Violencia machista y ajuste. La realidad a la que se enfrentan las mujeres en la era macrista

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La Casa del Encuentro emitió un nuevo informe sobre femicidios ocurridos en Argentina que abarca enero a octubre de 2018.

Durante el período señalado se produjeron 225 femicidios, incluyendo los que esta Ong tipifica como Femicidios Vinculados. Es decir la muerte que involucra personas que por estar en el momento de la agresión o por ser familiar o tener un vínculo afectivo con la mujer se enfrentan a la violencia del femicida.

De este informe surge también que 250 hijas e hijos quedaron sin su madre. Es importante señalar que esta información es recopilada por el Observatorio a través de medios de comunicación (agencias informativas y 120 diarios) de todo el país. Eso significa que hay un límite concreto en conocer el número real, ya que los casos que no toman estado público quedan fuera de este registro.

Los 225 femicidios significan que una mujer es asesinada en promedio cada 32 horas. Y lo que allí se detalla es lo que el movimiento de mujeres logró visibilizar a partir del primer NiUnaMenos. Que los agresores son en abrumadora mayoría parejas o ex parejas. Que el rango de edad abarca generalmente los 19 y 50 años. Y finalmente que el femicida ataca a la mujer mayoritariamente puertas adentro, es decir en la casa que comparten o donde vive la mujer, si es que en algún momento logró alejarse del agresor.

Existe en el informe un dato muy importante. Del total de femicidios solo 16 mujeres habían realizado una denuncia. Las razones por la cuales una mujer decide, pese a correr riesgo su vida, no denunciar al agresor, en general son las mismas. El temor a una represalia mayor, en la comisaría la persuaden para que no deje asentada la agresión y la causa más importante, tener que volver a su casa a convivir con quien la violenta día a día.

Ante estos números, que tienen el nombre y apellido de las 225 mujeres cuyas vidas se cobró la violencia machista, el Estado hace la vista gorda. Aunque se sigue hablando en nombre de nuestros derechos, las medidas mínimas que reclama el movimiento de mujeres, y que permitirían al menos ser un paliativo ante este flagelo, siguen sin garantizarse.

El rol que cumplió y cumple el movimiento de mujeres fue fundamental a la hora de visibilizar y poner en agenda el tema. Es por eso que al poco tiempo de asumir, Mauricio Macri decidió nombrar al frente del Consejo Nacional de las Mujeres a Fabiana Tuñez, conocida fundadora de la Casa del Encuentro. Un “intento” demagógico por demostrar preocupación por un tema que a las claras no estaba en su radar.

En ese momento Macri junto con Tuñez y la ministra Carolina Stanley, hicieron un anuncio oficial al que llamaron “Plan para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres”.

Su proyecto proponía entre otras cosas la creación de 36 nuevos hogares refugios para mujeres que se enfrentaban a situaciones de violencia de género; tobilleras con geolocalizadores para varones sancionados con restricciones perimetrales; y mayores campañas de difusión de la línea 144 (ya existente).

Los anuncios quedaron en eso. Al poco tiempo de asumir, las medidas tomadas por Macri, pese a ser el “feminista menos pensando” (de acuerdo a los dichos de Fabiana Tuñez) fueron demostrando que no estaba dispuesto a avanzar en políticas públicas concretas sobre temas de género.

Por eso redujo drásticamente las partidas presupuestarias que llevaron al desmantelamiento casi total de varios programas. O, en otros casos, a la disminución en la entrega de insumos.

Achicar el Estado, para Macri, significó también atentar contra la línea 137, que atiende a víctimas de violencia machista y abuso sexual. Lo que generó que las trabajadoras permanezcan en estado de alerta. Recordemos que todos los informes señalan que a partir de la visibilización que logró NiUnaMenos, estas líneas telefónicas aumentaron exponencialmente las consultas recibidas.

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Los femicidios, que de acuerdo al informe de la Casa del Encuentro, hacen que una mujer cada 32 horas muera solamente por ser mujer, son el último eslabón de una larga cadena de violencias.

Sin embargo, las mujeres deben enfrentarnse también a las políticas de ajuste que lleva adelante el gobierno de Cambiemos que en alianza con el PJ, permitieron por ejemplo que se aprobara el presupuesto para el año próximo.

Las mujeres no solo padecen la brecha salarial, percibiendo casi un 27% menos de salario por la misma tarea que un varón. Además son las más precarizadas. Sin contar que las mujeres de los sectores más vulnerables tienen acceso casi nulo a la educación lo que dificulta que puedan prepararse para trabajos calificados.

Contar con un registro y con informes que den cuenta de las terribles consecuencias de la violencia machista es una de las demandas del movimiento de mujeres. Pero conocer la información no es suficiente. Es necesario utilizar todas las herramientas para lograr que existan las políticas públicas mínimas que permitan paliar este flagelo.

El próximo 25 de noviembre es el día de lucha contra la violencia hacia las mujeres. Sin dudas, este es uno de los elementales motivos para salir a las calles y reclamar por todos nuestros derechos.



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