Ser trabajadora y estudiante en tiempos de crisis

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Soy Ana, tengo 22 años, estudio y tengo un laburo precarizado. Hoy cuento mi realidad porque sé que somos muchos los que pasamos por esta situación y espero que también puedan contarla.

Hace un tiempo arranqué a laburar en una tercerizada de maestranza, uno de los más insalubres, donde me dedico a limpiar baños, pisos y escaleras en una jornada de 9 horas, de las cuáles 4 son en negro. Salgo de laburar y entro al profesorado, vuelvo a casa a las 11 de la noche caminando porque no me alcanza lo que le cargo a la sube para hacer tantos viajes.

Laburando me cruzo con los pibes que llevan pedidos de acá para allá con la bici. Cuando veo la mochila que llevan en la espalda sabiendo que pedalean quién sabe cuántas horas pienso en mi espalda cuando subo y bajo escaleras con bolsas de basura tan pesadas que no me dan los brazos ni las piernas.

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El otro día charlabamos entre las compañeras en nuestro descanso y contábamos cómo hacemos para que la comida nos rinda un poco más, o nos recomendábamos lugares más baratos a donde ir a comprar mercadería.

Decíamos que encargados no nos pagan las horas extras hace más de dos meses o que quieren que laburemos más por la misma guita.

Muchas de ellas son madres solteras con más de 3 pibes y dicen que no pueden quejarse ni reclamar su sueldo porque las rajan y difícilmente consigan otro laburo a su edad.

Mientras charlaban pensaba en mi vieja, su tiempo en el taller pende de un hilo, cuánto falta para que la rajen porque “no hay trabajo”? Eso mismo le dijeron a mi hermana hace unos días cuando le hicieron firmar un telegrama de renuncia siendo que la echaron, a pocos días de haberla contratado. Un mes antes se había ido del call center porque las condiciones de explotación a las que someten a los pibes y pibas son estresantes al nivel de salir llorando del laburo porque no cumpliste los objetivos y porque “no estás preparado para el trabajo”. Ahora tiene una boca de 7 años para alimentar que le pregunta porqué está triste cuando la ve llorando encerrada en la pieza.

Sigo escribiendo y se me caen las lágrimas pensando que mi vieja tiene presión alta que le causó desmayos en pleno taller y ya no le da el cuerpo para laburar 9 horas parada, o que cuando viene mi viejo de mal humor a casa es porque en las vueltas que dio con el taxi no se trajo un mango y terminamos compitiendo por ver quién se come el último plato de comida.

Después escucho a la gente en el bondi quejándose de Macri y diciendo que se vaya, y tienen razón, yo también estoy enojada! Pero lo que me preocupa a mí es que el FMI ya está instalado acá y no veo que la oposición quiera hacer algo para sacarlo.

Yo estoy segura que la vamos a pasar muy mal con el fondo monetario pisándonos la cabeza, no quiero estar en peores condiciones que ahora, así como tampoco quiero esperar a que me llegue otro aumento de luz o a que la echen a mi vieja del laburo.

Quiero ir con quienes siempre bancaron a los laburantes y pelean porque los tercerizados pasemos a planta permanente, con quienes plantean el reparto de las horas de trabajo en todas las manos disponibles para que no haya desocupación y para que no laburemos jornadas interminables de 10 o 12 horas. Con los que están del lado de los estudiantes, para que tengamos edificio propio y estudiemos así en mejores condiciones, por becas para poder estudiar o por boleto estudiantil.

Los más afectados de este ajuste somos los trabajadores, los jóvenes y las mujeres, quienes elevamos las tasas de desocupación y de empleo no registrado (en negro) y estas consignas plantean que la guita salga de los que la juntan en pala y no de los trabajadores como fue toda la vida.

Así que ya sabés, si vos estás en la misma que yo o conoces a alguien que está dejando el cuerpo y la salud en su laburo yo te propongo que conozcas al Partido de los Trabajadores Socialistas, quienes tienen una salida a esta enorme crisis, que proponen demandas favorables para las grandes mayorías, osea nosotras: las madres solteras, amas de casa, los estudiantes, la juventud de los secundarios que sale a luchar por el aborto legal, los obreros que van de fábrica en fábrica y todos los que estamos padeciendo este ajuste.

Para revertir la historia y que esta vez nosotros estemos arriba y ellos abajo, para de una vez y por todas darlo vuelta todo.



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