Vidal apela al ejército celeste para contener la crisis social

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Con su rosario de oro en el cuello, la gobernadora convoca nuevamente a la misma tropa que llevó adelante la cruzada contra el derecho al aborto para impedir posibles estallidos en el conurbano bonaerense.

Como señalamos en las columnas anteriores acá y acá, la vertiginosa caída de la economía y la profunda recesión en curso pegan cada vez con más fuerza en las humildes tierras del conurbano. La inflación es bastante más alta que la ya creciente a nivel general, la pobreza no para de ascender y ya se ubica en torno al 35% y la desocupación ya alcanzó el 12,4% motorizada centralmente por el parate en la construcción y también por los mayores despidos en las Pymes y otras empresas.

En el conurbano está sonando cada vez con mayor fuerza una alarma que agarra a Vidal en un momento económico complicado y con una imagen que ha perdido parte de la solidez de antaño. A la gobernadora no solo le tiraron -como parte del presupuesto nacional con “déficit cero”- el paquete de los subsidios al transporte, a la energía y -hacia adelante- la eliminación del “Fondo Sojero”. Además la mandataria provincial está probando un poco de su propia medicina con la deuda provincial. Armó su propia bomba de tiempo con una deuda a muy corto plazo, a tasas crecientes; recientemente pagó intereses por U$S 57 millones, es decir casi el doble de lo que había abonado en marzo pasado (mientras su “gran aporte extra” para la política social apenas supera los $ 500 mil millones). Su reclamo de que se le indexe el devaluado Fondo del Conurbano tendría que pasar por el Congreso, y por lo tanto no está para nada clara su concreción.

Esta compleja situación limita a la gobernadora en sus intentos de posar como una mandataria con sensibilidad social, y esta contradicción la lleva a buscar bomberos con sotana que vayan en su ayuda.

Golpeando las puertas de la Pastoral Social

Con ese objetivo Vidal y su amiga y ministra Carolina Stanley gestionaron una reunión con los prelados; de la misma participaron 14 obispos de distintas diócesis del conurbano y del interior de la provincia.

Pero en la reunión con los religiosos “pasaron cosas”. El obispo de Lomas de Zamora -nada menos que el presidente de la Comisión para la Pastoral Social (Cepas)- Jorge Lugones pegó el faltazo. Parece que este, unos de los principales soldados de Bergoglio, sigue enojado con Vidal y Stanley luego del encontronazo que mantuvieron en la reunión que dicha comisión había realizado en junio pasado. Otro lugarteniente del Papa, Fernando Maletti -obispo de Merlo-Moreno- quedó pagando cuando se acercó a Vidal para solicitarle que reciba a los intendentes peronistas.

Hablando de los intendentes, estos también pasaron a visitar a los obispos de la Pastoral Social unos días antes que Vidal y Stanley. En esta reunión también pasaron cosas. Dicen que los obispos “putearon al cielo” ante el faltazo de Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y titular del PJ bonaerense, y del intendente de Lomas de Zamora Martín Insaurralde.

Algunos analistas intentaron explicar que el faltazo de los principales dirigentes peronistas de las estratégicas Primera y Tercera Sección -partícipes del “Pacto de Padua” impulsado por Francisco en 2016- se debería a la tensión que les provoca su ubicación entre Vidal y Cristina. Que ambos -como la mayoría de los Barones del Conurbano- lograron mantener el control de sus feudos como parte de las listas del Frente para la Victoria y que luego se convirtieron en sostén de Vidal -votándole el presupuesto y dando quórum a leyes antiobreras como el ataque a las jubilaciones de trabajadores y trabajadoras del Banco Provincia- es una realidad indiscutible.

Pero suponer que su ausencia obedeció a supuestas presiones de Cristina Kirchner no tiene asidero. No hay que olvidar que fue la propia expresidenta quien durante la votación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en el Senado le dijo a las miles de jóvenes que lucharon a brazo partido por el derecho al aborto que no se enojaran con la Iglesia y con los sacerdotes. Sin palabras.

