Una crisis económica y social que quieren tapar con tanquetas, drones y miles de policías

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Inflación, pérdida del salario real, despidos y recesión. El nivel del accionar de los aparatos represivos se va elevando en forma directamente proporcional a la degradación de la situación social. La economía que quieren ocultar tras tanques, bombas y persecuciones en camino al G20.

La inflación y la deuda van galopando en una carrera desigual contra los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores. Mientras militarizan la Ciudad de Buenos Aires e inventan terroristas en la 9 de Julio, la economía se hunde en una recesión acompañada de su peor combinación: la inflación.

El principal problema del fracaso económico del “mejor equipo en los últimos 50 años”, además de la debacle de la actividad económica, es la pretensión de hacerle pagar los platos rotos a quienes todos los días dejan su vida en el trabajo, mientras un puñado de especuladores, grandes empresarios, banqueros y propietarios de tierras resguardan sus negocios y fugan su capital.

Salarios

No hay bono de $ 5.000 que pueda compensar la enorme pérdida de poder adquisitivo que viene atravesando el conjunto de los asalariados. Para compensar la pérdida con la inflación, La Izquierda Diario estimó -de acuerdo a datos oficiales- que en el sector privado registrado el bono debería ser de mínima de $ 23.559, mientras que en el sector público nacional ascendería a $ 25.000.

La pérdida de salario real hacia fin de año podría ascender a 10 puntos en el año y sería de 20 % desde el año 2015. Una caída en picada que fue permitida y convalidada por el conjunto del arco de las cúpulas sindicales, convocando a medidas aisladas para contener el descontento y no para pelear por un verdadero freno al ataque a los bolsillos populares.

Inflación

Muy lejos quedaron aquellas promesas de “metas de inflación” en torno al 15 y 17 % de inflación anual. Nadie creía los objetivos inflacionarios de Dujovne y Marcos Peña allá por fines de 2017, únicamente presentados para limitar los acuerdos paritarios. Pero los niveles alcanzados este año fueron récord. Hacia diciembre el incremento promedio de precios terminaría con un 48 % de inflación, la más alta desde 1991.

El último dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec del mes de octubre arroja un 5,4 % mensual, y una inflación acumulada de 39,5 % en el año. Ningún acuerdo paritario alcanzará en diciembre la suba de precios, mientras que algunas empresas verán compensadas sus ganancias en dólares. Se trata de las distribuidoras de gas, a quien el gobierno acaba de garantizarles una “compensación” por los efectos de la devaluación (que supera el 100 % anual).

Los tarifazos en los servicios públicos son un elemento que presiona al alza a los precios y que impactan preocupantemente en los ingresos de las familias trabajadoras. Una política que sólo se propone seguir garantizando los niveles de rentabilidad de las empresas productoras y distribuidoras de luz, agua y gas. Los servicios no deberían estar bajo la órbita privada de lucro, sino gestionados por sus propios trabajadores y usuarios. Esto permitiría, por ejemplo, garantizar la efectiva realización de inversiones para mejorar los servicios, algo que está lejos de ocurrir en la actualidad.

Actividad económica

El último dato sobre el nivel de actividad correspondiente a agosto ya acumulaba una caída de casi 1 % en el año. En dicho mes, la economía se había retrotraído 1,6 % respecto de igual mes del año anterior.

La fuerte desaceleración de la economía generó una brusca contracción del sector de 11,5 % interanual en el mes de septiembre, de acuerdo al el Estimador Mensual Industrial (EMI) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

La construcción también registró una baja en septiembre, de 4,2 % respecto a igual mes del año anterior, la peor caída en más de un año y medio.

También se derrumbó el crédito y los niveles de consumo. Es que las altas tasas de interés, superiores al 60 % por imposición del Banco Central que conduce ahora Guido Sandleris, actúan como un verdadero “torniquete” al crédito y a la actividad.

La deuda del Central en Letras Líquidas (Leliq), a corto plazo y a altas tasas de interés – a pesar de su tímida reducción desde un techo histórico-, se está expandiendo como plaga y más temprano que tarde podría derivar en una nueva explosión cambiaria que ponga en riesgo el equilibrio engañoso alcanzado en el dólar.

Este incremento de las tasas, la virtual desaparición de las cuotas y el crédito, junto con la inflación, están erosionando el consumo de los trabajadores y frenando a su vez la demanda.

Desempleo

Por su parte, el desempleo en el segundo trimestre del año pasó en un año de 8,7 % a 9,6 %. Esto representa alrededor de 250 mil personas desocupadas más respecto del segundo trimestre de 2017.

En gran medida, el parate de la actividad se está traduciendo en un creciente nivel de despidos, a la par de una baja generación de puestos laborales. De acuerdo al Centro CEPA, entre septiembre y octubre de este año los despidos y suspensiones aumentaron casi siete veces en términos interanuales.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) elaborada por Trabajo muestra en septiembre una retracción del empleo privado de alrededor de 1 % interanual y llega a 2,3 % cuando se anualizan los datos.

La caída se observa en todas las ramas, pero es más aguda en la construcción, la industria y el transporte. Por tipo de empresas, la baja es notoria en compañías pequeñas, de entre 10 y 49 empleados.

La encuesta indaga en el mundo del trabajo privado formal. Entre los precarizados y no registrados (en “negro”) seguramente la situación tiene una gravedad mayor.

Fuga de capitales

Otra sangría de recursos es la fuga de capitales, en el acumulado a septiembre, la fuga alcanza U$S 24.795 millones. Se trata de un nuevo récord. También en los gobiernos kirchenristas la fuga alcanzó niveles inusitados, con una salida acumulada de U$S 100.000 millones en los 12 años de gobierno.

El sector financiero es uno de los ganadores del modelo macrista, con la megadevaluación, y ahora con el negocio de la nueva bicicleta financiera y las elevadas tasas de interés. En agosto según datos del BCRA las ganancias de los bancos subieron 263,72 % interanual, a $ 26.143 millones.

Deuda

Mientras crece sin parar el pago de intereses de deuda, la misma deuda no para de subir. Se espera que la proporción entre deuda pública y PBI supere a fin de año 81 %.

La deuda pasó de ser U$S 241 mil millones a fines de 2015 a U$S 327 mil millones en segundo trimestre de este año.

Para el año próximo los desembolsos de intereses de la deuda pública se incrementan 49 % en términos nominales y 10 % en términos reales. Entre el 15 % y el 20 % de lo que gasta el Estado se irá a manos de los acreedores. En simultáneo, la gran mayoría de las partidas del Presupuesto de 2019 con destino a atender necesidades sociales caen en términos reales y en algunos casos, incluso, en términos nominales.

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Los números y datos dejan en evidencia una crisis económica y social profunda, que se quiere tapar con imágenes de tanquetas, drones y detención de supuestos “terroristas”. Una crisis que es resultado de un ajuste que hay que seguir enfrentando y se puede derrotar con la más amplia movilización.

Foto/Enfoque Rojo



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