Rosario: la crisis presupuestaria de la Facultad de Medicina

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Entre los ataques al salario de los docentes universitarios, sale a la luz datos que muestran el desfinanciamiento que padece la casa de estudios.

La semana pasada, durante la marcha hacia rectorado por la educación pública, la cabecera de la columna de estudiantes, profesores y no docentes reflejaba simbólicamente el estado de desfinanciamiento que padece la Facultad de Ciencias Médicas, situación recurrente que sufre también el sistema de salud público de la provincia.

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Unas compañeras llevaban una camilla precaria con caños oxidados y rueditas que tropezaban a lo largo del pavimento de la calle. La ambulancia de cartón corrugado imploraba una “dosis de mayor presupuesto para la universidad pública”.

Los datos hablan por sí solos. El presupuesto de este año para la facultad es de 8 millones de pesos, sin contar salarios ni servicios. Es decir, unos 666 mil pesos por mes para atender las necesidades de mantenimiento y limpieza del edificio, insumos, incorporación de tecnología, tratamiento de residuos patológicos, entre otras tantas cosas. En una de las universidades más pobladas de la ciudad, el presupuesto por alumno es de menos de $40 por mes.

Esta escasez crónica de recursos, exacerbada por efecto de la escalada inflacionaria y la corrida devaluatoria de los últimos meses, pone en jaque el funcionamiento de una casa de estudios que recibe a más de 14 mil estudiantes de la ciudad, las provincias y extranjeros de todo el subcontinente latinoamericano, cuyos egresados componen el 70% y el 75% del total de la matrícula profesional e investigadores, respectivamente.

Inanición en la Educación Pública

Mientras la incontenible inflación anual se proyecta a más del 32%, el gobierno de Cambiemos sugiere un escandaloso aumento del 10,8% para los docentes universitarios. Siendo la educación pública sostenida mayoritariamente por profesores ad honorem, un docente con 5 años de antigüedad no supera los $15000, casi cuatro veces menos que un rector o un obispo.

El “gobierno de los CEOs” dejó en claro cuáles son sus prioridades: eligió liquidar los vencimientos de deuda con los acreedores del FMI por U$S 78 mil millones, que equivalente a 23 presupuestos para las 57 universidades nacionales, y anunció fuertes recortes al gasto público. Como parte de este recorte, el Gobierno nacional ya anunció la suspensión de obras de infraestructura para las universidades. Además, se estima que el gobierno recortará 360.000 becas “Progresar” menos que en 2017.

Pero no sólo Cambiemos se relega de la educación. Durante el kirchnerismo, a partir del 2009 la universidad fue golpeada por falta presupuestaria, cuyo promedio anual representaba sólo el 0,8% del PBI en aquel entonces, mientras los “pagadores seriales”, como decía con orgullo la ex presidenta, acrecentaron a más de u$s 250 mil millones de deuda ilegítima y usurera, una proporción del 46% del PBI.

El hastío de los docentes y estudiantes luego de años de duros golpes a la enseñanza superior que se vio genuinamente reflejado con la participación de miles en las asambleas y marchas no sólo en Rosario, sino también en la ciudad de Santa Fe, Mar del Plata, CABA, Córdoba y otras. Contra los planes del Gobierno, los estudiantes y docentes gritan: plata para la educación, no para el FMI. Porque nuestra educación vale más que sus ganancias.



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