“Rosa abrió un camino para todas las mujeres”

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Entrevistamos a Alejandra Aristegui y Luis Mihovilcevic autores de la obra Rosa Luxemburg Oper, actualmente en la cartelera porteña

Estamos en noviembre y se cumplen cien años de la Revolución Alemana que desde fines de 1918 y hasta los primeros meses de 1919 mostró la fuerza y potencialidad de uno de los movimientos obreros más importantes. La posibilidad de revolución en un país imperialista entusiasmó a Lenin, Trotksy y todos los bolcheviques que veían allí una gran esperanza. La derrota y el asesinato de sus principales dirigentes es parte de las reflexiones que Rosa Luxemburg Oper trae a la escena. Pasaron cien años pero las palabras de esta gran revolucionaria pueden hacer vibrar hoy también las almas en la noche porteña.

Para acercarnos a esta obra desde La Izquierda Diario conversamos con sus autores Alejandra Aristegui y Luis Mihovilcevic.

En el próximo enero se cumplen 100 años del asesinato de Rosa, ¿Cómo surge Rosa Luxemburg Oper? ¿Qué vigencia tienen sus ideas?

Alejandra Aristegui: Rosa Luxemburgo es un nombre conocido y apreciado pero no se conoce tanto su pensamiento y su vida, como tampoco el intento de revolución alemana de noviembre del 1918-enero1919. Ha quedado invisibilizado a lo largo de la historia. Cuando me decidí a trabajar en ella me costó mucho conseguir sus libros, estoy hablando del 2006. Por suerte ahora hay más material. La obra comienza retomando su último texto “El orden reina en Berlín”, y su postura ante la derrota: analizar, descubrir en qué circunstancias se produce una derrota, cuáles fueron sus causas, etc. Para levantarse de cada derrota e ir más lejos. Comprender que aún de esa manera se avanza y eso hay que hacer. Ella también le aporta vigencia a la frase de Engels, “Socialismo o Barbarie”. Es muy crítica y partidaria de la crítica dentro del Partido, sobre todo en su texto “Reforma o Revolución”, donde ataca a la burocratización del Partido Socialdemócrata Alemán. Dentro de las organizaciones se debe impulsar la democracia y no eliminar las minorías. También pone la defensa de la democracia en manos del socialismo. Creo que estos aspectos tienen que ver con el presente, a cien años de su asesinato. Después de las funciones los espectadores hacen referencia a la actualidad de los textos… Por mi parte admiro la autenticidad de su pensamiento, la coherencia con su acción y el nivel intenso y hasta poético de su manera de vivir el mundo. La idea de la obra nace desde el libro “Cartas de amor de Rosa Luxemburgo”.

Hace aproximadamente dos años está en Buenos Aires la Fundación Rosa Luxemburgo. En su página hay videos sobre ella. La Fundación nos ayudó con la gráfica de nuestra obra y nos ha permitido regalar algunos libros de sus “Cartas de amor de Rosa Luxemburgo.” Agradecidos.

Luis Mihovilcevic: Ha avanzado el mundo en lo tecnológico pero la problemática obrera sigue siendo la misma(o peor). Leer los textos de Rosa parece estar escritos hoy en día, pero con dos agravantes adicionales que establece la burguesía y recurre con más frecuencia, luego de la muerte de Rosa y el 2do. intento de la Revolución Alemana de 1923: 1- El facismo. 2- La desocupación. No solo ya el bajo salario de hace 100 años. Creo que Rosa anticipa estos fenómenos cuando proclama socialismo o barbarie. La caída de las burocracias obreras de Estado (recordar la influencia del pensamiento de Rosa en la Primavera de Praga de 1968) robustece su posicionamiento de igualdad y libertad, sin canje, como decía Marx.

¿Cuáles fueron los elementos que influyeron en la elección de esta “forma musical”?

Luis Mihovilcevic: Ante todo la puesta unipersonal de Alejandra Aristegui me motivó para la elección como compositor. Es una Ópera de cámara que se ubica en lo que se llama el Singspiel (no hay traducción adecuada), donde a los pasajes instrumentales y arias para canto y músicos se le une lo que en música se llama parlato, es decir se da una importancia al habla, a largos parlamentos de parte de los personajes que se mueven en escena.

¿Hay algunas referencias que lo inspiran?

Luis Mihovilcevic: Digamos que desde lo teatral Mozart, por ejemplo La Flauta Mágica, y las óperas de KurtWeill y Bertold Brecht. Por supuesto muy diferente en lenguaje sonoro y sumando aspectos de Artaud y Kagel, donde los músicos ocupan parte del escenario (no están en el foso orquestal), y también tienen pasajes donde intervienen con textos hablados.

¿Qué aporta para ustedes la figura de Rosa al resurgir actual del movimiento de lucha de las mujeres?

Alejandra Aristegui: Rosa se negó a quedar encerrada en ese espacio para mujeres que organizaba su amiga Clara Zetkin, porque ella polemizaba directamente con los dirigentes, que eran hombres. Una jovencita de 23 años, de origen judío, polaca, etc., se impuso a fuerza de convicción. Pero apoyaba y asistía a las reuniones internacionales de mujeres que Clara organizaba. Su vida y su lucha es un faro para todo el movimiento de mujeres. Ella tenía lazos muy profundos con sus amigas, en sus “Cartas desde la prisión” demuestra la intensidad de sus relaciones.

Luis Mihovilcevic: Desde mi punto de vista, aporta la necesidad del socialismo para la liberación de la mujer y del proletariado. Hablamos de su posición desde el feminismo socialista.

Alejandra Aristegui: En lo personal creo que fue una mujer capaz de romper con el estereotipo de la época, abriendo un camino para todas las mujeres que ya nunca dio vuelta atrás. Una vida marcada por la Historia y la convicción de transformarla, cuyo legado atraviesa el siglo XX y llega a nuestros días, con un revolucionario modo de ver y ser mujer.

Me llama la atención su singularidad, me convoca como un gran aporte al movimiento feminista donde lo personal es político y la libertad un derecho ineludible.

Siempre la relacioné con nuestras militantes de los 70, pioneras, que avanzaron en un camino que nunca había sido recorrido, organizándose, realizando acciones revolucionarias, criando hijos, cuestionando y re pensando la relación con sus compañeros. Contando con la gran amistad que construían entre ellas, apoyándose y resistiendo en situaciones que capaz ni habían imaginado. Para mí hacer la obra siempre fue realizarles un homenaje para seguir ese camino de los cuestionamientos y las reivindicaciones.

La obra también es un intento para que la gente la conozca, pueda investigar sobre ella. Y es importante en esta época sumarnos desde el teatro a esta época de la Marea Verde en Argentina, del Ni una menos donde las mujeres nos organizamos para luchar. El sometimiento de no poder decidir sobre nuestros cuerpos, en caso del aborto, es arcaico.

Rosa LuxemburgOper está todos los domingos de noviembre a las 19:30 en el Teatro del Artefacto, Sarandí 760.



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