UNS: Un llamado a desconocer la vergonzosa elección a rector

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Tras 5 horas de sesión la Asamblea Universitaria designó como rector a Daniel Vega y vicerrector a Javier Orozco, en unas elecciones totalmente antidemocráticas a espaldas de la comunidad universitaria. Es hora de debatir cambios profundos en la universidad.

La izquierda fue la única que lo había denunciado públicamente, las elecciones a rector eran una total farsa antidemocrática, lo cual se demostró de manera burda en la sesión de la Asamblea Universitaria. Los argumentos para señalar esto sobran:

• -Por restricciones académicas un importante porcentaje de los estudiantes no pudieron votar. Asimismo los trabajadores no docentes tercerizados y precarizados como los de limpieza o comedor no figuran en el padrón, porque la Universidad los considera como trabajadores de segunda que no se merecen siquiera derechos laborales.

• En lugar de votar directamente al rector, los empadronados debían votar representantes a la Asamblea Universitaria, y estos asambleístas debían elegir el rector. Allí los estudiantes están subrepresentados, con más de 7300 votos obtuvimos 20 representantes, mientras que los 700 votos de docentes titulares de catedra valen 36 representantes. Un criterio elitista, ajeno a cualquier tradición minimamente democrática.

• -En la campaña electoral, las agrupaciones estudiantiles nunca dijeron a quien iban a apoyar para el rectorado, mientras que la lista docente Universidad y Linea PHI que iban a postular candidaturas independientes hicieron un acuerdo después de las elecciones, a espaldas de sus votantes. Estamos hablando ya de un voto a ciegas, que terminó poniendo como rector a Daniel Vega de Universidad, lista que salió última en las elecciones.

Con estos mecanismos la Lista Blanca que contaba con la candidatura de Sabbatini, retuvo el rectorado durante 24 años, apoyado históricamente por Unidad. Funcionales a los intereses de los gobiernos de turno y los grandes empresarios, defendieron a profesores ligados a la Triple A y la ultima dictadura como Montezanti, avalaron el avance privatizador del menemismo con la LES y la CONEAU, hicieron todo tipo de convenios espurios con empresas como las del polo petroquímico incluyendo pasantías obligatorias y silencio sobre la contaminación con la que invaden la ciudad, así como luego hicieron tibias declaraciones contra el ajuste en educación sin ninguna intención real de enfrentarlo.

Ayer esas mismas elecciones antidemocráticas que durante años les dieron réditos, se les volvieron en contra y perdieron el rectorado en manos de Acción Universitaria, un acuerdo entre Linea PHI y Universidad. En primer instancia la votación había salido empatada 36-36, por lo que se volvió a votar y esta vez 3 asambleístas misteriosamente cambiaron su voto en favor de la formula Vega-Orozco de Acción Universitaria. Antes de terminar este segundo conteo, Linea Blanca se retiró de la elección alegando un fraude con sobres marcados que violaban el anonimato de la votación. En definitiva, quienes durante 24 años se beneficiaron de un mecanismo electoral fraudulento por lo antidemocrático, salen a denunciar una elección después de que recibien un poco de su propia amarga medicina.

Nada nuevo bajo el sol

Por si quedan dudas acerca de si se puede esperar algun cambio positivo en la universidad después de este cambio en la gestión, hay que recordar que la Lista Universidad que ahora llegó al rectorado mediante un acuerdo con Linea PHI, durante los últimos 12 años había sido parte del oficialismo junto a Linea Blanca. No hubo en la campaña ningún tipo de debate masivo y serio por parte de estas listas acerca del modelo de universidad y gestión que proponen, en eso todos están de acuerdo en defender una Universidad elitista y antidemocrática, que esté al servicio de las grandes empresas y el progreso individual.

Más allá de diferencias superficiales, la real disputa entre las listas es para saber quien va a poder administrar el presupuesto de 2300 millones de pesos, parte del cual se usa para pagar jugosos sueldos a los cargos políticos de gestión, empezando por el del mismo rector que cobra 150.000 pesos al mes o los Directores Decanos que cobran unos 100.000 pesos.

Parrafo aparte merece el rol lamentable de las agrupaciones estudiantiles que avalaron todo este fraude. Tanto Nueva Universidad como Generación y Grupo Academico que denunciaban desde una supuesta independencia la vergonozosa relación clientelar entre Unidad y Linea Blanca, terminaron mostrando ser más de lo mismo apoyando este mecanismo antidemocrático de elección en un acuerdo con Acción Universitaria, para entrar ellos en la gestión. De manera explícita, el compromiso que se firmó para sellar la alianza de Integración Universitaria, dice en uno de sus primeros puntos que no se impulsaran propuestas de reforma que modifiquen el mecanismo de elección de Rector-Vicerrector y Directores Decanos.

Es hora de debatir cambios profundos

Para mostrar la total falta de verguenza, el electo vicerrector dijo en su discurso de agradecimiento “estamos honrando hoy la reforma universitaria, a 100 años de su creación”, aplaudido por los que hablan de una Nueva Universidad para defender la Vieja Universidad. Lo que pasó hoy no podría ser más lejano al movimiento reformista, que en 1918 irrumpió violentamente contra el despotismo clerical, impidiendo la elección a rector de Antonio Nores, en un llamado a la rebeldía contra un orden injusto. Seguramente Orozco y sus aplaudidores, muy ocupados en hacer arreglos entre 4 paredes, no habrán tenido tiempo de leer el Manifiesto Liminar de los reformistas, pero les dejamos algunos fragmentos:

“El espectáculo que ofrecía la Asamblea Universitaria era repugnante. Grupos de amorales deseosos de captarse la buena voluntad del futuro rector exploraban los contornos en el primer escrutinio, par inclinarse luego al bando que parecía asegurar el triunfo, sin recordar la adhesión públicamente empeñada, en el compromiso de honor contraído por los intereses de la Universidad.”

“Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.”

Como se manifestó en la declaración de Tesis XI ante la elección a rector o en el debate previo a las elecciones a los órganos de cogobierno, no va más esta universidad antidemocrática y que es pública pero está al servicio de los intereses privados de los funcionarios y las grandes empresas. Es hora de refundar la universidad desde las bases para democratizarla, y que nuestra casa de estudios esté al servicio de intereses públicos, aportando conocimientos para resolver la grandes necesidades populares. Esto no puede estar separado de pelear contra la desigualdad social que excluye a de cientos de miles de jóvenes de una vida digna y de la posibilidad de estudiar, por carecer de recursos suficientes.

Rechazamos los privilegios de los Rectores y los Directores Decanos dentro de la universidad, y que las decisiones acerca de la Universidad Pública se realicen entre 4 paredes. Apoyamos e impulsamos cualquier tipo de cambio que implique una mayor democratización, aunque sea mínima como la elección por voto directo del rector, o el cambio en la composición de los órganos de control para que haya mayoría estudiantil. Sin embargo esto lo hacemos con la perspectiva de que las grandes decisiones puedan ser tomadas por el conjunto de la comunidad universitaria con mecanismos de democracia directa basados en asambleas como máximo órgano, de los que salgan representantes con funciones legislativas y ejecutivas, revocables, y que cobren como un docente, con representación proporcional al tamaño de cada claustro.

Llamamos a toda la comunidad universitaria a desconocer esta elección al rectorado, y que con la vuelta a las cursadas impulse una gran campaña para acabar con este sistema antidemocrático favorable a intereses privados.

“La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias, no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.”



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