Una montaña de deuda: los vencimientos hasta 2026 llegan a U$S 323.075 millones

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Según el último informe de la Secretaría de Finanzas, el Estado nacional deberá desembolsar en los próximos años un monto equivalente al 60 % del PBI entre capital e intereses de deuda.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de aprobar el desembolso de U$S 10.800 millones que estaba previsto para el mes de marzo, en concepto del préstamo stand by acordado en 2018 con el gobierno argentino. A cambio de ello, el garante del capital financiero internacional se asegurará que el pueblo trabajador sea quien pague cada dólar de una deuda de la cual nunca vio un solo peso, junto con sus elevados intereses.

En total, la deuda pública alcanzó los U$S 345.384 millones al 31 de diciembre de 2018 (incluyendo los valores negociables vinculados al PBI), elevándose un 8 % respecto del trimestre anterior. En los próximos 7 años el Estado nacional deberá desembolsar un monto similar a la deuda total en concepto de intereses y capital de deuda.

Perfil de vencimiento de capital e intereses de deuda 2019-2026. En millones de U$S.

Fuente: Secretaría de Finanzas

Es que los vencimientos de deuda hasta 2026 sumaban U$S 323.075 millones al IV trimestre de 2018, lo que equivale aproximadamente a un 60 % del PBI. Es decir, para pagarle a los especuladores y a los organismos que representan al capital financiero internacional, como el FMI, el gobierno pretende destinar más de la mitad de toda la producción nacional de un año, fruto del trabajo realizado por los trabajadores.

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Pero este problema se magnifica si se considera que sólo de acá a 3 años (hasta 2022) el monto de capital e intereses que vencen es de U$S 214 mil millones, y una gran parte vencen este año, alcanzando los U$S 84 mil millones de dólares en 2019.

Estos datos son oficiales y corresponden al último informe de la Secretaría de Finanzas, del IV trimestre de 2018.

El gobierno insiste con el optimismo (y los regalos a las patronales)

En el mismo día en que el directorio del FMI aprobó el desembolso (el último envío grande de dólares), el ministerio de Hacienda que dirige Nicolás Dujovne se predispuso a publicar una actualización del “Programa Financiero”.

Allí, como siempre, el gobierno intenta convencer a los acreedores, los bancos y al conjunto del gran empresariado de que preservará sus intereses y garantizará todos los pagos de deuda, es decir, que no hay ningún riesgo de default.

Por ello el Programa financiero comienza con un alto tono de optimismo. Señala que “El saldo de liquidez en el Tesoro sigue en niveles históricamente altos debido a que en el primer trimestre se registraron niveles de renovación de los vencimientos superiores a los programados”. Sin embargo, este “veranito financiero” ya se terminó, y las nuevas turbulencias que hicieron elevar al Banco Central a 68 % la tasa de interés para contener el dólar, ponen en duda la factibilidad de los planes expresados.

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En segundo lugar, otro aspecto llamativo de la actualización del programa financiero es que para el año que viene (2020) se plantea el supuesto de que se refinanciará el 100 % de la deuda que vence. Sin dudas, el punto de menor credibilidad y que resta la poca seriedad que podía esperarse del plan. Cabe recordar que en dicho año finaliza la “asistencia” financiera del FMI.

Como conclusión, “hay FMI para rato”, y esto significa que, con renegociación (extensión de plazos, principalmente) o no, sea cual fuese el gobierno, mantenerse en los marcos del acuerdo con el Fondo implica mayores ataques y penurias para el pueblo trabajador. En particular, el organismo apunta a defender a capa y espada a los acreedores de deuda, en busca de su objetivo estratégico de alcanzar reformas estructurales regresivas (previsional y laboral, entre las principales).

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La subordinación del país a los dictados del FMI es parte del mecanismo necesario para garantizar los pagos a los grandes especuladores. El Gobierno de Macri ratifica que “es el camino correcto”. Desde el peronismo, más allá de los matices, todas sus alas coinciden en sostener la subordinación a los dictados del organismo internacional.

Por si fuera poco, el gobierno hace gala de la enorme transferencia de recursos desde los sectores populares a la gran burguesía que opera en el ámbito nacional. Desde la asunción de Macri, el fuerte recorte del gasto público vino acompañado de importantes regalos impositivos, tanto para las patronales agrarias, como los que tienen las mayores riquezas, así como la disminución del impuesto a las ganancias (salvo para asalariados y jubilados) y el beneficio histórico de la reducción de las contribuciones patronales.

De manera que la persistencia del déficit financiero, aún en un contexto de reducción del gasto en más de 7 puntos del PBI (es decir, de reducción de salarios públicos, de la eduación, la salud, entre otros) se explica por las transferencias de más de 2 puntos del PBI en hacia los empresarios, así como el incremento de las erogaciones en pagos de intereses de la deuda al ritmo del festival de endeudamiento y la fuga de capitales.

Presentación del Programa Financiero del gobierno

Fuente: Secretaría de Hacienda

La ruptura con el FMI es una medida imprescindible para comenzar a poner fin al saqueo en curso y para derrotar los ataques que prepara el capital financiero para cobrar cada peso de la deuda.

Es necesario un programa para enfrentar la crisis y que la paguen los capitalistas y quienes la generaron, empezando por medidas que acompañen la ruptura con el Fondo y el no pago de la deuda, tales como la nacionalización de la banca y el monopolio estatal del comercio exterior, la expropiación de la tierra a los grandes terratenientes y la estatización del sistema energético nacional de todas las etapas productivas.



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