Segato sobre el feminismo: "Un movimiento sin diferencias es muerto, y el nuestro es vivo"

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El lunes por la tarde, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires recibió a la antropóloga y referente feminista Rita Segato. Con un auditorio lleno, le hizo entrega de la distinción que la declaró Personalidad Destacada en la Cultura porteña.

El proyecto fue impulsado por la legisladora María Rosa Muiños, presidenta del bloque peronista, estuvo acompañado por sus pares de bloque y fue aprobado en el recinto por unanimidad, tanto por la oposición como por el oficialismo.

Y es que ni los legisladores y legisladoras fundamentalistas que conforman el parlamento porteño pueden atreverse a desconocer la trayectoria y labor de Rita Segato, que lleva años aportando al movimiento de mujeres y que en los últimos meses comenzó a volverse una referencia para amplios sectores de la juventud.

Con sus reflexiones respecto a cómo impacta el resurgimiento del movimiento de mujeres en la vida política, social y cultural del país y de América Latina, Segato despierta un enorme interés.

Antes de que tome la palabra Segato, las organizadoras del evento leyeron las adhesiones que llegaron apoyando la distinción, así como el saludo de mujeres de distintos ámbitos, como la periodista Mariana Carbajal y la decana de la Facultad de Filosofía y Letras Graciela Morgade.

Una de las adhesiones más aplaudidas fue la de la socióloga Dora Barrancos, que expresó en su carta la necesidad de desatacar a “la más creativa, luminosa e incisiva de nosotras”. “En América Latina solemos comprometernos con las luchas de personas de carne y hueso y Rita es parte de eso”, afirmó. Extractos de una entrevista en Canal Encuentro fueron la previa a que retumbe en el Salón Dorado de la casa porteña la voz de homenajeada.

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Peronismo y feminismo

Segato dejó en silencio a las y los presentes cuando se refirió, frente a la pregunta de una asistente, a la relación entre peronismo y feminismo.

“Tengo dos posiciones diferentes. Mi feminismo me lleva a una profunda desconfianza del Estado, no creo en el Estado, no creo más. Entonces tampoco creo en los partidos políticos. A no ser que sean espacios donde la gente se reúne para pensar y transitar nuestros discursos. Nuestros estados están mal fundados, es incorregible en mi concepción”, sostuvo, y agregó que “las élites criollas construyeron nuestros Estados para recibir las herencias. Los grandes héroes que lucharon, los indios, los negros, los San Martínes y los Belgrano, las Juanas Azurduy, todos murieron asesinados, o exiliados o en la más espantosa miseria y olvido”.

“El otro grupo de la élite criolla, que no sabe si es blanca o negra, genera y construye un aparato estatal para recibir de España los bienes coloniales de riqueza y mano de obra. Fue una transferencia. El Estado nacional jamás perdió esa relación (…) Nuestros Estados son estructuras copiadas de Europa, administrando desde afuera la vida de la gente. Esta observación es para todo el continente. Hagamos lo que podamos desde el Estado, pero no va a reorientar la historia, eso lo vamos a hacer nosotras”, manifestó.

Con un público mayoritariamente peronista y kirchnerista, los tibios aplausos que arrancó este posicionamiento estuvieron acompañados de caras de desconcierto.

En una América Latina atravesada por el avance de la injerencia imperialista, como se ve en Venezuela con el intento de golpe de Guaidó, orquestado junto a Donald Trump, está planteada la necesidad de pensar cómo enfrentar el plan de ajuste que ataca las condiciones de vida de la mayoría de las mujeres y el pueblo trabajador. Y esto, por supuesto, genera debates importantes, como vemos en Brasil y en Argentina con los proyectos del PT en el país carioca y aquí con el kirchnerismo y el peronismo.

La dependencia estructural de estas naciones del capital imperialista, con deudas externas ilegítimas y fraudulentas que han aumentado enormemente los últimos años y son impagables, entre otras características, no hace más que evidenciar los límites de esos proyectos políticos. En tiempos de crisis, o se organiza una fuerza social con un programa para que el ajuste lo paguen los capitalistas, o se impulsa una política para salvar a este régimen político explotador y opresor.

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Esta situación acompaña el intento de avanzada de los sectores más reaccionarios como las Iglesias, que en Argentina vemos con la crueldad del rol que juegan junto a los gobernadores santopadres como Gerardo Morales en Jujuy y Juan Manzur en Tucumán, máximos responsables de imponer cesáreas a dos niñas violadas, a quienes negaron la interrupción voluntaria del embarazo.

