Trabajar gratis: así vivimos las empleadas tercerizadas en el Estado

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“Necesito trabajar los domingos porque al menos me pagan”. Con esta frase una de mis compañeras resume lo que significa estar obligada a tener dos trabajos para mantener a su familia.

Varias empresas tercerizadas de maestranza prestan servicio en el Poder Judicial de la Nación (PJN), en la zona de Tribunales en Capital Federal.

Las condiciones en las que nos contratan son inhumanas: no cobramos en tiempo y forma, realizamos la mitad de nuestra jornada laboral en negro, estuvimos 2 meses sin obra social, nos realizan descuentos injustificados, si faltamos nos echan, entre tantas otras cosas.

Pedimos explicaciones y no nos responden el teléfono o se pasan la pelota entre ellos. Esta larga lista de injusticias nos producen enfermedades laborales como el estrés. Sin mencionar que no tenemos plata para cargar la sube ni mantener a nuestras familias.

Todas y todos compartimos la bronca y en el día a día construimos amistad y confianza entre nosotros, por eso no dudamos en compartir un plato de comida con aquella que no llega a comprar su almuerzo o en prestar unos mangos para cargar la sube.

Una de ellas cuenta entre mate y charla: “llego a casa a las 8 de la noche y hago arroz para la cena y para el almuerzo de los chicos, se lo cocino de diferentes maneras para que no parezca lo mismo.” A los 40 y tanto no cree conseguir otro laburo, piensa vender ropa o cosmética como vía alternativa.

Otra de mis compañeras sufrió un ataque de estrés (laboral) la mañana del sábado y me dice: fui al médico, se me cerró la garganta y no podía mover los músculos, la doctora me dijo que no tenía nada! Pero le pedí que por favor me diera algo para el dolor, que necesitaba trabajar sí o sí el domingo porque en la panadería sí me pagan”. Pero cuando le digo que puede ser estrés laboral me responde: “no estoy estresada, yo quiero trabajar, el problema es que no me pagan y yo no puedo seguir así” con los ojos llorosos.

Una tercera compañera hace poco se operó de un tumor maligno que podía provocar un cáncer, siendo que estuvimos un mes sin obra social, ella se hizo la cirugía y tiene 3 chicos que mantener, está viviendo con plata prestada hasta que nos paguen el sueldo.

Ante esta situación los sindicatos brillan por su ausencia, no hacen nada por nosotros, pero para la fotito están todos. Desde la empresa nos dicen que “el pago de los sueldos depende del Poder, ustedes no cobran porque ellos depositan tarde”.

Los tercerizados arrastramos esto desde hace años, gobierno tras gobierno. Porque tenemos que resignarnos a vivir así? Tenemos que pelear por el pase a planta permanente, para que no haya división entre tercerizados, efectivos y contratados. Tenemos que repartir el trabajo en todas las manos disponibles para que no haya desocupación ni familias en las calles y que las empresas dejen de negociar con nuestras vidas para llenar sus bolsillos.

Porque la realidad de estas empresas es que nos contratan de forma tercerizada haciendo ahorrar guita a las patronales y a su vez agrandan sus ganancias reteniendo nuestros sueldos en los bancos, generando así intereses a futuro.

Mientras tanto la situación que vivimos en maestranza es la de miles de trabajadoras tercerizadas, la cara más cruda de la precarización laboral, donde debemos tener dos o hasta tres empleos para poder llevar un plato de comida a nuestros hogares, y así las horas de nuestras vidas no alcanzan para que podamos vivir.

Todos los de arriba nos dicen que tarde o temprano pagarán al FMI, pero parte del acuerdo con el fondo implica avanzar en una reforma laboral que profundizará estas condiciones de vida, en la cual las más afectadas somos las mujeres y jóvenes.

Nosotros no nos resignamos a entregar nuestro futuro. Ellos quieren vivir a costas de la vida de miles, nosotros queremos decirles que nuestras vidas son primero organizándonos desde abajo, con la fuerza que solo los trabajadores tenemos y así poder dar vuelta la historia.

Ilustración: Moisés Santini



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