Sobre la xenofobia: ¿tú qué sabes?

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Un viaje un Uber como escenario para hablar de Pichetto, Cambiemos y la política xenófoba recargada de los últimos tiempos.

Me tocó arrancar la mañana viajando en Uber con un conductor venezolano. Palabras van, palabras vienen, charlamos sobre las campañas anti inmigrantes que se intentan instalar.

Me decía que Argentina es un país con otra mentalidad, que los venezolanos son muy queridos y que eso en otros países no pasa.

Metí debate sobre el discurso del gobierno y los Pichetto que preparan el terreno para generar odio ante los escenarios de mayor crisis que se vienen, la famosa lucha del pobre contra el pobre.

Ahí se soltó más y me contó que igualmente se pelea con la gente que tiene “mente chiquita” y juzga o discrimina. Tuvo que escuchar algunas veces “volvete a tu país” pero ¿Qué saben ellos cual es mi país? Me explicó que su papá es norteamericano y su mamá venezolana o que su amigo es hijo de argentinos nacido en Venezuela (somos esa mezcla que no nos hace pertenecer a ningún territorio).

Se soltó más y me contó sobre cuando llegó a Argentina. Estaba sin documentación el primer tiempo y no encontraba trabajo, con su hijo de 19 años se fue a vivir a un asentamiento donde dormía en el piso y que estuvo 3 días sin comer en el peor momento. Salió un trabajo en un restaurante chino después de 6 meses y luego en un supermercado colocando mercaderías.

¿Qué saben ellos de mi? Soy profesor de educación física y tuve un pequeño proyecto de publicidad porque soy publicista y dejé Venezuela porque me la vi muy fea. Allá queda el resto de mi familia esposa y dos hijos.

¿Qué saben ellos? Los cambiemitas y Pi”chetos” de nuestros hermanos extranjeros. Hermanos porque sufren como nosotros los padecimientos de la pobreza, la falta de empleo, las crisis económicas y sociales.

¿Qué saben ellos? De falta de hogar, de dormir en el piso o toda una familia en una habitación, de volver desesperado sin empleo, de tomar unos mates con pan porque no alcanzó la comida. Nada! Porque son ricos que viven de nuestro trabajo como cuentan en sus crónicas las trabajadoras domésticas de Nordelta. Nos desprecian!

Me quedé con “el argentino que acepta de otra forma a los extranjeros” y se me vino a la mente la defensa de los trabajadores callejeros senegaleses que muchos saltaron a defenderlos de las manos de la policía y escucho a mis alumnos que son las nuevas generaciones que me hablan de igualdad y me da aire.

Casi al bajar, le dije que igualmente desde ahora hay que pelear esa conciencia para que “ellos” no ganen esta pelea y no se construyan enemigos internos.

Llegamos a estación Once, abono ni viaje y al bajar me dice “gracias por pensar así, muchas gracias”.

Cruzó la plaza cosmopolita hasta llegar a la estación para tomar el tren. Me cruzo los pañuelos verdes y naranjas en mochilas. Más aire.

Subo al tren, me siento y me pregunto ¿Qué saben “ellos” de nosotros? Y me contesto…que si unimos lo que ellos dividen somos imparables, nos unen los padecimientos pero también la potencialidad de nuestra fuerza. Arranca un día más que lo miro con estos ojos, no con el escepticismo que nos impregnan los medios manipulados por empresarios y los partidos/candidatos que administran sus negocios desde el Congreso. Con los ojos de quien mira a través de la historia de lucha que nos antecede y hacia el futuro que será nuestro.



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