“Cuando en un momento determinado en la conferencia de CLACSO en diciembre del año pasado, la ex presidenta Cristina Kirchner coloca los pañuelos verdes y celestes, es un error de inmenso tamaño. Es un error lógico antes que político. ¿Por qué? Porque el pañuelo celeste es monopólico, o sea existe una única verdad: nadie puede practicar abortos; en cambio, el pañuelo verde es pluralista: quien quiere puede, quien no quiere, no”.

Esta reflexión de Segato, en la presentación de su cátedra “Pensamiento Incómodo” en la Universidad de San Martín, acompaña el debate abierto a partir de la propuesta de CFK de “unir pañuelos verdes y celestes”, y vuelve a ser motivo de debate dentro de un movimiento que impuso en la agenda política el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

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¿Y los varones? Reflexiones y polémica

Otra polémica que planteó la antropóloga fue en respuesta a una pregunta que realizó una de las mujeres presentes en el salón, sobre cuál es el rol de los varones en la lucha de las mujeres, si son o no aliados en la pelea por sus derechos.

Ella afirmó: “antes que feminista soy pluralista. Todo monopolio de la verdad es equivocado. Los hombres que simpatizan con nosotras no son aliados, es al revés, a los hombres les interesa el desmonte de mandato de masculinidad. Les decimos a los hombres que hagan su movimiento, para que se liberen de un mandato de masculinidad”.

Además, sostuvo que “hoy en día los machos alfa son ocho, cuando vemos la concentración de la riqueza, los dueños de mundo son ocho, el resto vida precaria. Los jóvenes pandilleros planean sus velorios, y en muchas regiones los jóvenes saben que no pasaran más de los 35 años, muertes prematuras por las consecuencias de las guerras, por el estrés para mantener la potencia económica bélica intelectual moral y sexual”.

Segato advirtió además algo importante, al subrayar que la desigualdad entre géneros está atravesada también por un problema de clase. Sin embargo, en esta oportunidad fue ambigua respecto a qué alianza fortalecer para terminar con esta situación.

Andrea D’Atri y Matias Maiello, en el artículo De concepciones teóricas y estrategias para luchar por una sociedad no patriarcal, plantean en debate con la referente feminista que “su propuesta para alcanzar ese ‘mundo reconciliado’ incluye ‘Retejer comunidad significa alistarse en un proyecto histórico que se dirige a metas divergentes con relación al proyecto histórico del capital’ [17]. Sin embargo, no establece cuál es la estrategia para ‘retejer una comunidad’ que es, en realidad, una sociedad dividida en clases, legitimada y sostenida por un Estado de la clase dominante de los capitalistas”.

Como advierte el texto publicado en la revista Ideas de Izquierda, “establecer comunidades reconciliadas divergentes con el proyecto histórico del capital sin plantearse destruir el sistema capitalista de raíz, atacando el poder central del Estado, se convierte en un objetivo utópico que, en el presente, termina plegándose al proyecto reformista (y también utópico) de limar, mediante la acción pedagógica, las aristas más brutales de la crueldad sistémica”.

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A propósito de ese debate, es gráfico recordar por ejemplo la carta que escribió Matías Pérez, luego de la pérdida de su hermana Lucía Pérez, donde denunciaba la tortura y el femicidio de la joven. Allí, Matías decía: “Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: ‘Ni una menos’. Sólo así, evitaremos que maten a miles de Lucías más”.

Frente a este hecho aberrante de violencia machista, un paro en distintos lugares de trabajo -a pesar del boicot de la burocracia sindical- se hizo sentir con fuerza. La clase trabajadora, cuya mayoría tiene rostro de mujer, tomó protagonismo para exigir justicia y sumarse a esa lucha. Las que pelearon históricamente en la primera fila frente a la violencia machista, pero también en las guerras, en momentos de crisis económica y política, saben que para enfrentar a sus enemigos necesitan sumar más fuerzas.

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Junto a ese intercambio, existen otras conclusiones que arrojó la enorme movilización del 8M en el país, a las que Rita aportó una reflexión más que necesaria para continuar pensando sobre qué perspectiva necesita la marea verde argentina. “Nuestro movimiento se ha construido a lo largo de 70 años. Tenemos intensos debates, que muy lejos de dividir solidifican, donde hay debate hay inteligencia. Un movimiento sin diferencias es muerto, nuestro movimiento es vivo, nos entusiasmamos y nos enojamos. El otro movimiento no tiene ni 10 años en la calle, y casi en simultaneidad en todo el mundo, por lo mismo, también se levanta”, afirmó.

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