¿Terminará el Brexit con el poder financiero de Londres?

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Tony Norfield es un economista y marxista británico. En 2016 publicó The City, un análisis marxista sobre el poder financiero de Londres y el imperialismo británico.

El autor conoce el sistema financiero londinense por dentro; trabajó en él durante décadas. Ese conocimiento de primera mano le permite mostrar de manera contundente cómo las finanzas globales parasitan la riqueza mundial. Y también, cómo por esa vía Gran Bretaña, cuyo dominio indiscutido del mundo entró en decadencia después de la Primera Guerra Mundial, logró preservar un lugar destacado en la jerarquía de las potencias imperialistas.

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Conversamos con él sobre los aspectos más teóricos analizados en su libro, y sobre las implicancias que puede tener la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea (“Brexit”).

Londres es la plaza financiera preeminente en la economía mundial, a pesar de que la moneda británica, la libra, no es tan importante a escala global como era antes de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuáles son las transformaciones en los flujos de capital establecidos por la internacionalización productiva y las condiciones geopolíticas que pudo aprovechar para conservar esta posición?

El negocio financiero de la city de Londres fue dañado por la Segunda Guerra Mundial y la disrupción del comercio y la inversión global en los años inmediatamente posteriores a la misma, todo agravado por la posición económica más débil de Gran Bretaña. Sin embargo, la plaza financiera tenía muchos vínculos internacionales establecidos, posiblemente más que Nueva York, a pesar de la poderosa posición de los EE. UU. en la economía mundial. Estos lazos evolucionaron en los años 1950 a utilizar el dólar como dispositivo financiero en vez de la libra, algo que fue favorecido por las restricciones que impuso el gobierno de los EE. UU. sobre el sistema financiero doméstico en ese tiempo.

Las grandes corporaciones demanban acceso a fondos en una escala que no estaba fácilmente disponbile en los mercados bancarios locales, y para fines de los años 50 el mercado del “eurodólar” había avanzado en suministrar esta nueva forma de crédito. Estaba mayormente localizado en Londres, pero podía recurrir a fondos en dólares norteamericanos de todo el mundo. Un mercado de “eurobonos” también fue establecido a comienzos de los 60. Ambos tipos de euromercado crecieron muy rápido y la city de Londres fue la más beneficiada. El negocio de esta plaza modificó las formas de intermediación de la preguerra y también se volvió menos directamente dependiente de las transacciones con los países del Imperio Británico y la Commonwealth. La cercanía política entre Gran Bretaña y EE. UU. sin duda favoreció a este proceso, limitando el riesgo de que pudiera haber alguna traba para que las compañías y bancos norteamericanos operaran en los euromercados de Londres.

Para comienzos de los años 70 la operación de los mercados financieros globales estaba trastornada, dado que los desequilibrios y cambio de peso relativo de las principales potencias económicas ya no eran compatibles con el sistema de tasas de cambio entre las monedas previo, de Bretton Woods [establecido al final de la Segunda Guerra Mundial; N. de T.]. La posición de la city de Londres se benefició aún más de estas disrupciones y de la posterior remoción de casi todas las restricciones sobre las transacciones internacionales.

Desarrollaste un índice de poder global que incluye cinco medidas para definir el estatus relativo de cada país [1]. Como es de esperar, EE. UU. está al tope del ranking, y también están ahí Alemania, China y Japón. Pero me llamó la atención ver que Gran Bretaña está en segundo lugar. ¿En qué medida esto refleja el poderío efectivo del Reino Unido hoy?

El índice es una medida resumida que destaca características significativas de la distribución de poder en la economía mundial. Es una herramienta muy simple basada en datos disponibles de manera pública. Si bien no puede captar todo, y ante todo se le escapan las relaciones entre países, echa una luz interesante sobre dónde se para cada país en el sistema global. Yo también quedé un poco sorprendido al ver que Gran Bretaña terminó en segundo lugar, y ¡tendrás que creerme cuando te digo que el índice no estuvo diseñado para arrojar este resultado! El lugar que tiene el Reino Unido refleja los componentes de inversión extranjera, comercio exterior y sistema bancario del índice, pero estos también son muy importantes en el sistema mundial. Yo creo que también avala el valor del índice que los países mejor ranqueados en el mismo también se benefician de otros aspectos de poder internacional que no están medidos directamente. Por ejemplo Gran Bretaña es un socio político clave para EE. UU. y también es un miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Las posiciones relativas en el Índice de Poder han cambiado a lo largo del tiempo y lo harán todavía más, como expone el ascenso de China. Gran Bretaña continúa en una posición prominente ahora, pero su estatus quedará dañado por el Brexit. El impacto de este seguramente se manifestará en al menos uno de los componentes del índice, el referido al volumen de operatoria bancaria internacional conducida desde Gran Bretaña.

