[VIDEO] Andrea D'Atri: “El patriarcado no va a caer, hay que tirarlo”

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La masiva asamblea de mujeres de MadyGraf finalizó con el cierre de Andrea Dátri, fundadora de la agrupación de mujeres Pan y Rosas y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas. Volvé a mirar su intervención.

Andrea D’Atri ante la Asamblea de Mujeres de Madrygraf – YouTube

El cierre de la Asamblea de Mujeres de MadyGraf estuvo a cargo de Andrea Datri, fundadora de la agrupación de mujeres Pan y Rosas y dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS).

Repasá lo más destacado del debate en su intervención.

Muchas compañeras hicieron mención a la lucha por los derechos, en particular la lucha por el derecho al aborto que es la que está en curso. Yo creo que para todas y todos los que estamos aquí está clarísimo que los derechos se arrancan con la lucha, se conquista con la lucha, porque no podemos esperar nada de los gobiernos de ningún color, de ningún partido de los mayoritarios que defienden los intereses de los capitalistas.

Pero sin embargo, aunque conquistemos derechos como por ejemplo el derecho al aborto si es que se legaliza el 8 de agosto producto de nuestra lucha, el patriarcado no va a caer. No va a caer porque tengamos un derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, porque tengamos el derecho a no morir en abortos clandestinos. Porque la opresión de las mujeres es mucho más que el derecho al aborto.

Hay dos cosas que el capitalismo no puede eliminar, por más que le arranquemos algunos derechos. No puede eliminar la explotación, que haya millones de seres humanos explotados en fábricas y empresas para sostener a una clase dominante, minoritaria y parásita con nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. Y la otra cosa que no puede eliminar es todo el trabajo que se hace afuera de las fábricas, que se hace afuera de las empresas, que se hace en nuestras casas particulares y que es un trabajo que es necesario para que las explotadas y los explotados, quienes vivimos del trabajo asalariado, podamos ir al día siguiente a trabajar y seguir siendo explotados nuevamente. Porque para ser explotados al día siguiente necesitamos comer, necesitamos dormir, necesitamos vestirnos, necesitamos bañarnos, necesitamos descansar y tener un rato de esparcimiento. Para todas esas tareas que implican un trabajo, los capitalistas se desentienden y esas tareas las hace alguien de manera gratuita sin cobrar ni un centavo por eso. La mayoría de las personas que hacemos ese trabajo somos las mujeres.

En Argentina, de ocho horas que demandan las tareas de comida, de lavado y de limpieza de la casa, seis horas están hechas por las mujeres y sólo dos horas recaen sobre los varones. Tenemos que exigir que se reconozca ese trabajo que hoy es invisible. Que se reconozca ese trabajo que hace que las mujeres que además trabajamos fuera de nuestra casa tengamos una doble jornada laboral. Y aunque no pueda eliminarse por completo ese trabajo invisible, lo que sí podemos hacer es exigir que gran parte de ese trabajo se hagan cargo el Estado y los empresarios. Tenemos que lanzar una campaña con esa exigencia, poniendo jardines maternales en todos los lugares de trabajo, poniendo lavanderías en los lugares de trabajo o en los barrios que sean accesibles para todas las familias trabajadoras del barrio. Tenemos que exigir que haya servicios buenos, baratos, con bajo costo de restaurantes, de casas de comidas rápidas. Tenemos que exigir que gran parte de ese trabajo que hoy hacemos de manera invisible y no remunerada en nuestros hogares se hagan cargo aquellos que necesitan que nosotros comamos, que nos vistamos y que nos bañemos para explotarnos al día siguiente en sus fábricas y en sus empresas.

