Se agrava la crisis: nueva escalada del dólar y la economía sin GPS

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La divisa saltó 1,6 % a $ 32,05. Las ventas del Central fueron insuficientes para evitar la suba. ¿Pagarán la deuda?, ¿se cumplirá el acuerdo con el FMI? son algunas de las dudas que están detrás del nerviosismo del capital financiero que presiona por más ajuste.

La semana arrancó con un dólar imparable, ayer trepó a $ 32,05 según el relevamiento del Banco Central y subió un 1,6 % con respecto al lunes. Así, el peso se devaluó en lo que va de este mes 14,37 % y en el año ya acumula una disminución del 68,1 %. En 12 meses, la depreciación ya alcanza el 80 %.

El Banco Central realizó dos licitaciones el lunes, y dos el martes donde adjudicó U$S 410 millones. La venta de divisas no alcanzó para saciar al capital financiero que presionó sobre el tipo de cambio. Las reservas del BCRA desde 11 de enero de 2018 al 24 de agosto del mismo año cayeron de U$S 63.906 millones a U$S 55.340 millones.

La crisis cambiaria volvió al centro de la escena. La semana pasada las dudas en Brasil presionaron al dólar en el país, la semana anterior fue la “turbulencia” de Turquía que sacó de la relativa calma al dólar.

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El Banco Central también contribuyó a la acelerada del dólar al reducir el stock de Lebac. Millones de pesos liberados se volcaron a la compra de dólares.

El Gobierno fracasó con sus medidas para contener al dólar, como con la fuerte suba de la tasa de interés al 45 % anual, el aumento de los encajes al 31 %. Dos políticas recesivas para la actividad económica ya que encarecen el crédito. Además, suspendieron la subasta diaria que realizaba Hacienda con los dólares del préstamo del FMI y la oferta comenzó a licitarse con las reservas del Central.

“Mercados” en pánico

Las inquietudes del capital financiero son si el Gobierno podrá hacer frente a los vencimientos de deuda, si obtendrá el financiamiento necesario para ello, si Cambiemos podrá ganar las elecciones en 2019 y si el plan de Macri es viable.

Las estimaciones sobre la necesidad fondos que requiere el Gobierno varían. Se calcula que a Dujovne le faltarían, aproximadamente U$S 8.000 millones, y $ 280.000 millones.

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La economía transita un camino sinuoso, la actividad económica se derrumbó un 6,7 % en junio con respecto al mismo mes del año anterior. La inflación en julio fue del 3,1 %, en agosto por la devaluación podría trepar al 4 %, en el mejor de los casos rondaría un 35 % en el año.

Un artículo del Financial Times (FT) advirtió que muchos inversores se sintieron seguros cuando Argentina acordó con el FMI y Macri cumplió con las reformas para reducir el déficit fiscal. Pero que “la reciente turbulencia en los mercados emergentes nubló las perspectivas y cuestionó cómo Argentina cubrirá sus necesidades de financiamiento de U$S 82.000 millones para este año y el próximo, mientras navega por una inminente recesión y elevada inflación antes de las elecciones presidenciales de 2019”.

Representantes de los bancos criticaron en el mismo artículo la bola de nieve de las Lebacs y criticaron que el Gobierno no haya desmontado la bomba antes.

Walter Stoeppelwerth, jefe de investigación del banco local de inversiones Balanz Capital afirmó al FT que “ahora, hay una crisis de confianza que hace que más inversionistas se vuelquen a comprar dólares, lo que ejerce presión sobre el peso”.

Andrew Brudenell, gerente de Ashmore Emerging Markets Frontier Equity Fund, quien recientemente disminuyó la exposición de su fondo en Argentina afirmó que “las autoridades están caminando un poco por la cuerda floja”.

El capital financiero internacional al que tanto le gusta a Cambiemos complacer encendió sus alarmas y advirtió sobre la situación crítica de la economía argentina. Eso sí, no se privaron de reafirmar que es necesario un mayor ajuste al decir que “reducir el déficit fiscal aliviará esta presión financiera”.

La fuga y el rojo comercial profundizan la sangría de dólares

La presión sobre el dólar se agudiza con la fuga constante y el déficit comercial. El Gobierno de Cambiemos desde su asunción llevó adelante una política de liberalización y desregulación cambiaria, así los capitales podían ingresar y salir sin restricciones. Cuando esa “lluvia de inversiones especulativas” llegó a la Argentina el dólar se apreció, pero cuando el contexto internacional tuvo sacudones y la situación local se deterioró los capitales salieron presionando la suba del dólar.

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En los primeros siete meses del año la fuga de capitales alcanzó los U$S 20.000 millones, es el doble de lo fugado al exterior en el mismo período del 2017. Esta merma representa casi seis veces el presupuesto universitario de todo un año o más de la mitad del presupuesto anual en jubilaciones y pensiones.

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En tanto, el déficit comercial ya lleva 19 meses en rojo y de enero a julio alcanzó los U$S 5.867 millones, contra U$S 3.363 millones en el mismo período del año anterior. La devaluación aún no detuvo las importaciones ni impulsó las exportaciones.

Rumores sobre las próximas medidas

Adelantar fondos del FMI, modificación del acuerdo y cambios en el Gabinete fueron algunos de los rumores que circularon ayer en los medios según fuentes oficiales. Pero, al cierre de esta edición el Gobierno no realizó ningún anuncio económico para “tranquilizar” a los “mercados”.

Otra versión aseguró que Mauricio Macri habría conversado con Donald Trump para asegurarse un desembolso por U$S 15.000 millones que podrían ser con fondos directos del Tesoro de Estados Unidos o anticipos del Fondo para que el Gobierno asegure la cobertura de los vencimientos de Letes y los vencimientos de deuda hasta que el presidente argentino termine su mandato.

¿El presidente de EE.UU. respaldará con dólares frescos a Macri? Parece poco probable. Lo cierto es que Trump tiene sus propios escollos en el camino, en los próximos meses enfrentará su primer elección legislativa de medio término. La incógnita es si el partido Demócrata recupera la mayoría en alguna de las cámaras.

Volviendo al frente local, la crisis económica se agudiza. No alcanza con el show de los “cuadernos” para ocultar la realidad. Ante el intento de Cambiemos de justificar que el origen de los males reside en la corrupción, hay que mostrar el cuadro completo. Además de la corrupción (que no fue exclusiva del kirchnerismo), hay que apuntar a los saqueadores de guante blanco, como los especuladores que cobran los jugosos intereses de la deuda o los que guardan sus fortunas en los paraísos fiscales, los empresarios que viven de la explotación a diario de los trabajadores. Ellos son los que realmente se la roban toda.

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El pueblo trabajador ya siente los efectos de la recesión sobre sus espaldas. Pero también emergieron sectores que resisten y enfrentan los planes de recorte: el movimiento de mujeres, estudiantil y obrero. Una bocanada de aire fresco que ponen en centro de la escena que no hay que esperar al 2019 para enfrentar el ajuste. El momento es ahora.

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