En el libro criticás el concepto de “capital financiero” desarrollado por Rudolph Hilferding porque te parece que distorsiona la manera en que se expresa el comando del capital y la relación entre finanzas e industria. ¿Qué riesgos ves en la noción que este proponía de que los bancos controlan todo el gran capital nacional?

Aunque El capital financiero de Hilferding es un libro importante, irónicamente mostró un pobre entendimiento de la relación entre las finanzas y el poder del capital. Discutía nuevas formas de las finanzas en la economía capitalista, y estaba muy por delante de otros trabajamos marxistas en este aspecto. Pero cuando Hilferding examinaba otros aspectos del sistema financeiro, especialmente el rol de los bancos en Alemania, sacaba la conclsuión de que se podía tomar el control de estos –por parte de un gobierno progresista, por supuesto– para beneficio del conjunto del pueblo. En esto, las ideas de Hilferding siguen teniendo resonancia hoy, cuando vemos que gente de izquierda pide que se nacionalicen los bancos o que haya una política económica nacional “radical” que tome más control del crédito y la inversión.

Hay muchos grandes problemas en estas posiciones. Primero, todas operan en el marco de un capitalismo nacional y prestan poca atención a cómo funciona el sistema financiero internacional. Segundo, asumen que controlar a los bancos es lo mismo que controlar a las finanzas, cuando en realidad los bancos tienen solo un rol limitado. Tercero, ignoran cómo el sistema financiero permea necesariamente todas las relaciones de mercado capitalistas. El sistema financiero no es algo externo a la “buena” producción capitalista o un mecanismo que pueda ser administrado por un gobierno progresista para producir mejores resultados económicos.

Es cierto que la política capitalista comete errores y que ha habido muchas estupideces. Sin embargo, no es el trabajo de los socialistas ofrecer políticas capitalistas menos estúpidas. Los que se meten en este juego terminan traicionando a la gente que dicen representar y adoptando soluciones capitalistas.

La idea de controlar y organizar la economía a través del control de la banca, como iniciativa aislada, es una idea utópica. Pero, ¿qué opinás del planteo de nacionalización de la banca cuando es planteado como parte de un programa de transcisión como el desarrollado por Trotsky?

Yo creo que las demandas en un programa transicional solo pueden tener sentido si hay un partido que puede pelear por cómo son utilizadas e interpretadas por la masa del pueblo, o al menos por sectores considerables de la clase trabajadora. De otro modo, son solo frases, y frases que tomarán un significado particular según las condiciones políticas del momento.

En el caso de la nacionalización de la banca, no estaría necesariamente en contra por principio y siempre de ese planteo. Pero hoy es utilizado por reformistas para encubrir lo que en realidad es una demanda a la clase capitalista para regular a los bancos. Solo puede ser interpretada hoy de esta forma, ¡especialmente cuando lo último que harían quienes lo plantean es hablar de arrebatar el poder a la clase capitalista!

Estas demandas refuerzan la idea errónea de que los bancos y el sistema financiero corrupto son los problemas que enfrentamos. Estas demandas dan apoyo a la basura populista. No explican lo que ocurre ni alientan al pueblo trabajador a tomar de forma directa el control de la economía/sociedad. En lugar de eso, distraen la atención en hacer demandas al Estado capitalista. No tiene importancia si la demanda por la nacionalización de la banca por parte de un grupo político de izquierda anticapitalista está llena de muchas frases revolucionarias resonantes.

El análisis de Marx en El capital describía al capital que genera interés como parasitario, mientras que otros aspectos vinculados al sector financiero (como los mercados de dinero) no lo serían. En cambio vos afirmás en The City que “todas las formas de operación financiera pueden potencialmetne colaborar en la transferencia de valor de un país a otro y por lo tanto contribuir en el acrecentamiento de poder de los países dominantes”, siendo por tanto parte del parasitismo. ¿Cuáles serían hoy los mecanismos más importantes?

