Soy madre, trabajo y quiero estudiar pero en el Normal 1 nos impiden cursar con nuestros hijos

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La crisis se está volviendo insostenible. La lucha por seguir estudiando en el Normal no es un caso aislado. Defendamos una vida que valga la pena ser vivida.

Soy gise, tengo 30 años y soy estudiante ingresante del Normal 1 de CABA, trabajo en un estudio administrativo y tengo una hija de 2 años. Este año ante la dificultad de poder continuar con mis estudios en el Profesorado Joaquín V. González decidí pasarme a una institución donde poder ir a cursar con mi hija. Es que trabajando tantas horas (y habiendo conseguido un jardín estatal para ella) entré en la disyuntiva de sostener mis estudios o cuidarla.

La situación de crisis que nos golpea cada vez más se está volviendo insostenible. Ser mamá, estudiante y trabajadora precarizada es una lucha constante. La lucha por seguir estudiando en el Normal no es un caso aislado.

A principio de año se nos dijo en el Normal que las estudiantes que éramos madres podíamos firmar un acta y concurrir con nuestros hijos a las cursadas en el caso de necesitar llevarlos. Azarosamente algunas madres nos enteramos que esta posibilidad había cambiado y que ya no podíamos concurrir con nuestros hijos, informándonos de que había que hacer la presentación de un papel explicando porque concurríamos al Normal con ellos. Hubo casos donde las compañeras no sabían de este cambio y directamente fueron sacadas del aula con sus hijos.

Ante la necesidad de concurrir a una materia y no tener con quién dejar a mi hija de dos años fui a clases con ella, fui sacada del aula y se me entregó un formulario de “asistencia especial”. Esta asistencia especial para madres es aplicable solo para dos materias, sin embargo llenarlo no ofrece ninguna garantía pues depende de la decisión de las autoridades del Normal que sea concedido o no.

Esta “solución”, que no soluciona la problemática que vivimos día a día para sostener la cursada y poder criar a nuestros hijos, es una política expulsiva (una más de todas las que nos impone este sistema) que termina llevando a las compañeras a abandonar la cursada y contradice el discurso “inclusivo” que usan para hablar de la escuela pública.

Además esa “solución” no fue aprobada en el Consejo Directivo, ya que en el último que se realizó se definió parar con este régimen y que las compañeras sigan asistiendo con sus hijos para evitar la deserción que ya está ocurriendo en las aulas por la crisis económica que estamos viviendo.

La deuda es con nosotras

Las mujeres, para tener la comida del día, poder bancar algunos apuntes y que no falte la leche en la heladera hacemos horas extras mientras vemos cómo hacemos con nuestros hijos. Muchas de nosotras trabajamos desde los 14 años como empleadas domésticas (como yo) pasando por miles de puestos precarizados. Esos trabajos precarios que nos son tan naturalmente impuestos.

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Toda esa doble opresión y explotación que recae sobre nosotras nos quita tiempo para poder hacer otras cosas. Lo que pasa en el Normal es el reflejo de políticas de ajustes en un contexto donde el hilo se corta por lo más delgado.

Los gobiernos descargan las crisis económicas sobre el pueblo, como lo hace el macrismo en complicidad de los gobernadores pejotistas y kirchneristas, y lo van a seguir haciendo con un ajuste cada vez más grande ya que las nuevas alianzas electorales no ofrecen más que seguir pagándole al FMI: claramente a costa del cuerpo y el bolsillo de los laburantes, los jóvenes y las mujeres, reflejándose en la poca estabilidad laboral, en nuestro salario que cada vez vale menos y en particular a nosotras nos pega el doble ya que en tiempos de crisis somos las primeras afectadas por estas políticas y las primeras en ser despedidas y discriminadas, relegadas al cuidado de la casa y eso sin ni siquiera discutir sobre el derecho al aborto legal y seguro con el que se manejan con total impunidad.

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Estas medidas de ajuste también las vemos en nuestro rol de estudiantes, por ejemplo con los protocolos “antitomas” que buscan adoctrinarnos y amedrentarnos, y proyectos nefastos como la Unicaba.

Las mujeres al frente

Las mujeres y la juventud estamos cada vez más convencidos que este sistema no va más, que hay que darlo vuelta, y no vamos a ceder ni un derecho más.

En este sentido la marea verde internacionalista mostró a un movimiento de mujeres en pie de lucha, un apoyo y una muestra de organización con muchísimo potencial.

El año pasado todo el movimiento de mujeres salió a las calles para luchar por un derecho que se nos fue negado y cajoneado durante doce años de gobierno kirchnerista, salió a luchar por la ley de ILE, y demostramos que con organización y lucha en las calles no nos van a poder parar, por eso no podemos permitir que cosas así sucedan en el normal más importante de CABA donde la mayoría somos mujeres y madres.

Tenemos que demostrar que toda esa fuerza esta, la fuerza de la marea verde y la organización de las mujeres. Nosotras junto a nuestros compañeros podemos cambiarlo todo, queremos organizarnos somos una juventud que no se achica, no tenemos nada que perder y nada le debemos a este sistema vaciado que hace décadas viene poniendo en peligro nuestras vidas. Por eso desde el frente de izquierda el único que levanta un programa en beneficio de las mayorías, que grita bien fuerte ¡No al FMI! ¡No a la deuda externa!

Porque siempre estuvimos del mismo lado defendiendo una vida que valga la pena ser vivida, te proponemos que vos también te sumes a dar esta pelea con nosotros!

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