meses se fuguen tantos dólares como en 2018? Sandleris cree que sí; su estimación es que se irían USD 8.000 millones como mucho. Pero este cálculo considera casi exclusivamente la cantidad de dólares que ingresaron desde octubre, cuando la megadevaluación de 100 % ya había estabilizado precariamente la situación, y el BCRA empezó con el “plan Picapiedras” (como lo llamó Carlos Melconian) que logró reiniciar por unos meses la bicicleta financiera.

La mayor parte de los consultores considera un potencial de dolarización de carteras mucho mayor: incluyen parte de lo invertido en Letras del Tesoro que vencen en los próximos meses, y una proporción significativa de los valores en depósitos a plazos y a la vista. La cifra arroja la friolera de USD 30.000 millones, o incluso más.

Otra apuesta del gobierno era que buena parte de los dólares que se fuguen los aportara el campo. Sería para que entren por una ventanilla y salgan inmediatamente por otra. Pero las cerealeras apuestan también, como siempre, al aumento del dólar. Tienen además la libertad para no liquidar los dólares recibidos. Habrá que ver cuánto ingresa por este lado.

¿Y la deuda?

El “plan parche” de esta semana se concentra en contener el dólar a corto plazo. Con el aval del FMI, que prestó USD 57.100 millones para pagar deuda a cambio de que Macri se embarcara en un ajuste salvaja, que deberá continuar quien asuma en 2019, ahora Sandleris usa parte de esos dólares, no paga pagar la deuda, sino para jugarlos a la relección de Macri.

A falta de otro resultado para mostrar de cara a las elecciones, esperan que el control del dólar permita que baje un poco la inflación, que seguirá descontrolada en abril, y en mayo no se prevé tampoco que sea menor a 3 %. Eso, y la reactivación de los créditos de Anses para jubilados y beneficiarios de AUH, son el poco combustible económico que pueden aportar a la campaña.

Pero como están usando ahora los dólares recibidos para pagar deuda, los acreedores sacan cuentas. Si ya de por sí había un faltante de dólares en 2020 (todo depende de colocar USD 5.000 millones adicionales y refinanciar todas las Letes en pesos y dólares), esto se agravará a medida que el BCRA queme reservas. Si el FMI ya prestó, los mercados internacionales están cerrados, y no quedan dólares en el BCRA, ¿de dónde va a sacar la próxima administración la plata para pagar deuda? No son dos monedidas: el año próximo vencen USD 42.000 millones de capital a intereses, buena parte en moneda extranjera.

Son las cuentas que no cierran, lo que explica el riesgo país por las nubes.

¿Por qué el FMI aceptó nuevamente un cambio en las condiciones del acuerdo firmado en septiembre pasado, que fue a su vez una revisión del firmado en junio, que fracasó en tiempo récord?

En primer lugar, porque está tan sorprendido como el “mejor equipo” de los últimos 50 años con el fracaso estrepitoso para controlar la inflación, y por tanto asegurar estabilidad cambiaria. Tanto el gobierno como el FMI confiaban en que gracias al torniquete monetario el aumento de precios bajaría. Pero con los tarifazos y el traslado a precios del ajuste cambiario del año pasado que continúa, no hay tasa que alcance, a pesar que de ayuda el hundimiento de la economía, que hace más difícil remarcar precios.

Para seguir, a cambio de flexibilizar estas medidas, el FMI negocia lo que más le interesa: una profundización de la disciplina en el terreno fiscal. Ya puso sobre la mesa más aumentos de impuestos.

Por último, sabe que una economía escasa de dólares, seguirá necesitando de su “asistencia”. .Se prepara para quedarse más tiempo auditando las cuentas, ya que todo indica que, a falta de dólares, quien gobierne en 2019 deberá negociar más plazos para pagar el préstamo Stand By. La permisividad mostrada con Macri, la van a facturar con creces. Por eso, las ilusiones de romper con la austeridad negociando con el FMI se vuelven cada día más insostenibles.

Macri y Lagarde actúan como una asociación ilícita dispuesta a patinarse decenas de miles de millones de dólares para crear una sensación de estabilidad con fecha de vencimiento para después de las elecciones. Total, el estallido no lo pagan ellos. Cada día es mas claro: o rompemos con el Fondo, o el Fondo rompe todo, más de lo que ya lo viene haciendo con Macri.



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