Mi discusión sobre el parasitismo muestra las diferentes vías en las que el término fue utilizado por Marx y Lenin relacionándolas con las formas de finanzas que tenemos hoy. No vería las “finanzas” como algo definido estrechamente que incluya solo a los bancos u otras instituciones financieras. Creo que es mejor entender las finanzas como aquello en lo que Marx llamaba la “forma de valor” evolucionó en la actualidad. Para entender las formas de capitalismo contemporáneas es necesario ir mucho más allá de las nociones de producción de mercancías, compra y venta. Por ejemplo, muchas grandes corporaciones usan sus acciones como medio de pago cuando adquieren otras compañías mediante un “canje de participaciones”. No necesariamente usan un préstamo bancario o pagan en efectivo, y puede que ni siquiera recurran a una institución financiera para intermediar el trato.

Si un país tiene un centro financiero importante internacionalmente, entonces puede obtener ingresos de negocios con capitalistas de todo el mundo, no solo en su esfera nacional. Puede proveer a todos los capitalistas de financimiento de corto o largo plazo, o de un mercado para sus securities financieros (bonos, acciones). Estos pueden parecer a veces como operaciones de especialistas financieros, pero también están estrechamente asociados con el poder productivo y comercial de las grandes empresas, como se refleja en las relaciones comerciales, acuerdos de inversión, control de propiedad intelectual y patentes, y así sucesivamente.

Nueva York tiene el mayor mercado de bonos y acciones del mundo, pero gran parte de él es local. Londres tiene el centro financiero con mayores conexiones internacionales del mundo. Estas y otras plazas generan enormes ingresos para los países en cuestión –a través de ganancias distribuidas, trabajos bien pagos, ingresos fiscales, etc.–. Sin embargo, ¡es difícil precisar de dónde viene este dinero! Un banco francés en Londres puede obtener comisiones a través de operaciones con una firma de Alemania. Pero la transacción de esta última puede estar asociada a ingresos provenientes de bienes provistos por fábricas en Asia y vendidos en Norte América.

Londres después del Brexit

El 23 de junio de 2016 se impuso por una mayoría estrecha el voto favorable a abandonar la Unión Europea (UE) en el referéndum impulsado por el entonces Primer Ministro David Cameron. En ese momento, conversamos con Norfield sobre las raíces de ese resultado que generó un terremoto político en Gran Bretaña y la UE en su conjunto. Ahora le volvimos a preguntar sobre las perspectivas para el empantanado proceso del Brexit, que debería finalizar en marzo de 2019 pero está plagado de incertidumbres.

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Se supone que el Brexit debería concluir en marzo de 2019. Pero las negociaciones con la UE están en punto muerto y el gobierno de May en crisis. ¿Qué perspectiva le ves al proceso?

El Brexit ha sido un completo desastre, y me ha sorprendido muhco lo estúpida que ha sido la clase dominante británica. Es increíble cómo el establishment actual no parece entender los mecanimos de la UE, en los que los consejeros británicos jugaron un gran rol en desarrollar durante los pasados 45 años.

Lo que hace que esto sea un problema irresoluble es también lo que lo vuelve interesante políticamente, aunque puede ser tedioso seguir todos los detalles. El Brexit es claramente un error desde el punto de vista del empresariado británico y también es dañino para la posición política del Reino Unido. Eso debería haberlo hecho evitable, pero el gobierno Conservador [de Cameron; N. de T.] cometió un error inusual y sometió una decisión importante sobre política exterior al voto popular en el referéndum de 2016. El resultado fue una estrecha mayoría en favor de abandonar la UE. Esta estuvo constituida por un sector de la clase trabajadora que culpaba a la UE por sus problemas económicos, especialmetne aquellos que estaban contra la inmigración de trabajadores de otros países de la UE. También incluyó a los más tradicionales nacionalistas antieuropeos, y algunos izquierdistas desorientados que pensaron que a un sentimiento popular reaccionario se podía de alguna forma darle un brillo positivo, anticapitalista.

Los dos partidos mayoritarios en Gran Bretaña, el Conservador y el Laborista, probablemente tienen una mayoría de sus miembros en el Parlamento que consideran que el Brexit es un error. Pero no pueden dar la espalda fácilmente al referéndum y desairar al electorado sin arriesgarse a una fuerte caída del apoyo en la elección siguiente. Incluso puede ser difícil para ellos intentar organizar otro referéndum para buscar dar vuelta el resultado arguyendo que cambiaron las circunstancias desde 2016 y que ahora hay una idea más clara de lo que conllevaría el Brexit.

