Sin tocar las ganancias empresarias, el oficialismo discute cómo contener la inflación

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Este jueves se encontrarán dos de los socios de la alianza Cambiemos para discutir eventuales medidas que limiten el alza de los precios. Descartan medida como el control de precios.

Con la mirada puesta en las encuestas y en las urnas, el oficialismo nacional discute como mitigar la persistente suba de los precios. Este jueves tendrá lugar un encuentro entre referentes del radicalismo y funcionarios del gobierno nacional, destinado a analizar eventuales medidas.

La constante suba de los precios se ha convertido en una suerte de marca de la gestión Cambiemos. Hasta el FMI se mostró “decepcionado” por el alza inflacionaria que tiene lugar. Sobra cinismo en esas declaraciones. La política de ajuste que implementa el macrismo tiene una de sus claves en los tarifazos que golpean los servicios públicos. Las consecuencias se sienten en el bolsillo obrero y popular.

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La reunión de este jueves tendrá como partícipes a tres gobernadores del radicalismo: el mendocino Alfredo Cornejo, al jujeño Gerardo Morales y al correntino Gustavo Valdés. Los tres mandatarios se encontrarán a partir de las 15 h con sus pares de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal respectivamente. Allí también estarán Marcos Peña y Rogelio Frigerio.

El encuentro buscará definir una serie de medidas que permitan incentivar el declinante consumo y frenar las subas de los precios. Sin embargo, lo que se va conociendo en la previa dista mucho de dar alguna solución a los problemas que sufren las mayorías populares.

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Los transcendidos indican que, en materia de precios, los anuncios no pasarían de una modesta ampliación del Plan Precios Cuidados. La misma incluiría más productos y un congelamiento de los precios por seis meses.

En ese marco, el gobierno intenta negociar con grandes supermercados y empresas, intentando llegar a un acuerdo que le permita lograr esa ampliación.

Sin embargo, desde el oficialismo se encargan de ratificar a cada paso que las ganancias empresarias están a salvo. En las últimas horas, distintos funcionarios del Poder Ejecutivo han repetido la afirmación de que no habrá “congelamiento” o “control de precios”.

“No vamos a ir a un congelamiento de precios ni a ninguna de las medidas que han fracasado en el pasado”, afirmó este miércoles el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en conferencia de prensa. Por la tarde, frente a los diputados nacionales, Marcos Peña repitió el concepto.

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Las aclaraciones de los funcionarios oficialistas buscan calmar las aguas entre el sector empresario. El viernes pasado, Daniel Funes de Rioja, titular de la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios) pidió “no pisar los precios o congelarlos como una medida aislada”. Al mismo tiempo, advertía sobre los “riesgos” de un “Rodrigazo”, en relación al golpe inflacionario desatado por el gobierno de Isabel Perón en junio de 1975, que fue enfrentado y derrotado por una enorme huelga general del movimiento obrero.

La contraposición que intentan realizar los funcionarios actuales contra el kirchnerismo carece de sustento. La política de control de precios -cuyo emblema fue Guillermo Moreno- no logró tampoco controlar la inflación en el anterior ciclo político.

Esta hunde sus raíces en múltiples contradicciones que hacen al carácter atrasado y dependiente del país. Entre ella se encuentra el alto nivel de concentración en la industria y, dentro de ella, en la rama alimenticia.

Un informe de la consultora Focus Market, publicado en mayo de 2018, daba cuenta de que, en el rubro alimentos, son 18 empresas las que controlan el 60% del mercado. Una porción ínfima en relación a un total de 260 firmas. Al mismo tiempo, el 7% se queda con el 60% del total de la facturación.

Sin tocar las ganancias y el poder de esos grandes grupos empresarios se hace imposible poner límites a la constante inflación.



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