Separadas, Polka y los debates sobre las viejas recetas de la TV

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El estreno de Separadas y los debates sobre las recetas de la televisión. Escuchá y leé los principales conceptos Columna de Cultura de “El Círculo Rojo”, el programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos.

Escuchá la columna completa acá

· Siete mujeres delgadas, jóvenes, blancas de clase media-alta posan preocupadas en una imagen promocional de la nueva producción de Pol-Ka. Aunque recién se estrenará en 2020, se desataron varias polémicas en las redes sociales.

· En la sinopsis de la nueva tira, Pol-Ka dice que se trata de un grupo de mujeres que se vinculan a partir de la estafa de un hombre. Así descubren que unidas pueden enfrentar la adversidad.

· Pol-ka lee a su manera los nuevos tiempos pero lo mete en su esquema tradicional. Como le sale arma un relato de sororidad, una historia que en plena era feminista le parece atractiva.

· Lo que no hace Pol-Ka, por imposibilidad, desinterés o en su búsqueda de una fórmula que incluya la mayor porción posible de público, evita debates que ya están presentes en el movimiento feminista.

· No es un problema exclusivo de Pol-ka, casi todos los consumos mainstream tienen como protagonistas a mujeres que son estereotipos de belleza, con cuerpos ideales que tienen poco que ver con la diversidad de nuestro país.

·Hace poco se votó en Argentina la ley de talles y varios estudios mostraron que casi el 70% de las personas no encuentran ropa de su talle. La mayoría de los cuerpos quedan fuera de los ideales para los que se hace la ropa.

·La televisión juega un rol importante en esto. No es que solamente muestran un momento, usan estereotipos y refuerzan prejuicios. Y lo más peligroso es que los estándares que vemos en la pantalla terminan imponiéndose en requisitos laborales (ser linda, ser joven, ser flaca) o en la imagen de las personas en los lugares de visibilidad (como la política o los medios de comunicación).

·No hay expectativas de un contenido feminista o revolucionario de Pol-Ka, pero sus producciones siguen generando debate en un sector del público (sobre todo joven), que espera historias más parecidas a lo que les pasa en la pantalla.

·La televisión tiene una especie de doble personalidad: sigue siendo el principal bastión de lo establecido y los estereotipos pero también se cuelan muchos debates de este lado de la pantalla.

· Las muestras más claras fueron los cambios en el tratamiento de la violencia machista y los femicidios en la pantalla desde las movilizaciones de 2015 de Ni Una Menos, los debates sobre educación sexual y aborto legal en tiras como Cien días para enamorarse (Telefe). Un ejemplo más reciente es Pequeña Victoria (Telefe), que introdujo varios debates feministas en el prime time televisivo.

· En la televisión conviven el bombardeo constante de contenidos y publicidades que responden a estereotipos y prejuicios y contenidos que intentan contar otras historias (aunque no siempre funcionan como se espera). En un intento de no morir anacrónica, la pantalla suele darles un lugar, en general marginal o excepcional, sin quitarle lugar a lo que sigue siendo el corazón de la producción televisiva: los negocios.

· La televisión se debate entre esas dos realidades mientras compite en un ecosistema inundado de pantallas. Aunque perdió exclusividad, sigue pisando fuerte en el consumo cultural de los hogares. Nada le gana a la televisión, aunque cambió la forma de verla. Por eso sigue siendo importante discutirla y criticarla.

· En la última encuesta de consumos culturas, en el 95% de los hogares el dispositivo principal es el televisor, el 54% de ellos son Smart TV.

· Aunque la mayoría de los consumos son por TV de aire (58%), crecieron sobre todo en grandes ciudades los servicios de streaming (25%) y Youtube (sobre todo en celulares, 32%).

· El encendido de la tele cayó relativamente, como se ve en el rating de las tiras en prime time más exitosas: en 2010, Valientes (Canal 13) promedió 29,3 puntos, en 2018 Cien días para enamorarse (Telefe) alcanzó 15,1. Dos éxitos en tiempos muy diferentes.

· Hay algo importante a tener en cuenta en esta guerra de pantallas: un estudio de una consultora de medios muestra que el 37% del consumo audiovisual en internet son contenidos de la televisión.

El 55% de los usuarios argentinos de YouTube consume contenidos televisivos.

· En su batalla por sobrevivir, vemos en pantalla un combo que intenta llegar a la mayor cantidad de público posible. Enlatados de novelas turcas, recetas repetidas como Separadas, baratas como Polémica en el bar, programas en vivo de entretenimiento/concursos (que a su vez genera contenidos online), las noticias que aprender a espectacularizar y algunos formatos nuevos.

· Algunos de estos formatos los vimos en la Televisión Pública (al mismo tiempo que se la vacía) como El Marginal o en Telefe como Un gallo para esculapio. Otros como Gorda (UNTREF) o La chica que limpia (Germina Films) no pasaron por la televisión de aire pero podrían iluminar su pantalla.



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