El batallón evangélico

Semanas antes de la reunión con los obispos, Vidal y Stanley organizaron una reunión con los líderes de las iglesias evangelistas en la propia Casa Rosada. Esta primacía se puede leer como parte de un fuerte reconocimiento a los más activos impulsores del ejército celeste contra el derecho al aborto.

En esa reunión, tanto la gobernadora como la ministra nacional de Desarrollo Social le pidieron a los pastores que garantizaran el reparto de alimentos en el conurbano bonaerense. Estos aceptaron el pedido, pero a cambio volvieron a la carga exigiendo que se frene la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI).

Paradojas de la vida. Las funcionarias, que son de las más fervorosas católicas del staff cambiemita, tuvieron que recurrir a los líderes evangélicos. Frente a la crisis territorial de la Iglesia Católica, ellos dirigen 4500 congregaciones que forman parte de un entramado de pequeños templos barriales a lo largo del conurbano. Se calcula que en la actualidad aproximadamente un 15% de la población se reconoce como evangelista.

En esta fuerza se apoya este nuevo actor profundamente conservador que lamentablemente influye a millones de pobres y sectores de la clase obrera donde actúa como una suerte de un nuevo “partido de la contención”. No casualmente la idea de formar un partido evangélico está dando vueltas en las cabezas de sus líderes locales, imitando los que ya existen en otros países latinoamericanos.

El “Partido Papal”

Como planteó el amigo Fernando Rosso en su editorial de la edición del domingo pasado del programa radial El Círculo Rojo: “El ‘Partido Papal’ ha extendido una gravitación importante en las formaciones políticas tradicionales y en no pocas organizaciones de la sociedad civil” (por ejemplo la CTEP dirigida por Juan Grabois, NdR). “Bergoglio desarrolla una orientación que cuestiona los contornos más salvajes del neoliberalismo globalizador y reclama por la contención de la pobreza con el método del tutelaje de los pobres” con el objetivo de evitar un estallido o la irrupción independiente de las masas.

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En este mismo sentido se explica que otro bergogliano como el obispo de La Plata “Tucho” Fernández busque tallar como mediador en la dura lucha que están llevando adelante los trabajadores del Astillero Río Santiago a través de acciones radicalizadas que retoman la experiencia realizada en los años 90, cuando frenaron la privatización de Menem y Duhalde.

Este ejemplo vuelve a poner en evidencia que cuando la Iglesia comienza a ubicarse como “amigo de los trabajadores” es porque olfatea que se aproximan procesos más profundos en la lucha de clases. Desde hoy mismo tenemos que tener en claro quiénes son nuestros verdaderos amigos y quiénes son nuestros enemigos.

El ejército celeste viene de ganar un round en su batalla contra la legalización del aborto, pero lo que empezó con el masivo movimiento de mujeres hoy se expresa también a través de cientos de miles que exigen la separación de la Iglesia del Estado, como se vio en la reciente lucha estudiantil donde este reclamo fue parte de sus demandas e incluso se quitaron íconos religiosos de las facultades. Ahora su supuesto “accionar humanitario contra la pobreza y los despidos” para contener futuras acciones de masas es complementario al crecimiento de los ataques amenazas, ya sea a través de la represión estatal directa -como la que sufrieron los trabajadores del Astillero Río Santiago- o los paraestatales que secuestraron y torturaron a la docente Corina de Bonis, de Moreno. En esta situación se enmarcan también las amenazas de muerte que vienen sufriendo Nicolás del Caño, Myriam Bregman, María del Carmen Verdú y los hijos de Roberto Baradel.

Las cúpulas de las iglesias católica y evangelista fueron fervientes colaboradoras de las distintas dictaduras del continente y del genocidio en Argentina; en todos los saqueos anteriores contra el pueblo trabajador jugaron su papel de contención, y esta vez no será la excepción.

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Foto: Archivo



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