Siam y el barrio, una lucha que orienta: impresiones de un estudiante

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Del aula y los pasillos de la facultad al barrio “El Fortín” para sumar fuerzas al puño de los trabajadores despedidos de Siam. El festival de solidaridad dejó ver una unidad que puede ser tan profunda como poderosa.

Hace poco más de una semana la patronal de la famosa empresa de electrodomésticos Siam echó a 20 trabajadores (160 si se tienen en cuenta los últimos meses). Unos días después, el jueves 15, circuló por las redes que la policía estaba militarizando la fábrica. Esa misma noche estábamos con mis compañerxs de la facultad al lado de los trabajadores, con decenas (¿cientos?) de policías entre nosotros y el portón de la fábrica.

Con el correr de los minutos, nos fuimos enterando de que la policía estaba ahí para que la empresa pudiera sacar los camiones con toneladas de productos para vender, pasando por encima del acampe pacífico que estaban haciendo los trabajadores para defender sus puestos de trabajo.

“¿Tanto tiene para vender la empresa?”, “¿Tan bien le va?”, “¿Por qué echa como perros a los trabajadores entonces?”, “¿Qué le estará diciendo ese funcionario a lxs policías?” Eran algunas de las preguntas que nos hacíamos.

Las respuestas no tardaron en llegar. Segundos después de esa conversación, el funcionario reunió a algunos de los que estábamos allí para contarnos la situación. Acto seguido, la policía abrió los portones y 7 camiones salieron disparados de la fábrica.

Un rato después, una compañera contó que la fábrica está intervenida por la burocracia de la UOM que se niega a llamar a elecciones. No casualmente brilla por su ausencia en la pelea contra los despidos de trabajadorxs que, entre otros, reclamaban elecciones. “Maldita complicidad, todos juegan para el lado de los patrones”, pensé.

Lxs trabajadorxs no están solos

Empresarios, policías, funcionarios, burocracia sindical. En el barrio “El Fortín” se cayeron todas las caretas: los cuatro actuaron con una unidad que parecía salir de las entrañas de este sistema podrido.

Sin embargo, otra unidad, una más instintiva, empezaba a expresarse. Lxs trabajadorxs de Canale, también despedidos, aparecieron en los portones de la fábrica para brindar su apoyo. Fueron recibidos con aplausos y un apoyo recíproco. Del Hospital Posadas llegó una foto de lxs trabajadorxs con una bandera en apoyo a Siam, y desde Siam les respondimos con una foto en apoyo a su lucha. Lxs vecinos del barrio se acercaban a aportar comida y ofrecer su propia casa a lxs trabajadorxs de la fábrica que está a unos pasos.

En las reuniones hablaban también estudiantes de distintas universidades y representantes de organizaciones políticas que traían propuestas, ideas o simplemente fuerzas.

A unos metros del conglomerado que se armó en el portón jugaban unxs chicxs entre las casas de uno de los miles de barrios humildes de la Provincia de Buenos Aires.

Este domingo nos encontramos todxs en el festival

A veces, los hechos y situaciones concretas impactan por lo que hay detrás, por ciertas cosas que unx ve en ellas y que imagina en otra escala, llevadas “hasta el final”. Siam y “El Fortín” tienen mucho de eso.

La situación de la zona expresa una tendencia que la crisis, no solo de Argentina sino también de toda América Latina, promete profundizar. Alejandra, trabajadora de Siam, nos contó que se estaban dando al mismo tiempo los conflictos en Canale y Gaelle, en un contexto donde se nota que la desocupación está creciendo.

Nos contaba, también, que en esta situación es muy importante para ellxs generar lazos tanto con otrxs trabajadores en lucha como con lxs vecinxs que rodean la fábrica: las recorridas por el barrio y el festival tenían esa finalidad. Esa unidad les puede aportar la fuerza necesaria para vencer.

Desde Siam se ve un camino

¿Qué pasaría si, con una deuda que crece todos los días y que tanto Cambiemos como cualquier variante del peronismo nos quieren hacer pagar a lxs laburantes, estudiantes y mujeres con hambre, pobreza, desempleo, precarización y deserción escolar, surgiera una fuerza en unidad que se proponga evitarlo?

Lxs trabajadorxs somos lxs que movemos el país, produciendo en las fábricas, manejando los medios de transporte, haciendo que funcionen los bancos, las telecomunicaciones, atendiendo los hospitales, sosteniendo la educación pública.

Pero hoy no solo peleamos por separado: estudiantes y docentes por la educación pública, trabajadorxs de la salud contra el vaciamiento y desfinanciamiento, y todxs lxs trabajadorxs de las distintas ramas de la economía contra la reducción de salario y los despidos. También estamos divididos entre trabajadorxs formales, precarizados y en negro; ocupadxs y desocupadxs. Las burocracias sindicales como la UOM son las principales responsables de estas divisiones que solo son funcionales al Gobierno.

¿No somos los usuarios de los medios de transporte, trabajadorxs y estudiantes? ¿No somos estudiantes y trabajadorxs lxs que dependemos, en mayor medida, de la salud y la educación públicas? Los barrios que rodean las fábricas y los lugares de trabajo, ¿no los habitamos trabajadorxs y estudiantes? ¿No estamos trabajadorxs y estudiantes inmersos en una red que sostenemos trabajadorxs y estudiantes? Y si todxs nosotrxs estamos cargando el peso de un ajuste que hasta el mismo Gobierno admite que todavía no pasó por su peor parte, ¿por qué no podemos unir esa fuerza que está brutalmente dividida para que los platos rotos los paguen los que los rompieron: empresarios que echan trabajadorxs para ganar más, especuladores que fugan sus millones del país y terratenientes multimillonarios que se quedan con casi toda la torta de las exportaciones?

Hoy son todavía muchos los obstáculos para desarrollar la unidad que en pequeño se vió en “El Fortín” en una escala que pueda torcer el rumbo de la historia. No es una cuestión de tiempo, sino de fuerza. Las burocracias de los sindicatos y de los “movimientos sociales” tienen mucho peso, y cualquier pretensión de vencer a lxs que nos vienen a saquear es utópica si no buscamos construir una contrafuerza que haga saltar por los aires a las burocracias que existen para mantenernos aislados unxs de otrxs.

Esa contrafuerza que esté en los sindicatos y centros de estudiantes es lo único que nos permitiría empujar a las burocracias a la acción e imponer de hecho esa unidad en la lucha. Ese es un paso fundamental para superar las divisiones artificiales a las que nos condenan los capitalistas. Muchas veces en la historia surgieron instancias de organización que iban más allá de los sindicatos (que sólo agrupan a un tercio de la clase trabajadora), como por ejemplo las coordinadoras inter-fabriles en Argentina y los Soviets en Rusia, y que hoy son un horizonte imprescindible si queremos unir a ocupados, desocupados, en negro y tercerizados, estudiantes y mujeres en una pelea común contra lxs saquedorxs y su sistema, capitalista y patriarcal.

Pero esa contrafuerza aún no existe, por eso desde el PTS estamos llamando a todas las vanguardias, del movimiento de mujeres, del movimiento estudiantil y lxs trabajadores que quieren enfrentar el ajuste, además de las organizaciones políticas que se reivindican de la izquierda obrera y socialista, a construir un gran partido unificado que pueda llevar adelante las tareas históricas que tenemos por delante.



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