Yo como muchas de las compañeras que están aquí somos militantes socialistas, del ´Partido de los Trabajadores Socialistas en el Frente de Izquierda. Las mujeres socialistas somos parte del movimiento obrero. Hay compañeras obreras que son socialistas, hay compañeras estudiantes. Somos parte del movimiento de mujeres y militamos en todos esos ámbitos por nuestras ideas. Y no militamos solamente por ampliar y conquistar derechos, aunque por supuesto que lo hacemos y estamos en primera fila de la lucha por el derecho al aborto como estuvimos en la primera fila de muchas otras luchas, por todos los derechos que nos corresponden. Pero nosotras y nosotros, socialistas, luchamos por algo más. Luchamos en todos los lugares donde estamos para sembrar la idea de que una sociedad sin la explotación capitalista, sin la explotación de nuestra fuerza de trabajo y sin la opresión de las mujeres en sus hogares cargando con el trabajo doméstico, sin la discriminación y opresión de muchos otros sectores de la sociedad, ese mundo y esa sociedad son posibles. Para que eso sea posible decimos, nosotras las socialistas, que seguramente quienes encabezarán la lucha por esa perspectiva son aquellas y aquellos que hoy no tienen nada que perder si abrazan esta causa. Lo único que tienen para perder si abrazan esta causa son las cadenas de la explotación y la opresión que nos imponen los capitalistas y este sistema capitalista patriarcal.

Antes de entrar acá ustedes pasaron por ese pasillo, donde están las hermosas láminas que se imprimieron aquí en MadyGraf. Son los rostros, los retratos de mujeres que nosotras las llamamos luchadoras, mujeres que hicieron historia. Cada una de ellas tiene ahí alguna frase que han dicho en sus luchas. Son mujeres que protagonizaron enormes huelgas, enormes procesos revolucionarios, que protagonizaron luchas de las mujeres por sus derechos, de los esclavos por la liberación, que protagonizaron revoluciones impresionantes que ha dado la historia como la revolución rusa que hace un siglo atrás se propuso también liberar a las mujeres del trabajo doméstico y fue el primer país en la historia en dar el derecho al aborto a las mujeres.

A esas luchadoras nosotras queremos que sean nuestra inspiración. Esas mujeres y sus historias demuestran que el patriarcado no se va a caer. Al patriarcado hay que tirarlo, hay que sepultarlo y nuestro objetivo es conquistar la disposición de millones de mujeres y hombres de hacer esa tarea de tirarlos al capitalismo y al patriarcado. Esas luchadoras, de distintas épocas y distintos países, tienen en común que ninguna de ellas vivió una época como la nuestra donde por primera vez en la historia la mitad de la clase trabajadora somos mujeres. Imagínense que si ellas pudieron protagonizar enormes revoluciones, procesos, huelgas y luchas impresionantes sin contar con una clase obrera donde la mitad fueran mujeres porque estaban encerradas en sus hogares y no tenían siquiera derecho de ser explotadas y trabajar fuera de su casa; imagínense lo que podríamos hacer hoy con esta nueva clase obrera que es la clase obrera que por primera vez le muestra al mundo que tiene un rostro femenino. Creemos que con esa fuerza impresionante podríamos barrer con la división que nos impone con la división que nos impone la clase capitalista entre hombres y mujeres a través de los prejuicios del machismo, los prejuicios que instiga el patriarcado. Podríamos barrer con la división que nos impone la clase dominante entre obreras efectivas y contratadas, podríamos derribar esa barrera artificial que nos imponen entre quienes son nativos e inmigrantes, podríamos barrer con la burocracia que lo único que hace es traernos dentro del movimiento obrero las órdenes de la clase capitalista y que limitan nuestras fuerzas en pos de no generar discordia con la patronal. Podríamos con esa fuerza unir lo que todos ellos dividen. Con esa fuerza imparable, que es la que nos tenemos que proponer conquistar, creo que es posible la tarea más motivadora y más admirable que podemos tener en nuestras vidas, que es luchar por tomar el cielo por asalto.

Para terminar, entonces, quisiera leerles una frase de una de las luchadoras que está allí como Louis Michelle, una obrera que peleó en la Comuna de París en 1871, rodeada por un ejército imperialista, rodeada también por el ejército de su propio país y luchó en las barricadas hasta el último minuto por el poder de los trabajadores y las trabajadoras. Ella dijo: “Cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo, porque ese día nacerá un mundo nuevo”.



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