Salarios por el piso, pero regalos a las patronales por ascensor

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El gobierno oficializó el miércoles la reducción de contribuciones patronales que regirá en 2019. Según la reforma tributaria de 2017, esta reducción se ajusta por inflación (IPC), pero los salarios no. Beneficio doble para las patronales y más desfinanciamiento de ANSES.

El gobierno oficializó el miércoles la reducción de contribuciones patronales que regirá en el año 2019. Mientras los salarios siguen perdiendo contra la inflación porque no existe ningún ajuste automático para preservar el poder de compra, para las patronales los beneficios de reducciones de las contribuciones patronales a la Seguridad Social se acrecientan según el IPC.

El mínimo no imponible sobre los salarios, que las empresas pueden deducir de la base imponible de las contribuciones patronales que realizan por cada trabajador, se incrementará de $ 2.400 en 2018 a $ 7.003 pesos en 2019.

El valor fijado por ley para este año era de $ 4.800, pero el incremento adicional que lo lleva a $ 7.003 se debe a que se “previó” su actualización por IPC de acuerdo a la variación interanual de octubre, que fue de 45,91 %. Es decir, los empresarios no van a perderse ningún beneficio a causa de la inflación.

Esto significa que para un sueldo bruto de $ 25.000, el empleador pagará la alícuota de contribuciones patronales (18 % o 20%, según el caso en 2019, sin contar obra social ni ART) aplicada sobre un valor menor, de $ 17.997, debido a que puede descontar la detracción de $ 7.003. Pero los trabajadores seguirán pagando los aportes de 17 % sobre el sueldo bruto de $ 25.000, sin deducciones.

Este monto, su escala creciente hasta el año 2020 (que a valores de hoy llegará a $ 17.509,20, según la reciente resolución 3/2018 del Ministerio de Salud y Desarrollo Social) y su actualización anual por el índice de precios que elabora el Indec, se estableció en la ley 27.430 que fue votada en diciembre de 2017 en el Congreso gracias a los votos del peronismo, que también despacharon la Reforma Previsional y el Consenso Fiscal.

Asimismo, para las empresas de los sectores de calzado, textiles y cueros, la retracción de las contribuciones patronales será por el 100 % previsto hacia 2020 (eliminándose su suba gradual), aumentando de $ 12.000 a $ 17.509. Es decir, para un obrero que percibe un sueldo bruto de $ 19.000, el empleador pagará contribuciones por la base mínima, de $ 3.237,98, significando reducciones de contribuciones de más del 80 % en beneficio de las empresas.

Mientras tanto, la pérdida salarial escala al 11 % en un año

Pero mientras se estableció que la reducción de las contribuciones patronales se actualiza por inflación, tomando como base una detracción sobre el propio salario bruto, los salarios no tienen ningún ajuste automático.

De hecho, los salarios nominales se han incrementado muy por detrás del aumento de precios en 2018, generando una pérdida de poder adquisitivo superior al 10 %. Tal es así como lo reconocen los propios funcionarios de la Secretaría de Trabajo en el reciente reporte del empleo.

Efectivamente, de acuerdo a cálculos de La Izquierda Diario, tomando los datos de remuneraciones de asalariados del SIPA y del IPC Indec, la pérdida de poder adquisitivo en octubre en relación al mismo mes de 2017 ascendió a 11,1 %.

Esto es así porque el aumento salarial interanual estimado fue de 30,7 %, mientras que los precios promedio se incrementaron en dicho período 46 %.

De conjunto, en los tres años de gobierno de cambiemos, los asalariados privados perdieron 16 % de salario real, aproximadamente un poder de compra equivalente a a 3,2 salarios, o $ 91 mil de bolsillo para un salario promedio.

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Beneficio doble para las patronales y más desfinanciamiento de ANSES

De esta manera, mientras las patronales embolsaron de una parte el beneficio de obtener salarios relativos más bajos, mientras los precios de sus productos crecían más rapidamente, al tiempo que también obtuvieron una reducción precipitada del salario en términos de dólares, de otra parte se ven beneficiadas por la caída del “salario indirecto” al disminuir los aportes patronales para el sistema previsional y las prestaciones de la seguridad social.

Mientras tanto, la ANSES que actúa como un “fondo permanente” para costear los déficits del Estado a causa del pago permanente de servicios de deuda, también comienza a ser desfinanciada por las propias políticas de reducción de las fuentes de financiamiento. La principal de ella, las contribuciones patronales, se destrozan con la reforma tributaria.

Luego, este desfinanciamiento es utilizado como argumento para avanzar en reformas jubilatorias regresivas, a pedido del FMI, en búsqueda de ajustar más las condiciones de trabajo. En particular, pretenden elevar la edad jubilatoria y bajar aún más las jubilaciones.



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