“Te lo debo”, Christine: la inflación está al filo del techo acordado con el FMI

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Según el Indec, el IPC subió un 3,1 % en julio y en términos interanuales el aumento de precios ya es de 31,2 %. La meta máxima acordada con el Fondo era del 32 %, a este ritmo lo superará. La contracara es el golpe a los salarios.

En una semana negra para la economía por el nuevo salto del dólar se agrega otro dato malo: la inflación de julio fue del 3,1 % y en lo que va del año ya acumuló un 19,6 %. Así, lo estimó ayer el Indec y es el segundo mayor aumento de precios del año.

En términos interanuales el incremento de precios es de 31,2 % y se ubicó muy cerca del límite superior de la meta pactada con el FMI para 2018 que es del 32 %.

Según el Indec, los mayores incrementos se verificaron en Trasporte (5,2 %), Recreación y cultura (5,1 %) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (4,2 %).

La inflación más elevada se registró en la región de Cuyo con el 3,6 %, luego 3,4 % por el NOA y NEA, 3,3 % la región pampeana, 3,2 % la Patagonia y 2,8 % Capital y GBA.

Ayer también la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires calculó una inflación del 2,7 %, y acumuló en lo que va del año 19,5 % y 31 % interanual.

Desaprobado con el Fondo, ¿más exigencias?

La Carta de Intención enviada al organismo precisó que si la inflación es superior al 32 % “las autoridades realizarán una consulta con la Junta Ejecutiva del FMI sobre su propuesta de respuesta de política antes de que los desembolsos del acuerdo estén disponibles”.

Esto implica que para seguir recibiendo los dólares frescos del Fondo la Junta Ejecutiva evaluará la política monetaria local, si el programa continúa en curso, los motivos del incumplimiento de la meta, y si lo considera necesario presionará con sus recetas.

Los analistas ya estiman que no es posible cumplir con el porcentaje que prometieron al Fondo. Agosto será otro mes con precios elevados porque será afectado por la disparada del dólar, además del aumento de las prepagas, las tarifas de colectivos y trenes, subte, combustibles y electricidad.

La delegación del organismo que se encuentran en Argentina seguramente ya estará discutiendo con el gobierno qué medidas aplicar para contener la inflación. Una recesión más fuerte podría “colaborar” en este objetivo.

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Sin embargo, meta de inflación cumplible o incumplible no es la cuestión, sino que el poder adquisitivo de los salarios continúa en descenso.

Menor consumo y salarios anémicos

Mientras los precios siguen sin frenos, cada día es más complicado llegar a fin de mes. Las paritarias a la baja de este año que avalaron los dirigentes sindicales agravaron esta situación.

El menor poder adquisitivo se expresó en la baja del consumo. Según estimaciones del Instituto de Trabajo y Economía (ITE), Fundación Germán Abdala en julio el consumo cayó un 0,8 % anual, y acumula un descenso de 3,9 % desde diciembre.

Según Came, las ventas minoristas el mes pasado se contrajeron un 5,8 % con respecto a julio del año pasado anual, y acumulan una baja de 3,2 % en los primeros siete meses del año.

¿Qué pasa con los salario? Según cálculos de ITE, desde noviembre de 2017 y hasta junio 2018 el salario real (poder adquisitivo) de los trabajadores privados registrados perdió un 3,5 %, y acumula una caída del 6 % desde inicios del gobierno de Cambiemos.

Con la inflación acelerándose durante los meses de junio y julio la pauta salarial del 15 % quedó caduca, lo mismo que la del 20 %. Hubo acuerdos superiores como alimentación, camioneros, comercio que estiraron al 25 %, pero siguen siendo un porcentaje que quedará por debajo de la inflación de este año.

En tanto, el poder adquisitivo de los trabajadores del sector público en mayo de este año fue un 18,2 % menor al de noviembre de 2015, según datos de la Junta Interna de Ate Indec.

Recientemente el Gobierno fijó de manera unilateral el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) que subirá a $ 12.500 a partir de junio de 2019, un ajuste del 25 % anual en cuatro cuotas. Según un informe del Observatorio del Derecho Social de la CTA “al finalizar el año en curso la caída interanual habrá sido la más importante desde el año 2002 y monto del salario real será el más bajo desde el año 2004”. La baja real este año rondará el 8,6 %.

El informe de ITE advierte que “los ingresos no laborales tampoco crecieron por encima de la inflación”. Las asignaciones y jubilaciones aumentaron sólo 9 % anual en el primer semestre del año mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) -que calculan los ingresos mínimos para no ser pobre o indigente – aumentaron 13 % y 16 %, respectivamente.

La inflación no dará tregua y las mayores exigencias del FMI empeorarán las condiciones de vida de los trabajadores y los sectores vulnerables. Es necesario pelear por un aumento de emergencia del 30 % con cláusula gatillo, un salario mínimo que cubra la canasta familiar y que se anule el impuesto al salario. La CGT y la CTA no pueden seguir con la tregua al Gobierno tiene que convocar a un paro general activo y plan de lucha.

La crisis la tienen que pagar los empresarios y no el pueblo trabajador.

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