El problema es otro para las grandes corporaciones. A pesar de las preocupaciones crecientes sobre los problemas que puede crear la pérdida de acceso de Gran Bretaña al mercado común europeo, las empresas evitaron involucrarse en el debate con antelación. Ahora seguramente es demasiado tarde para lograr influencia significativa. Antes las élites empresariales confiaban en que sus intereses estarían asegurados por los principales partidos, y que podían mantenerse al margen de adoptar posición públicas, limitándose a tener una palabra reservada con el ministro relevante. Esta visión fue destrozada, pero no está claro lo que pueden hacer al respecto.

La idiotez política la muestran aquellos políticos pro Brexit que imaginan un mundo maravilloso fuera de la UE, que más que compensará las pérdidas de tener menos acceso al mercado europeo. Los líderes europeos y del resto del mundo no pueden creer este acto sin precedentes de daño autoinfligido ¡por parte de la que antes consideraban como la clase dominante más sofisticada del mundo!

¿Cómo impactó el Brexit hasta ahora?

Por el momento no demasiado, pero muchas instituciones financieras hicieron planes para relocalizar algunas de sus operaciones en otros lugares de la UE. Esto lo abordo en el epílogo de mi libro, The City [segunda edición, 2017]. Además del Brexit, las operaciones en Londres están golpeadas por una caída general en las transacciones financieras europeas durante los últimos años, como resultado de una más amplia crisis económica. El Brexit va a empeorar esto, especialmente si los bancos con base en Gran Bretaña no obtienen un “pasaporte” para operar con otros bancos en la UE. De todos modos, Londres tiene un rango de habilidades que no es fácil replicar en otro lado, al menos no durante algunos años. También hay ítems menos visibles, como la ley comercial inglesa que apuntala muchos de los contratos financieros, lo que hace que dejar la city de Londres sea más complicado de lo que parece a primera vista.

En los años previos al Brexit, Londres tenía rivales en Europa, algunos más grandes en ciertas áreas de las finanzas, como es el caso de Luxemburgo, en el manejo de fondos de inversión. Pero Londres ha sido el más grande, o uno de los más grandes, en un amplio rango de operaciones que engloba lo bancario, capitales de riesgo, derivados financieros y operaciones de divisas. Si la posición de Londres pos Brexit se ve reducida, no hay un centro en Europa que aparezca como el claro ganador para tomar su lugar. París y Fráncfort tienen cada una sus ventajas, pero también Dublin y Ámsterdam.

La deuda global es hoy mucho más elevada de lo que era antes de la Gran Recesión, y hay muchos factores de riesgo. ¿Cómo ves el panorama de la economía mundial?

Sí, los niveles de deuda están más altos ahora que en 2018, no solo en niveles absolutos sino como proporción del producto. Este es el signo más claro de la continuidad de un problema estructural para la economía global que no ha sido superado. Mientras que hace 10 años la deuda estaba concentrada en las principales economías, ahora está mucho más dispersa, habiendo aumentado fuertemente en economías “emergentes” también.

Mientras que esto señala una vulnerabilidad de la economía mundial, para las principales economías la consecuencia puede ser estancamiento o crecimiento débil más que un desplome dramático. El sistema financiero está menos sobreextendido hoy y probablemente hay un número menor de deudores de alto riesgo, así que hay menos probabilidad de que una ola de impagos cause un crujido financiero. Las deudas en los países más ricos están más concentradas en el sector público, lo que significa que hay menos riesgo de una serie de defaults y del pánico asociado a los mismos, aunque esto significa que habrá una presión continua para limitar el gasto del gobierno.

Para las economías emergentes, hay mucho más riesgo de un contratiempo económico serio, lo que esta ya ocurriendo en varias. El nivel de deuda emitida en moneda extranjera puede representar una proporción elevada del PBI en algunos países, como es el caso de Argentina, mientras que la contracción de la política monetaria en los EE. UU. está aumentando las tasas de interés y aumentando el valor del dólar en relación a otras monedas. Al final de septiembre la Reserva Federal elevó las tasas para los fondos federales al rango 2-2.25 %, la primera vez que estuvieron por encima de la inflación de precios al consumidor en los últimos 10 años; y las tasas de los bonos del Tesoro a 5 años también aumentaron a algo menos de 3 % desde menos de 2 % 18 meses atrás. Estos son todavía niveles bajos, pero siguen siendo un gran problema dado el alto nivel de la deuda.

Entrevista realizada el 1 de octubre de 2018.

Traducción: Esteban Mercatante


[1] Las medidas son Producto Bruto Interno, stock de Inversión Extranjera Directa de residentes del país en cuestión en otros, desarrollo de los Bancos, comercio exterior, y poder militar

Fotomontaje: Juan Atacho



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