Una gran campaña por educación sexual y efectiva separación de la Iglesia del Estado

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Luego del lobby para imponer el rechazo al aborto legal, las jerarquías de las iglesias retomaron su agenda. Irrumpieron contra la educación sexual en La Plata, lograron un protocolo de aborto no punible mas restrictivo en CABA y llamaron a marchar el 28 contra “la ideología de género” en las escuelas. Más que nunca hay que impulsar una gran campaña para frenar su ofensiva reaccionaria.

Tras las declaraciones del papa Bergolio, que comparó el derecho al aborto con los asesinatos de sicarios que matan por encargo, las cúpulas de las iglesias católica y evangélica volvieron a envalentonarse en su campaña contra derechos elementales.

Esta semana en La Plata, para impedir que se aplique la Ley de Educación Sexual Integral, grupos fundamentalistas con remeras con fetos y pañuelos celestes irrumpieron en una escuela de manera violenta. Amenazando a las maestras, advirtieron que “no vamos a respetar” una ley que afirma que la sexualidad es “un constructo social”, a la vez que exigieron que los contenidos educativos garanticen los valores que promueven sus instituciones religiosas.

El miércoles, en la Ciudad de Buenos Aires, se conocía también que volverá a aplicarse el restrictivo protocolo para los abortos no punibles, que elaboró en 2012 el ex ministro de salud Jorge Lemus, de conocida cercanía a Rodríguez Larreta y al presidente Macri. Con la sentencia de la justicia porteña, los artículos más reaccionarios de ese texto volverán a estar vigentes, los médicos podrán acudir a la “objeción de consciencia” ante cada caso de aborto no punible y quienes pidan acceder a este derecho tendrán -entre otros límites- hasta 12 semanas de gestación para hacerlo. La resolución, que expone las alianzas entre el poder judicial, las cúpulas clericales y los partidos y funcionarios vinculados a ellas, muestra la importancia de avanzar en la inmediata separación de la Iglesia del Estado.

Ellos marchan “por la vida”…

El jueves, la noticia la dieron las organizaciones que anunciaron una marcha nacional para el 28 de octubre. Bajo el lema “con mis hijos no te metas”, llaman a frenar la aplicación de la ley de Educación Sexual Integral (ESI) con una nueva “marcha por la vida”.

La ley, aprobada en 2006, volvió a estar en debate poco después del rechazo del Senado a la legalización del aborto. Con un dictamen que aprobaron la mayoría de los diputados de las comisiones de Educación y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia -que ya está en condiciones de llegar al recinto-, se propone entre otras cosas que las instituciones religiosas dejen de ser consideradas por el Estado como un “agente educador”. Se trata, como sostuvo en esa oportunidad la diputada del FIT González Seligra, de “un paso básico y elemental para garantizar su efectiva implementación en todos los niveles”,

…las conducciones de las centrales las convocan a Luján

Pero la convocatoria celeste no llega sola. Junto a las declaraciones de Bergoglio, a los guiños de la justicia y a los gestos de los partidos clericales, también colaboran –y mucho- las conducciones de las centrales y las direcciones sindicales que integran la CTA y la CGT. Sin ir más lejos, la CGT organizó esta semana la presentación del primer libro “provida”, que saluda ya desde el título “la caída de la ley del aborto” en el país. El evento, en el que participó entre otros el conocido padre “Pepe”, también fue todo un mensaje por parte de la Confederación.

Por su parte, el Frente Sindical lanzado en Ferro, prepara para el 20 de octubre una procesión a la Basílica de Luján por “pan, paz y trabajo”. Entre otras, allí estarán presentes las conducciones ligadas al Frente Para la Victoria, como la CTA de Hugo Yasky, los sindicatos docentes de la provincia de Buenos Aires que conduce Roberto Baradel y las mujeres que se referencian con la diputada sindical Vanesa Siley, que llamó a marchar con el el pañuelo verde.

Las jerarquías de las iglesias católica y evangélica, sin embargo, se han declarado fervientes opositoras al aborto legal, a la educación sexual en las escuelas y a todo avance que signifique la conquista de autonomía por parte de las mujeres. Es también lo que señalan las trabajadoras de Pan y Rosas y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas en una carta que dirigieron a sus compañeras ante el llamado a movilizar ese día por parte de las conducciones.

Organizarse para arrancar todos los derechos

Con el financiamiento y el amparo que reciben de las instituciones del Estado, sus funcionarios y partidos clericales, las cúpulas de las Iglesias y los grupos fundamentalistas siguen incidiendo en los contenidos educativos, en el acceso al aborto no punible, en la educación sexual integral, en la anticoncepción gratuita y en toda conquista de derechos que ponga en juego el poder de su reaccionaria ideología. Con los fondos que reciben, organizan lobbys y campañas como las que vimos cuando se trató la interrupción legal del embarazo, que demostró hasta dónde llega la injerencia de esta institución.

La lucha del movimiento de mujeres, que despertó una enorme marea verde y desafió esas alianzas, dejó planteada la tarea de avanzar en la efectiva separación de la iglesia del Estado. Ese importante desafío volvió a manifestar su actualidad en el último Encuentro Nacional de Mujeres en Chubut, donde miles de participantes acompañaron el petitorio que impulsa la agrupación Pan y Rosas, que también promueve junto a los diputados del FIT, Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Nathalia Gonzalez Seligra, la derogación de las leyes de la dictadura que garantizan el financiamiento de la Iglesia y el cese de su injerencia en los contenidos educativos.

Esa conclusión, que anudó para millones los pañuelos verdes y naranjas, hoy tiene todavía una mayor actualidad. Por eso la lucha es ahora. Para que no avancen sobre nuestros derechos, es necesario defenderlos con una gran campaña nacional que comience por el llamado a un pronunciamiento masivo, con asambleas y declaraciones desde las escuelas, colegios, facultades, sindicatos docentes y centros de estudiantes. Una gran campaña que prepare una nueva y contundente movilización, para exigir en las calles la separación efectiva de la Iglesia del Estado, la implementación de la ESI sin injerencia de las iglesias –tal como exige el dictamen cajoneado en el Congreso- y la inmediata legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.



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