Valeria Pita: “Las mujeres hemos estado en cada uno de los acontecimientos, proceso, experiencia colectiva del pasado”

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Investigadoras y especialistas en estudios de género responden acerca de la historia del feminismo en nuestro país y la actualidad de su movimiento.

¿Cómo explicarías a alguien que no es del ambiente académico qué son los estudios de género?

Los estudios de género son como ventanas que permiten reconocer -en vez de paisajes – procesos, experiencias y relaciones sociales donde ser varón y mujer, gay, lesbiana, trans, trava, no es un asunto de la biología sino de la cultura. Cómo las ventanas de una casa, que se ubican en lugares específicos, los estudios de género también están ubicados en sitios singulares que permiten observar, analizar y comprender según la ubicación de la ventana. Esta multiplicidad de miradores permite situar la mirada a distintas alturas, con distintas intenciones u objetivos, para registrar, informar, comprender según nuestras disciplinas, nuestros conceptos de referencias, marcos ideológicos, preguntas y preocupaciones.

¿Qué rol cumplieron las mujeres en la historia de nuestro país?

Como historiadora entiendo que la historia la gestamos los seres humanos. Por lo tanto, las mujeres hemos estado en cada uno de los acontecimientos, proceso, experiencia colectiva del pasado. Los roles fueron múltiples y adquieren sitio y consistencia ante preguntas específicas. Pero, a la par, creo que es importante destacar otra dimensión que hace al lugar y los roles de las mujeres en el pasado: es difícil no reconocer la contundencia de las mujeres a lo largo del tiempo en los trabajos que hoy llamamos de cuidado, sostenimiento de la vida o su reproducción. Sin estos, que están presentes en distintas temporalidades y geografías, sería difícil comprender lo complejo de cualquier trama histórica; o dicho de otro modo, es difícil comprender la formación histórica de la clase trabajadora, la construcción de las naciones independientes, las experiencias ciudadanas, la movilización política, la lucha por derechos sin considerar que las personas que los gestaron fueron alimentadas, vestidas, cuidadas de algún modo ante la enfermedad, la soledad o la vejez, todos trabajos distintivamente sostenidos mayoritariamente o fuertemente por mujeres. Simultáneamente, es importante poner en duda los “siempre las mujeres parieron, cocinaron, curaron o cuidaron”. Lo importante es preguntar qué mujeres lo hicieron y por cómo sus roles fueron comprendidos en tiempos y lugares dispares, para distinguir las diferencias que hay entre ellas y nosotras y las diferencias que también existieron entre las mismas contemporáneas.

¿Qué opinás de la relación entre género y clase que representa un debate importante en la historia del feminismo?

En las últimas décadas, los debates que entrecruzaron género y clase fueron constitutivos para los feminismos en las universidades y centros de investigación, y lo siguen siendo. Sin embargo, entiendo que tras largas y productivas discusiones, hoy en día afortunadamente hay un cierto acuerdo entre las historiadoras sociales al considerar que ambas dimensiones se entrecruzan en la experiencia social de modos complejos e interdependientes y que con la raza forman nudos que permiten comprender procesos históricos específicos, tensiones, conflictos, etc.

¿Cómo ves hoy al movimiento de mujeres?

Es un poco difícil dar una respuesta que no se olvide de destacar todas las dimensiones que valen la pena enunciar. Lamento ser injusta con mi mirada. Al menos, espero que sirva como disparador para el diálogo. El movimiento de mujeres en Argentina es, hoy en día, una usina generadora de política, acciones, proyectos, discusiones y tensiones en las cuales ya no solo se sienten formando parte de este, un sector de las mujeres urbanas de sectores medios, blancas y heterosexuales. Hoy en día, el movimiento de mujeres está integrado por mujeres, lesbianas, trans y travestis de distintas regiones, clases, razas, formaciones políticas, aunadas por luchas por derechos, entre los cuales el aborto, el trabajo digno, la libertad sobre nuestros cuerpos, nos reúne a la mayoría. A la par, el movimiento de mujeres es también una usina portadora y generadora de conflictos y disputas. Justamente, es este el carácter que permite augurar que tiene por delante renovados desafíos para construir y consolidar proyectos emancipatorios compartidos -que espero refuercen su carácter anti neoliberal, anti racista y anti lesbofóbico-.

En síntesis, formamos parte de un movimiento integrado por diversas voces, las que entran en pugna y se encuentran en la lucha por derechos. Estás convivencias en tensión invitan a considerar seriamente que no puede haber proyecto político transformador que desplace al feminismo. Es necesario entonces, apostar a la construcción feminista adentro de las organizaciones políticas y sociales. Los Encuentros Nacionales de Mujeres, que deben ser Plurinacionales, son instancias privilegiadas para debatir entre nosotras, para reconocer nuestros puntos de acuerdo y nuestras diferencias. Hacerlo es un desafío y una apuesta democrática. Los feminismos aportamos esto a la política ¡Arriba el Feminismo que va a vencer!

“Creo que es importante destacar otra dimensión que hace al lugar y los roles de las mujeres en el pasado: es difícil no reconocer la contundencia de las mujeres a lo largo del tiempo en los trabajos que hoy llamamos de cuidado, sostenimiento de la vida o su reproducción”

Acerca de la entrevistada:

Valeria Silvina Pita es historiadora, investigadora del sistema científico público y docente en la UBA.



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